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Presunta muerte del Chapo Guzmán en Petén, Guatemala

Por: pijamasurf - 02/21/2013

Autoridades guatemaltecas confirman el enfrentamiento entre narcotraficantes en la zona conocida como Petén, al norte de este país centroamericano, incidente en el que según rumores pudo haber muerto Joaquín "el Chapo" Guzmán.

Este 21 de febrero el gobierno de Guatemala confirmó que en la zona conocida como El Petén, al norte del país, en el municipio de San Francisco, ocurrió un enfrentamiento entre narcotraficantes o entre narcotraficantes y personal militar en el que, según se rumora, pudo estar involucrado Joaquín “el Chapo” Guzmán, líder del Cártel de Sinaloa y uno de los capos más poderosos de México.

Mauricio López Bonilla, ministro de gobernación guatemalteco, declaró al diario PrensaLibre.com que ya hay unidades especiales en la zona para confirmar o negar la muerte del Chapo, cuyo cuerpo se identificará con múltiples exámenes que incluyen confrontación fotográfica, documental y biométrica, en colaboración con los gobiernos de México y Estados Unidos. El ministro señaló que no se puede confirmar por el momento, pero que "podría ser él".

Por el momento no se cuenta con mayor información al respecto y, como es de esperarse, las autoridades han sido cautelosas al manejar el incidente --pese a que se especula ya en las redes sociales sobre la muerte del narcotraficante más buscado del mundo.

La asociación entre el Chapo y Guatemala se dio luego de que el portal Wikileaks filtrara un correo electrónico cuyo remitente fue Stratfor, una firma especializada en seguridad que determinó la localización actual del capo mexicano en territorio guatemalteco, concretamente en El Petén, donde al parecer ha residido en los últimos meses.

También en Pijama Surf: El Cártel de Sinaloa, ¿la compañía más exitosa de todos los tiempos?

Con información de SinEmbargo

¿Qué nos dice el hecho de que una de las personas que mejor entiende lo que está sucediendo con la sociedad digital, Douglas Rushkoff, abandone Facebook?

"Y si tú no eres el consumidor,

lo más probable es que entonces seas el producto

En Pijama Surf hemos manifestado en incontables ocasiones nuestra admiración por el trabajo de Douglas Rushkoff, a nuestro juicio una de las mentes más privilegiadas de estos tiempos y sin duda uno de los más agudos analistas de lo que ocurre con los medios, la información y los hábitos psicoculturales de esta era. 

A pocas semanas de publicar su nuevo libro, Present Shock, Rushkoff anunció en su columna para CNN que dejará Facebook. Conocer las razones que expone debiera ser de interés para todos aquellos que somos 'miembros' de esta red social, una herramienta que ha probado ser en algún sentido útil, en otro adictiva y en muchos otros poco ética. 

Es bien sabido que Facebook se caracteriza por ser una compañía cuyos procedimientos, sobre todo en lo que respecta al manejo de información de sus usuarios, son francamente cuestionables. De hecho, en este sitio hemos difundido decenas de artículos criticando las políticas de esta empresa; por mencionar algunos:

6 buenas razones para no estar en Facebook

5 trucos que Facebook utiliza para afectar tu privacidad

¿Por que Facebook encabeza la lista de las compañías más odiadas?

Algortimo de Facebook convierte tus “likes” y publicaciones en anuncios comerciales personalizados

 

La paradoja

Comúnmente se afirma que una herramienta es esencialmente neutral y que su carácter depende del uso que hagamos de ella. Sin embargo, en realidad toda herramienta está orientada hacia algo, lo cual en el caso de las plataformas digitales resulta aún más claro (fenómeno en el que enfatiza el propio Rushkoff en su libro Programa o serás Programado). En la era digital estas herramientas, más allá de su orientación, generalmente conllevan un costo, aunque el servicio en sí sea gratuito.  

En el caso de Facebook, la red te ofrece la posibilidad de entrar en contacto con personas (viejos amigos, familiares, amistades que viven lejos o colegas), promover información o apoyar causas afines. A cambio de ello te exige ser parte de una algorítmica red de datos cuyo destino final son los clientes de la empresa, es decir, las marcas, marketingeros y firmas de investigación que eventualmente aprovecharán esta información que tú provees para influir en tus futuros patrones de consumo o, por qué no, en tus próximas intenciones de voto. 

Lo anterior implica, como casi todo en la vida, una decisión. Por ejemplo, en Pijama Surf criticamos recurrentemente la falta de ética de Facebook, una empresa que desde sus orígenes se ha distinguido por esta anti-virtud. Sin embargo, diariamente recibimos una enorme cantidad de visitantes que llegan a nuestros contenidos a través de esta red social. Y ahí nos enfrentamos a un dilema: romper nuestra ‘amistad’ con la compañía de Zuckerberg y entonces dejar de llegar a un significativo número de nuestros lectores, o aprovechar el mecanismo de difusión que esta red nos ofrece, a cambio de ser partícipes en un sistema que, sabemos, representa en buena medida la esencia de aquello que más criticamos: el control, el abuso, el corporativismo, la voracidad comercial, etc. Y aún más allá, sabiendo que al ser una página relativamente popular en esta comunidad digital, somos un engrane particularmente ‘valioso’ en este mercado de data. Hasta ahora, evidentemente, hemos optado por la segunda ruta (de hecho es bastante probable que hayas llegado a este artículo vía Facebook).

Por si la paradoja no fuese suficientemente divertida, debo confesar que el artículo que me motivó a escribir esto que tú lees, lo encontré gracias a que alguien muy cercano a mí lo difundió vía Facebook. Y esto no puede leerse más que como un recordatorio de que nada es absolutamente malo o bueno, y que obviamente el pertenecer a esta red social también conlleva algunos beneficios.  

 

Douglas Rushkoff da Unlike a Facebook

Como apasionado de los medios y en particular del intercambio de información, desde hace años he seguido de cerca a Rushkoff. Su trabajo me resulta no solo útil, también altamente estimulante. En este sentido, el encontrarme con la noticia de que finalmente abandonaba Facebook me llevó a reflexionar sobre mi presencia en esta comunidad. Más allá de la confianza que personalmente profeso a este autor, el simple hecho de que siendo una de las personas que mejor entiende, y explica, lo que sucede en la actual arena mediática (y por lo tanto económica, sociocultural e incluso conductual), me obligaba a conocer y reflexionar en sus razones para tomar esta decisión. 

Luego de leer su texto Unlike: Why I’m Leaving Facebook, me quedó claro que era buen momento para abandonar el universo facebookero. Esta decisión, más allá de señalarme como potencial groupie del señor Rushkoff, atiende al hecho de que sus razones de fondo detonaron en mí plena identificación: hasta ahora yo justificaba mi presencia en esta red como un vehículo para promover contenidos de Pijama Surf y otros proyectos editoriales en los que participo, lo cual, aunado al hecho de que siempre me abstuve de socializar o intimar a través de este conducto, eran argumentos suficientes para mantener mi perfil aun sabiendo que esto bien podría calificar como una inconsistencia de mi parte.

Hoy puedo decir, sin melodrama de por medio, que finalmente me retiré del universo de los ‘likes‘ (término que desde un principio me pareció bastante ridículo para construir mi identidad dentro de una comunidad). Lejos de creer que estoy protagonizando un acto épico, y seguro de que no me convertiré en un predicador para presionar a otros a que hagan lo mismo, en cambio puedo afirmar que de esta manera doy un minúsculo paso más hacia ese idílico estado llamado congruencia (virtud que a mi juicio encarna el mayor reto que tenemos como generación). Por cierto, aprovecho para compartir un enlace donde se explica cómo eliminar definitivamente, y no solo 'desactivar' temporalmente, tu perfil en Facebook. 

Y sin mucho más que decir acerca de mi malogrado noviazgo con el algoritmo de Zuckerberg, solo me resta invitarte a leer la columna del buen Rushkoff. Salud! 

Twitter del autor: @paradoxeparadis / Javier Barros del Villar

 

Texto original de Rushkoff en CNN (Inglés)

Traducción del artículo original: