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Las 10 ciudades más felices del mundo: ¿es ahí donde se encuentra la felicidad?

Sociedad

Por: pijamasurf - 02/18/2013

La firma GfK Custom Research ha clasificado las 10 ciudades más felices del mundo —Río de Janeiro en la cima, Buenos Aires en el fondo—a partir de criterios que nos hacen preguntarnos si de verdad la felicidad puede encontrarse en determinado punto geográfico.

“Buscamos la felicidad pero sin saber dónde, como los borrachos que buscan su casa: sabiendo confusamente que tienen una”, escribió, famosamente, Voltaire, un apunte que de algún modo hace eco de ese carácter elusivo de la felicidad, esa condición suya a un tiempo fugitiva y fugaz que la hace posible pero también improbable, instantánea y al mismo tiempo con cierta impresión o dejo de eternidad.

Quizá por eso llaman tanto la atención estudios como el realizado hace poco por la firma mercadológica GfK Custom Research, la cual ha rankeado a las 10 ciudades más felices del mundo, un título ambicioso que sin duda merece mirarse con cuidado para saber qué idea de felicidad se encuentra de fondo.

El estudio consistió, en términos generales, en una encuesta llevada a cabo entre 10 mil personas de 29 países, y tomó en cuenta sobre todo la cantidad y cualidad de atracciones que la metrópoli ofrece a sus residentes, divididas estas en 5 categorías: Exteriores, Centros Culturales, Centros Comerciales, Espectáculos y Entretenimiento en general. Así, el top resultante fue el siguiente:

10. Buenos Aires

9. París

8. Roma

7. San Francisco

6. Madrid

5. Melbourne

4. Ámsterdam

3. Barcelona

2. Sydney

1. Rio de Janeiro

Según los datos que se resumen en este infográfico: 

Partiendo de que cualquier lista con los 10 o los 100 mejores o peores exponentes de determinado ámbito es, casi siempre y por definición, cuestionable, quizá mucho más cuando se trata de situaciones totalmente subjetivas y multivariables como las emociones humanas. No se trata, únicamente, de decir que no hay un concepto de felicidad bajo el cual toda la humanidad pueda cobijarse, sino también de preguntarnos qué tanto tiene que ver con la felicidad el número de, digamos, centros comerciales que haya en la ciudad donde vivimos. O, visto desde el otro extremo, el número de salas de concierto que programen habitualmente sinfonías de Beethoven o conciertos de Mozart. ¿Ahí se encuentra la felicidad?

Al final puede ser un asunto probabilístico y de estimulación, pero no mecánico: en dichas u otras ciudades pueden tenerse más elementos que susciten la posibilidad de felicidad —personas amables, calles limpias o tranquilas, transporte eficiente—, pero no menos cierto es que se puede ser feliz incluso en medio de la podredumbre y el desorden. Al respecto, un fragmento de los Diarios de Kafka, que en cierto modo revela el verdadero carácter de la felicidad, por qué a esta se le puede encontrar, sí, en un centro comercial, pero no bajo la forma que otros nos dicen que tiene:

Es perfectamente imaginable que la magnificencia de la vida esté dispuesta, siempre en toda plenitud, alrededor de cada uno, pero cubierta de un velo, en las profundidades, invisible, muy lejos. Sin embargo está ahí, no hostil, no a disgusto, no sorda, viene si uno la llama con la palabra correcta, por su nombre correcto. Es la esencia de la magia, que no crea, sino llama.

[Co.Design]

La penuria de los apartamentos en Hong Kong vistos desde una paradójica perspectiva celeste (FOTOS)

Sociedad

Por: pijamasurf - 02/18/2013

La vida en las grandes metrópolis fue uno de los grandes temas de la reflexión intelectual casi desde el siglo XIX, cuando la irrupción de la dinámica urbana se adivinaba ya irreversible, un ritmo opuesto casi por completo al de la existencia no industrializada que por tanto años siguió la humanidad.

Una de las diferencias principales entre uno y otro modo de vida es, entre varias otras, la falta de espacio habitacional, la reducción significativa de los sitios destinados a servir como hogar cotidiano. Los apartamentos —esa invención destinada al obrero y su familia, al burócrata, al empleado de ingresos moderados incapaz de costearse algo más grande— son la expresión arquitectónica de una manera específica de estar en el mundo, hábitos y prácticas condensados en los metros cuadrados de superficie, en el número de habitaciones, en el tamaño de la cocina.

La Society for Community Organization, con sede en Hong Kong, ha auspiciado un interesante ejercicio fotográfica en esta emblemática y activa isla, tomando retratos desde una perspectiva aérea de los lugares donde reside el hongkonés promedio.

Como se ve, se trata de lugares que destacan por su superficie mínima, por el consecuente amontonamiento de enseres en apartamentos de poco menos de 4 metros cuadrados en los que incluso viven familias completas de tres o cuatro miembros, por la carencia de algunos que quizá por la estrechez parece una engañosa abundancia en otros.

Imágenes, también, que algo tienen de paradójico por el ángulo elegido para exhibir esta realidad: el cielo raso, un cielo inesperadamente cercano al mundo y sus penurias.

[My Modern Met]