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La penuria de los apartamentos en Hong Kong vistos desde una paradójica perspectiva celeste (FOTOS)

Sociedad

Por: pijamasurf - 02/21/2013

La vida en las grandes metrópolis fue uno de los grandes temas de la reflexión intelectual casi desde el siglo XIX, cuando la irrupción de la dinámica urbana se adivinaba ya irreversible, un ritmo opuesto casi por completo al de la existencia no industrializada que por tanto años siguió la humanidad.

Una de las diferencias principales entre uno y otro modo de vida es, entre varias otras, la falta de espacio habitacional, la reducción significativa de los sitios destinados a servir como hogar cotidiano. Los apartamentos —esa invención destinada al obrero y su familia, al burócrata, al empleado de ingresos moderados incapaz de costearse algo más grande— son la expresión arquitectónica de una manera específica de estar en el mundo, hábitos y prácticas condensados en los metros cuadrados de superficie, en el número de habitaciones, en el tamaño de la cocina.

La Society for Community Organization, con sede en Hong Kong, ha auspiciado un interesante ejercicio fotográfica en esta emblemática y activa isla, tomando retratos desde una perspectiva aérea de los lugares donde reside el hongkonés promedio.

Como se ve, se trata de lugares que destacan por su superficie mínima, por el consecuente amontonamiento de enseres en apartamentos de poco menos de 4 metros cuadrados en los que incluso viven familias completas de tres o cuatro miembros, por la carencia de algunos que quizá por la estrechez parece una engañosa abundancia en otros.

Imágenes, también, que algo tienen de paradójico por el ángulo elegido para exhibir esta realidad: el cielo raso, un cielo inesperadamente cercano al mundo y sus penurias.

[My Modern Met]

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Madre Teresa de Calcuta: todo menos una santa, aseguran investigadores

Sociedad

Por: pijamasurf - 02/21/2013

¿Hasta qué punto la beatitud, entrega y altruismo de la Madre Teresa de Calcuta, uno de los íconos católicos más importantes de la segundad mitad del siglo XX, no es sino invención mediática de disimula y enmascara aspectos poco santos de su labor?

Hacia el final del siglo XX, uno de los últimos íconos de la caridad, la abnegación, la entrega desinteresada y el altruismo fue la Madre Teresa de Calcuta, religiosa que fundó la congregación de las Misioneras de la Caridad y cuya labor social de orientación católica se enfocó sobre todo en la construcción y cuidado de hospicios para personas con SIDA y otras enfermedades y también para niños huérfanos. En la década de los 90, su asociación mediática con Lady Di le reportó mucho mayor reconocimiento y popularidad, aunque es cierto que desde antes su trabajo le mereció numerosos premios y homenajes, entre ellos el Nobel de la Paz en 1979.

Pero como sabemos, la santidad no es, en modo alguno, una condición natural del ser humano. La pureza de las intenciones y los actos, la bondad, son posibles solo parcialmente, solo vistos desde una perspectiva particular que al cambiarse revelan esas máculas que los relatos hagiográficos prefieren pasar por alto.

En el caso de la Madre Teresa, los críticos se han enfocado sobre todo en dos aspectos: por un lado, el manejo financiero de las instituciones que presidía o con las cuales estaba asociada; en segundo lugar, la función política que desempeñó en ciertos procesos sociales al defender la idea de que el sufrimiento es una condición de beatitud en la medida en que acerca al sufriente a Cristo, plegándose así a ese carácter pasivo de la doctrina cristiana y católica que tácitamente llama a mantenerse en la condición de miseria y no hacer nada por revertirla porque todo ese sufrimiento será compensado en la vida ultraterrena.

Recientemente tres investigadores de la Universidad de Montreal —Serge Larivée, Carole Sénéchal y Geneviève Chénard—, han arremetido de nuevo contra el personaje en un artículo publicado en la revista académica Studies in Religion/Sciences religieuses, en el cual sostiene que la pretendida santidad de la Madre Teresa no es sino una construcción mediática que, fuera de este ámbito, el de los medios, se revela insostenible.

Larivée y sus colegas estudiaron casi 300 libros que se han escrito en torno a la Madre Teresa, según ellos el 96% de la literatura existente sobre el tema, con lo cual llegaron a la conclusión de que el proceso de beatificación de la albanesa dejó de lado circunstancias que, quizá en otras condiciones o con otra persona, sembrarían numerosas dudas sobre el concepto en el que se le tiene.

“Su manera de curar las enfermedades, sus contactos políticos dudosos, su curiosa gestión de las sumas de dinero astronómicas que recibía y un dogmatismo excesivo sobre todo al respecto del aborto, la anticoncepción y el divorcio”, escriben los investigadores, señalando los ámbitos de la vida y obra de la mujer que podrían pasar por el filtro de la revisión y la reflexión antes de aceptar sin objeciones su bondad ilimitada.

Como decíamos antes, la Madre Teresa se caracterizó ideológicamente por enaltecer el sufrimiento, por impedir que se impidiera, por predicar que los enfermos debían sufrir como Cristo sufrió en la cruz. Por este mandato muchísimas personas sufrieron y aun murieron sin recibir los paliativos mínimos que aliviaran su dolor. En contraste, cuando ella misma necesito de analgésicos y medicamentos afines, no tuvo reparos en aceptarlos cuando recibía atención en un hospital estadounidense.

En cuanto a las relaciones políticas, destaca la aceptación de la Legión de Honor por parte del régimen de los Duvalier en Haití, una de las dictaduras más crueles que ha sufrido este país o su cercanía con Ronald Reagan (uno de los presidentes más conservadores en la historia de Estados Unidos), detalles que revela la poca congruencia política —en sentido amplio— que la mujer tuvo en vida, la cual también quedó de manifiesto en la poca transparencia con que manejó las finanzas de sus organizaciones.

Por último, Larivée y compañía recalan en el ensalzamiento mediático de que gozó la Madre Teresa desde finales de los años 60, cuando se puso un marcha una promoción que algunos califican de excesiva en torno a la misionera, el cual encontraría su primer pico en la concesión del Premio Nobel de la Paz, su segundo en su alianza con la princesa Diana de Gales y el tercero, post mórtem, cuando El Vaticano se adelantó a los cinco años que usualmente se dejan pasar antes de comenzar el proceso de beatificación de una persona, el cual comenzó en su caso en 1997, el mismo de su muerte. En 2003 se le declaró beata a partir del supuesto milagro realizado por su mediación en una mujer que padecía cáncer (o un intenso dolor abdominal).

La conclusión de los investigadores es que el mito de la Madre Teresa ha generado el efecto claramente identificable, positivo en ciertos aspectos, que sin embargo disimula o francamente oculta facetas de la labor de la misionera que también deberían difundirse.

También en Pijama Surf: El documental de Chistopher Hitchens sobre la Madre Teresa: “Ángel del infierno”.

[UdeM Nouvelles]