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Un tanque de flotación Samadhi para realizar experimentos con salvia divinorum

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 01/18/2013

¿Quieres ayudar a Tarantula Hill a explorar otras dimensiones de la realidad permitiéndoles comprar un flotario en el que planean fumar salvia divinorum con una metodología científica?

 

El psiconauta por excelencia John Lilly halló una técnica para sumergirse en las dimensiones más profundas de la mente --horadadas por el espacio cósmico-- construyendo un tanque de aislamiento sensorial e ingiriendo poderosas dosis de psicodélicos, principalmente ketamina y LSD. En sus momentos de máxima inmersión, Lilly relata haber entrado contacto con la Computadora Cósmica, el programa informático del universo y alcanzar estados de conciencia como los descritos en el budismo zen, bajo el término de samadhi.

Lilly codiseñó junto con Samadhi Tank Co. los primeros flotarios comerciales en 1972, haciendo posible que numerosas personas experimentaran con est método de aislamiento sensorial, que difiere un poco del campo ganzfeld, pero que a su vez también potencía el psiquismo. La gente de Tarantula HIll, un colectivo de arte e investigación psiconáutica multipropósito quiere que le ayudes a adquirir un flotario para seguir realizando experimentos con salvia divinorum, la planta psicodélica usada por los indígenas mazatecos con fines adivinatiorios, y que parece proveer una plataforma morfogenética ideal para la imnersión cero-sensorial.

La propuesta de Tarantula Hill es un poco descabellada pero no deja de ser interesante. Quizás no existe una buena razón para apoyar su deseo de adquirir un juguete (que tiene también capacidades terapéuticas) para poder completar viajes psiconáuticos, salvo que tuvieron una buena idea --flotario+salvia divinorum-- y dentro de la excentricidad ganan puntos. Y es bueno celebrar la excentricidad creativa y la exploración de dimensiones alternas de realidad. Como dicen ellos "¡ Es hora de trance-formarse!"

[Indiegogo del proyecto]

 

El neurólogo Sacks, llevado de la mano de la curiosidad, ha conducido una serie de auto-experimentos con las drogas gracias a los cuales puede empatizar con sus pacientes.

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Cada tema de los que escribe Sacks parece comenzar con una curiosidad acerca de nuestras experiencias sensoriales, y centrarse en el proceso orgánico de nuestros cerebros. Y su curiosidad ha ido tan lejos que lo ha llevado a experimentar con drogas para comprender a sus pacientes; para tener una empatía con las alucinaciones de los que sufren de migraña, por ejemplo, o con los sueños febriles de los esquizofrénicos.

Su deseo de llevar a cabo auto-experimentos estallaron cuanto tenía treinta años, cuando, junto muchos otros impulsos de curiosidad, se se dio cuenta de que nunca había visto el color índigo.

“Un sábado soleado en 1964 desarrollé un trampolín farmacológico que consistía de una base de anfetamina (para excitación general), LSD (para intensidad alucinógena) y un toque de cannabis (para añadir un poco de delirio). Alrededor de veinte minutos después de tomar esto, me pare frente a una pared blanca y exclamé: “Quiero ver índigo ahora; ¡ahora!””

El resultado de este experimento, junto con muchos otros de la índole, aparece en su libro Alucinaciones. También aquí hay un video en el que Oliver Sacks habla de lo que las drogas le han enseñado acerca del cerebro (en inglés). Sobre esto el autor apunta que las anfetaminas, al contrario de los psicotrópicos, se conectan directamente con el sistema de recompensa del cerebro. “Una buena dosis de anfetamina te da un placer casi orgásmico, pero sin contenido. La anfetamina no nos enseña nada más que a desear más placer, al igual que las ratas del laboratorio conectadas con un electrodo al centro de placer de su cerebro”.

Gracias a estos experimentos auto inducidos, Sacks es uno de los neurólogos más eruditos y fascinantes de la actualidad. Y seguramente el más empático con las alucinaciones geométricas y atemporales que sus pacientes sufren.  

[Open Culture]