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Silbo gomero: el lenguaje de silbidos que utilizan habitantes de las Islas Canarias

Por: pijamasurf - 01/26/2013

Sustituyendo letras por silbidos que varían en frecuencia y duración, el silbo gomero es el más complejo lenguaje constituido exclusivamente por silbidos.

La comunicación es una especie de flujo interactivo, imprescindible para la convivencia (aún si está es en silencio), y que puede adaptarse a infinitas circunstancias. Muestra de esto es el Silbo Gomero, un lenguaje desarrollado en las Islas Canarias que, como su nombre lo indica, se constituye exclusivamente de silbidos. 

Transmitido de maestros a discípulos a lo largo de siglos, este es el único lenguaje silbado que goza de un cierto nivel de complejidad y sofisticación. Actualmente es practicado por más de 22,000 isleños, que además saben hablar español, pero históricamente han utilizado este recurso para comunicarse a distancia. De acuerdo con la "ficha técnica" publicada por la UNESCO: "El silbo gomero reemplaza las vocales y consonantes del español por silbidos: dos silbidos diferenciados sustituyen a las cinco vocales españolas; y otros cuatro a las consonantes. Los silbidos se distinguen por su tono y su interrupción o continuidad. Una vez que han adquirido práctica suficiente, las personas pueden transmitir con silbidos todo tipo de mensajes. Algunas variantes locales permiten identificar el origen de los silbadores."

Desde hace poco más de una década este genial modelo de comunicación se imparte en las escuelas locales para garantizar su continuidad. Y en la actualidad prácticamente todos los habitantes de las Canarias conocen, en menor o mayor medida, el lenguaje de los silbidos. 

Ejercicio de sinestesia astronómica: así es como suena el Sol (VIDEO)

Por: pijamasurf - 01/26/2013

Probablemente esta no sea una pregunta muy frecuente, pero quizá alguien se la haya hecho alguna vez: ¿Cuál es el sonido del Sol? ¿A qué suena la estrella más importante de nuestra existencia?

Para dar respuesta a esta singular interrogante, Robert Alexander, quien se ha especializado en convertir todo tipo de data ―estadísticas, números, velocidades aéresas, etc.― en sonido, ha realizado un ejercicio igual de inesperado,  tomando información recolectada por el Observatorio Helioesférico Solar, una nave espacial dirigida tanto por la NASA como por la Agencia Espacial Europea.

Alexander transformó las llamaradas solares en “un coro humano” y “la rotación del Sol en un beat tribal”, según la descripción de Michael Byrne, una pieza que algo tiene de sinestética en la medida en que el Sol es para nosotros, esencialmente, un objeto visual o táctil, pero casi nunca sonoro.

Ahora quedaría por saber a qué sabe o a qué huele este astro.

[The Atlantic]