*

X

Recordando vidas pasadas (una breve historia de la creencia en la transmigración de las almas)

AlterCultura

Por: Griknay - 01/03/2013

La reencarnación es una creencia extendida entre diferentes culturas por milenios, ¿existen bases para tomar seriamente esta creencia en la transmigración del alma?

El pequeño niño Sujith todavía no había llegado a la edad de 2 años cuando empezó a a hablar de su vida pasada. Segun su familia Sujith aseguraba que se llamaba Sammy en una vida anterior, que había trabajado en la construcción de vías ferroviarias y mas adelante en un destilería de alcohol. Sujith hablaba de Gorakana la ciudad en la que aseguraba había vivió en su vida anterior, que se encuentra en la isla de Sri Lanka, recordaba el nombre de su antigua esposa, Maggie, y también le hablaba a su desconcertada madre de un día en que  borracho caminando por las calles fue arrojado por un camión que terminó inmediatamente con su vida. El aun bebé Sujith añadía en sus relatos que le gustaba fumar y tomar Arrack, un alcohol popular en Sri Lanka.

 La madre de Sijuth que estaba divorciada de su padre, no se sentía muy cómoda con los relatos tan impresionantes que su hijo tan pequeño podía describir con tal claridad. Nadie de su familia había visitado ni conocía gente en  Goranka, y mucho menos podían atestiguar si ahí había existido un hombre llamado Sammy, sin embargo la familia era budista como casi todos los habitantes de Sri Lanka, y aceptan la idea de la reencarnación; donde se establece que cada individuo se separa del cuerpo conservando su esencia espiritual, la cual se unía a la mente mas tarde, animando a otro cuerpo. Quizás el caso de Sujith era excepcional y por motivos intrigantes su espíritu podía haber decidió reencarnar inmediatamente, posiblemente ese era la razón de recordar tan vívidamente una vida anterior.

El hecho de que el espíritu de Sujith haya estado en un área tan cercana hace tan poco tiempo, arrojaba posibles evidencias y testigos, así que la madre de Sujith no mostró ningún impedimento cuando un monje de la zona le pidió investigar el caso. El monje entrevistó a Sujith y apuntó 16 detalles significantes que podrían ser corroborados. Después visitó Gorakana, y logro verificar casi todas las pistas; descubrió que un hombre llamado Sammy vivió en Gorkana y murió 6 meses antes de que Sujith naciera, que trabajo en las vías del tren y en la destilería de Arrack. También descubrió que su esposa se llamaba Maggie, los habitantes de Gorakana confirmaron que Sammy había encontrado su muerte después de ser atropellado por un camión, que le gustaba beber y fumar tabaco. 

Esta historia no tardó mucho en salir en los periódicos y en llegar a los oídos del investigador Ian Stevenson profesor de la universidad de Virgina, quien durante muchos años rastreó historias similares a esta alrededor del mundo, recorriendo tierras e historias que para algunos prueban la existencia de vidas pasadas.

El tema de la reencarnación ha suscitado multiplicidad de historias e interpretaciones, pero la idea en el hombre se remonta a lo mas antiguo de la historia (desde la edad de piedra se hablaba de la reencarnación); se han encontrado entierros donde se postraba al muerto en posición fetal para que fuera preparado para su siguiente vida que datan de hace 12 mil años. La reencarnación es parte de la arqueología de  la psique humana;  antes inclusive que una religión formal ya se encuentran resquicios de una creencia en la transmigración de las almas. La creencia de vidas pasadas también ha existido en civilizaciones más avanzadas, empezando por las primeras que la historia recuerda hasta religiones actuales y grupos humanos que creen en la viva después de la muerte y el regreso como parte evolutiva del espíritu que aprende a través de su género.

En el antiguo Egipto la reencarnación figura en textos ancestrales; a Osiris, dios de la vida después de la muerte, se le considera como un ser supremo y se le otorga la posibilidad de vivir mas vidas; en los relatos griegos que describen a los egipcios, se necesitan 3000 años para que un espíritu pueda completar su ciclo de vida en la tierra. Muchos filósofos de la Grecia antigua comparten esta idea de reencarnación, entre ellos Pitágoras, matemático y místico quien  decía que había vivido muchas vidas, incluyendo una de guerrero Troyano, un profeta, agricultor, prostituta y de vendedor, y quien famosamente reconoció a un amigo en un perro.

El pequeño Sujith ejemplifica un caso excepcional de un espíritu que por cuestiones aun incomprendidas, o mas bien por motivos que superan a la razón, decidió aventurarse a la vida inmediatamente sin ayuda del reposo y la reflexión en un tiempo adecuado.

Recordemos que ha habido grupos humanos que se han conformado alrededor del estudio del espiritu y su viaje de regreso a lo que podríamos llamar “casa”, estos grupos que al parecer han logrado entender con mayor amplitud las reencarnaciones, y así recordar habilidades anteriores, y el motivo principal de la encarnación actual, también y con sofisticados métodos esotéricos han dado principio a hermandades espirituales, donde según ssu creencias se logra convocar al espíritu de los integrantes para que reencarne en el mismo circulo de gentes, así dando continuidad al conocimiento adquirido para  alcanzar estados de conciencia que favorecen la evolución del espíritu en la tierra. Tal es el caso entre otros de los tibetanos, quienes, como se sabe, buscan el espíritu del Dalai Lama una y otra vez, para que continué como líder político de su pueblo; no sólo a él sino también a cierta elite de espíritus, que aportan a la cultura tibetana algo que seria imposible en una sola encarnación.

Cuando Stevenson investigó el caso de Sijith --tal y como lo hizo con 2000 otros casos-- descubrió 59 indicios que Sujith relataba  su antigua vida como Sammy; entre ellos reconoció a su antigua esposa, y a miembros de la familia hasta un perro, para este tiempo Sujuth ya tenia trece años, y parecía tener rasgos de personalidad muy parecidos a Sammy, según las gentes que lo conocieron. Como este hay muchos casos similares de los cuales Stevenson recopiló en dos tomos llamados Cases of reincarnation types.

Platón analizaba el tema de la reencarnación, inclusive habla sobre 9 niveles en que el espíritu trasciende al entrar al cuerpo. Si el individuo se portaba bien en su vida, iba ascendiendo al siguiente nivel; Platón los categoriza de la siguiente forma: cuando el individuo está preparado puede entrar al cuarto grado donde podrá ser un gimnasta o atleta, en el tercer grado podrá experimentar una vida de político o economista; en el segundo grado de rey o de un gran guerrero y finalmente en el primer grado habiendo trascendido el mundo superficial y materialista vivirá como filosofo, artista, o un gran amante.

Actualmente los investigadores occidentales se han interesado por este tema después de la ola de espiritualismo de los años 60 y 70;  realizando nuevas investigaciones científicas enfocadas en el estudio de niños que como Sujith recuerdan con claridad su anterior vida. Otro método utilizado mucho en las ultimas décadas está sujeto a la técnica de la hipnosis, que busca reactivar la memoria inconsciente de historias de otro tiempo y otras culturas. En la antigüedad han existido muchos casos relacionados a mujeres embarazadas quienes sueñan con quien era su hijo en otra vida, o inclusive quienes escuchan una voz que les alerta sobre la persona que viene.

Todas las creencias que nos hablan sobre la historia de nuestro espíritu y su continuidad, afectan como nos relacionamos con la muerte y como vivimos el presente. Sin duda no es lo mismo la actitud de un cristiano que se prepara para la vida eterna a un lado de Dios, a la de un monje o un lama que busca la trascendencia evolutiva, e intenta recordar lo que ya sabe para no cursar de nuevo el mismo grado de existencia. La amplitud de la mente y su estado de conciencia es el fruto que permitirá recordarle en su próxima aparición las coas que ha aprendido y los escollos que ya ha superado, activando su deseo de encontrar la trascendencia y no esperar la vida en un distante “cielo” por toda la eternidad. En este sentido la reencarnación podría ser un gran aliado, como puede ser la memoria de la muerte, para vivir una vida con mayo conciencia, dirigida hacia una evolución integral.

El manifiesto de Aaron Swartz a favor de la libertad de información y en contra del derecho de autor

AlterCultura

Por: pijamasurf - 01/03/2013

El manifiesto del recientemente fallecido Aaron Swartz en el que declara su postura a favor del derecho a copiar y distribuir información científica y llama a crear una red de activismo.

El recientemente fallecido desarrollador y hacktivista Aaron Swartz abrazó la causa de liberar el conocimiento científico de la humanidad. Swartz estaba siendo incriminado por utilizar la red de MIT para subir a Internet cientos de miles de publicaciones científicas y hacerlas disponibles gratuitamente. Esto y la minuciosa vigilancia de agencias de inteligencia estadounidenses, según allegados, llevó a Swartz al suicidio (algunos incluso teorizan que pudo haber sido asesinado). 

Swartz, quien desde la adolescencia fue uno de los arquitectos de la Red, antes de la efervesencia de WikiLeaks, ya había formulado un manifiesto a favor de la libertad de la información, afirmando el derecho a copiar y distribuir archivos que sean del interés público, como es el caso de los trabajo científicos que han sido cooptados por una élite. La ciencia, según la visión  de Swartz, es patrimonio de la humanidad y debe ser accesible gratuitamente a cualquier persona: por derecho y para fomentar la innovación.

Comaprtimos aquí la traducción del manifiesto de Swartz con el cual lanzó el movimiento de Guerrilla Open Access. Aquí pueden consultar el original.

La información es poder. Pero como todo poder, hay aquellos que quieren quedarse con él. Todo el legado cultural y científico del mundo, publicado por siglos en diarios y libros, está siendo digitalizado y almacenado por un puño de corporaciones. ¿Quieres leer los trabajos con los resultados más importantes de la ciencia? Tendrás que enviar grandes cantidades a editoriales como Reed Elsevier.

Existen personas luchando para cambiar esto. El Open Access Movement ha luchado valientemente para asegurar que los científicos no firmen derechos de autor y en cambio se aseguren que su trabajo sea publicado en Internet, bajo términos que permitan a cualquiera tener acceso a él. Pero incluso en los mejores escenarios, esto sólo aplicará para publicaciones futuras. Todo lo que no ha sido publicado bajo este esquema se ha perdido.

Es un precio demasiado alto para pagar. ¿Forzar a académicos a pagar dinero para leer el trabajo de sus colegas? ¿Escanear bibliotecas enteras pero sólo permitir que la gente de Google los puedan leer? ¿Proveer artículos científicos a una élite de universidades del primer mundo, pero no a los niños del sur del mundo? Esto es indignante e inaceptable.

"Estoy de acuerdo", muchos dicen, "¿pero qué puedo hacer? Las compañías detentan los derechos de autor, generan enormes cantidades de dinero cobrando accesos, y es perfectamente legal --no hay nada que podamos hacer para detenerlas". Pero sí hay algo que podemos hacer, algo que ya estamos haciendo: oponernos a ellos.

Aquellos con acceso a los recursos --estudiantes, bibliotecarios y científicos-- han recibido un privilegio. Pueden alimentarse de este banquete de conocimiento que el resto del mundo tiene vedado. Pero no deben --moralmente no pueden-- mantener este privilegio para sí mismo. Tienen un deber de compartirlo con el mundo. Y tienen una forma: compartir contraseñas con colegas, llenar peticiones de descargas para amigos

[...] Pero toda esta acción ocurre en la oscuridad, oculta en lo subterráneo. Es llamada robo o piratería, como si compartir una riqueza de conocimiento fuera el equivalente a saquear una nave y asesinar a su tripulación. Pero compartir no es inmoral --es un imperativo moral. Sólo aquellos cegados por la ambición impedirían que un amigo hiciera una copia. 

Las grandes corporaciones, desde luego, están cegadas por la ambición. Las leyes con las que operan lo requieren --sus accionistas se amotinarían si fuera de otra forma. Y los políticos que han comprado los apoyan, pasando leyes que las dan poder exclusivo sobre quién puede hacer copias.

No hay justicia en seguir leyes injustas. Es tiempo de aclarar las cosas, en la gran tradición de la desobediencia civil, y declarar nuestra oposición a este robo privado de la cultura pública.

Debemos tomar la información, donde sea que esté almacenada, hacer copias y distribuirlas por el mundo. Debemos de tomar el material que ya no tiene copyright y añadirlo al acrhuvo. Debemos comprar bases de datos secretas y subirlas a la red. Debemos de descargar publicaciones científicas y subirlas a la redes de compartición de archivos.Debemos de luchar por el Guerrilla Open Access.

Con suficientes de nosotros, en todo el mundo, no sólo enviaremos un mensaje fuerte en contra de la privatización del conocimiento --haremos que sea una cosa del pasado. ¿Te unirás a nosotros?

Aaron Swartz, julio 2008, Eremo, Italia