“No aceptes lo habitual como cosa natural. Porque en tiempos de desorden, de confusión organizada, de humanidad deshumanizada, nada debe parecer natural. Nada debe parecer imposible de cambiar.”
Bertolt Brecht
“La resignación es un suicidio cotidiano.”
Pindaro.
Aquellos de nosotros que acaso podemos considerarnos afortunados de tener acceso a un empleo dentro del contexto salvajemente competitivo, opresivo y desigual que nos impone el mercado, inmersos como estamos en medio de la vorágine social, los medios de comunicación alienantes y las urgencias de cada día, podemos olvidarnos con facilidad de nuestro lugar en la sociedad, no sólo como empleados y consumidores, sino como actores sociales productores de cambio y de progreso individual y colectivo, como auténticos co-creadores de nuestra realidad actual.
Parece que vivimos en una sociedad en donde impera el individualismo, la mezquindad, e incluso más gravemente, la adherencia pasiva, ingenua o inconsciente de la mayoría de los sujetos a la reproducción de una estructura social que, suponen, los excede, y que rara vez es evaluada de manera crítica. Una de los factores que contribuyen a esto es sin duda la absorción que implican las jornadas laborales actuales. Si se trabaja la mayor parte del día existe poco tiempo para pensar, poco tiempo para forjar un pensamiento crítico y para participar de manera transformadora y creativa en la construcción de nuestra sociedad. No parece haber tiempo más que para seguir alimentando este modo de funcionamiento del sistema. Pero este sistema está en crisis. No sólo a nivel económico, sino más profundamente, a nivel cultural. Y toda crisis demanda una transformación. Es momento de que todas las personas puedan enriquecer sus vidas y espíritus en vez de ser devoradas por la cotidianeidad del trabajo en donde las auténticas subjetividades están tan desvalorizadas.
En la mayoría de los países de Occidente se permite al empleador imponer jornadas laborales alienantes de no menos de 8 horas diarias o 48 horas semanales. ¿Puede una sociedad que aspire a una calidad de vida realmente saludable y plena de sus ciudadanos ser compatible con este contexto legal que suprime el derecho de todo ser humano pleno a volcar su actividad no solo en su vida laboral, sino también en su participación democrática y en su ámbito personal? Si con algo es coherente este actual contexto legal es con un modelo económico que contempla al ser humano como un mero engranaje de un sistema productivo, cuyo tiempo debe estar subordinado casi exclusivamente al trabajo y el consumo, beneficiando a quienes se encuentran en la pirámide del mercado.
Como señala el filosofo contemporáneo Antonio Fornés “Actualmente trabajamos más horas que un esclavo romano, pero creemos que vivimos en una sociedad superlibre… No tenemos tiempo de ver a los amigos, de reflexionar en voz alta con ellos, ni de estar con nuestros hijos, estar de verdad. Hay que madrugar, no tenemos tiempo de hacer el amor con la persona que hemos elegido: la pasión se marchita. Lunes, martes, miércoles, jueves…. La rutina engulle nuestra vida a cambio de algún capricho, otro jersey negro que luciremos en la oficina, un mes de vacaciones, un coche nuevo para el atasco del domingo. Siento amargarte el desayuno, pero ¿eso es vivir?… ¿Abdicar de la vida para que tus hijos abdiquen el día de mañana de la suya? Mi gato vive mejor.”
Pero una cultura que ponga el valor de la vida por encima de los valores del mercado y la realización colectiva por encima de la competencia, debe contemplar al ser humano no sólo como trabajador y consumidor, sino también como individuo civil, como persona afectiva y como sujeto de realización personal e integración cultural, equilibrando su tiempo en tres instancias sociales imprescindibles: la personal, la civil y la productiva.
Como la historia ha demostrado, cada conquista de nuevos derechos laborales nos ha alejado poco a poco de los tiempos de la esclavitud declarada y ha dado lugar a sociedades relativamente menos injustas. Por ello, uno de los principales espacios sociales en donde pueden reflejarse y concretizarse los valores de una nueva cultura es el del derecho laboral. Debemos concientizarnos de la necesidad de reivindicar y defender nuestro derecho a la libertad humana frente a la jornada laboral, como una de las formas más claras de esclavización cotidiana. Reducir la jornada laboral de 8 a 6 horas diarias (o 30 horas semanales) sin aplicar reducción salarial, es una propuesta realista y concretable que significaría un progreso social y cultural de no menores proporciones, repercutiendo en la calidad de vida de todo el pueblo. Es claro que esta propuesta, en principio, no reduciría la injusta distribución del ingreso imperante en nuestra sociedad capitalista (que debería constituir una preocupación paralela), pero sí sería un modo concreto de apropiarse a gran escala de la riqueza productiva –hablamos de reducir la jornada sin aplicar reducciones salariales-, ya que se traduciría en un incremento del valor hora para todos los trabajadores.
En algunos países de Latinoamérica como Venezuela, Uruguay y Argentina, afortunadamente, se han comenzado a debatir proyectos de ley que podría hacer realizable esta idea:
El senador argentino Osvaldo López, autor de un proyecto de ley que defiende la reducción de la jornada laboral a 6 horas como un derecho que debe ser garantizado independientemente de las condiciones salariales, plantea que: “Esto se puede lograr sin aplicar reducción salarial, manteniéndose los niveles vigentes a través del incremento proporcional del valor hora. El derecho a una retribución justa es una conquista social que debe ser garantizada por separado, no pudiéndose negociar por la jornada de modo que alguien deba trabajar demasiadas horas o tener más de un empleo para que el salario le alcance.”
En su misma línea, Mario Woronowski, psicólogo y sociólogo argentino, e integrante del Foro de Políticas Públicas de Salud del Espacio Carta Abierta, considera que la reducción de la jornada responde a una necesidad social dentro de un contexto mundial que cataloga como “una crisis civilizatoria, y no solo del sistema financiero.”. Woronowski señaló que “para muchos sectores y personas, ideas como estas son utópicas”, y a su vez abogó por “no asustarse de las utopías, sino asustarse de la falta de ellas”.
Por nuestra parte, hemos elaborado 9 fundamentos principales que consideramos que justifican esta necesaria y urgente transformación social:
1. REDUCCIÓN DEL DESEMPLEO:
La posibilidad de estructurar dos turnos laborales, permitiría la incorporación de mayor personal con el beneficio de reducir del desempleo. Como señaló el senador Osvaldo López, las leyes de reducción de la jornada laboral pueden funcionar como “una herramienta para crear mayor cantidad de puestos de trabajo con la liberación de horas por parte de quienes pueden estar hoy sobre ocupados”.
2. VIDA FAMILIAR Y AFECTIVA:
La reducción de la jornada laboral a 6 horas favorecería la cohesión familiar, respetando el derecho del niño a crecer en un ambiente familiar con una mayor presencia de los padres en el hogar, y permitiendo a los padres participar activamente del crecimiento de sus hijos.
Y en términos más generales, la reducción de la jornada laboral nos permitiría a todos equilibrar nuestra vida laboral con la afectiva, los vínculos que hacen a nuestra vida verdaderamente significativa: pareja, familia, amigos.
Con la utilización de nuevas tecnologías (automatización industrial, telefonía celular, digitalización, fax, Internet, e-mail, etc.) las tareas en la mayoría de los ámbitos laborales se han simplificado enormemente, significando una considerable reducción de tiempo y esfuerzo para realizar tareas antes más largas y más costosas. La reducción de la jornada laboral debería ser, a todas luces, uno de los resultados lógicos y evidentes del avance en el desarrollo tecnológico del ser humano. Sin embargo, esto no ha sido así. Volviendo a citar al filósofo español Antonio Fornés: “La Revolución Industrial prometió que las máquinas irían reemplazando a los hombres y, por consiguiente, no tendríamos que trabajar para vivir. Tres siglos después, las máquinas han sustituido a los hombres en prácticamente todos los trabajos manuales, pero, sin embargo, no sólo los hombres siguen trabajando como entonces sino que: ¡Las mujeres también han tenido que ponerse a trabajar! ¿No te parece curioso que se mantenga el mismo número de horas que en 1926? ¿Puedes creer que las increíbles máquinas y la bendita Ciencia no hayan liberado -¡ni si quiera un poquito!- en 100 años de esa esclavitud, que es el trabajo, al hombre? ¿Cómo puede ser que los bosquimanos trabajen la mitad que nosotros si viven en la prehistoria?”
Está claro que los avances de la tecnología hicieron que suba la productividad de un trabajador, ¿pero quién se quedó con la diferencia de este progreso? El empleador, por supuesto. El resultado fue concentración de la riqueza y desocupación. ¿Por qué no se reparte el beneficio obtenido por los avances de la tecnología? ¿Por qué en lugar de echar trabajadores y mantener la misma cantidad de horas, no se mantuvo la cantidad de trabajadores y se redujo la cantidad de horas?
4. ESTUDIOS Y CAPACITACIÓN:
Todo aquel que trabaje 8 o más horas diarias y asuma el desafío de estudiar alguna carrera o curso se dará cuenta rápidamente que el tiempo no-laboral del que dispone para eso y para el resto de sus actividades vitales suele ser realmente insuficiente o incluso ridículo en relación a las exigencias académicas, forzándolo a abandonar sus estudios o a hacer sacrificios que no todos pueden asumir para poder continuar. En muchos casos, los horarios de estudio simplemente son incompatibles con la disponibilidad horaria laboral.
Por otro lado, de forma creciente las tareas laborales son de índole intelectual en contacto con nuevas y sofisticadas tecnologías. Esto trae aparejado una necesidad de mayor capacitación (cursos, seminarios, etc.) que normalmente se suman al horario laboral. La lógica competitiva del mercado laboral actual no permite detenerse siquiera a aquellos que ya cuentan con un título, ya que los tiempos actuales exigen títulos y especializaciones más allá del nivel universitario o terciario.
En definitiva, la tensión entre la necesidad de capacitación constante con riesgos de quedar desactualizado o fuera del sistema laboral, y a su vez la necesidad de un sustento económico (horas de trabajo quitadas a la capacitación), traen aparejado un sujeto subyugado a serios riesgos biológicos (enfermedades nerviosas, stress, etc.) de la vida actual. La reducción del horario laboral facilitaría la realización de una integración coherente entre formación y empleo.
5. SALUD:
La reducción de tiempo laboral favorece la intensidad de trabajo, reduciendo espacios de ocio laboral que pueden generar una carga negativa en el ambiente: necesidad de mostrarse constantemente ocupado, stress de no tener actividades para realizar, tiempos muertos, etc.
Sumado a esto, trabajar 8 horas o más restringe enormemente el tiempo que un ciudadano puede dedicar a actividades necesarias para la salud física y psicológica: deportivas, de esparcimiento, meditación, etc.
6. INCREMENTO DE LA PRODUCTIVIDAD:
En el año 2007, el Euroíndice IESE-ADECCO (EIL), al analizar el mercado laboral de siete países europeos, arrojó un resultado extraordinario: los países europeos con jornadas medias más cortas (Holanda, Alemania y Bélgica) presentaron mayor productividad por hora trabajada que el resto. Este estudio refutó la tradicional asociación de una jornada laboral más extensa con una mayor productividad, demostrando que “existe una relación negativa entre ambos conceptos y, al trabajar más horas, se tiende a disminuir el aprovechamiento que se hace de cada una de ellas”. Así, se destacó que “una mejora en la eficiencia (productividad) puede llevar a reducir la jornada de trabajo sin que se produzca una caída en la producción.”
7. RECURSOS ENERGÉTICOS E IMPACTO AMBIENTAL:
En los numerosos entornos laborales en donde no sea necesario incorporar dos turnos, la reducción laboral no solo intensificaría los momentos de trabajo, sino que maximizaría los recursos energéticos, disminuyendo significativamente el impacto ambiental.
8. HACINAMIENTO:
La posibilidad de emplear dos turnos, podría resolver núcleos de hacinamiento laboral físico, además de abrir a nuevas posibilidades de capacitación. Significaría, por otro lado, la posibilidad de un uso más inteligente y eficiente del transporte público y privado en las zonas en donde se concentra la mayor actividad, favoreciendo enormemente la desconcentración poblacional, evitando la saturación del flujo de transporte en micros, trenes, avenidas y autopistas en las llamadas “horas pico”, acelerando y simplificando la movilidad de los ciudadanos, y disminuyendo a la vez el impacto ambiental del transporte privado.
9. INVESTIGACIÓN Y DESARROLLO CREATIVO:
La investigación científica y académica, que podría significar una mejoría sustancial no solo a nivel laboral sino también de país, excepto en los excepcionales casos en que esté financiada, queda normalmente relegada por la absorción laboral. Las actividades culturales artísticas y creativas en general quedan, por su parte, también restringidas por las limitaciones que impone el tiempo laboral. Podríamos preguntarnos, junto con el reconocido lingüista y analista político internacional Noam Chomsky: “¿Queremos tener una sociedad de individuos libres y creativos e independientes, capaces de apreciar y aprender de los logros culturales del pasado y contribuir a ellos..? ¿Queremos eso o queremos gente que aumente el PBI? No es necesariamente lo mismo.”
Por estas razones, creemos, que es necesario convertir este tema en una preocupación social y en una bandera colectiva, en un reclamo que todos debemos exigir a nuestros representantes políticos. Quizás ha llegado el momento de comenzar a pensar en una nueva cultura y orientarnos social y políticamente hacia ella. Una cultura en donde se ponga el derecho de todos a una vida plena por encima del derecho de unos pocos a la sistemática explotación laboral. Una cultura en donde se trabaje para vivir, y no se viva para trabajar.
La reducción de la jornada laboral a 6 horas sería una excelente forma de empezar.












Trabajamos para estar bien, pero cuando sera eso si la vida misma queda en las planillas de nuestro “laboro”?
Que gran artículo. La idea de que un esclavo romano trabajase menos horas que nosotros debería hacernos reflexionar. Parecemos un mero engranaje como dice el texto en vez de seres humanos.
Un administrado de empresas estudia 5 años para introducir datos en un software, y enviar correos.
Excelente artículo, trabajar más y merecer más, así nos mantiene el mundo capitalista, somos los obreros que mantiene a los altos ejecutivos de las grandes empresas internacionacionales. Mientras tanto nos partimos la madre.
Este mensaje proviene de neoteo, en los mensajes recomendados de la semana.
Buenas queria denunciar un par de cosas sobre el primer articulo.
-En la mayoría de los países de Occidente se permite al empleador imponer jornadas laborales alienantes de no menos de 8 horas diarias o 48 horas semanales
Reducir la jornada laboral de 8 a 6 horas diarias (o 30 horas semanales)
¿Perdon? 5 dias * 8 horas son 40 horas semanales, el otro esta bien 6*5=30 horas semanales
-Reduccion del desempleo:
Lo que propone es que al reducirse la jornada laboral para cubrir las horas faltantes se aumenten los turnos y se contrate mas gente, lo cual funcionaria si no fuera porque estas obligando al empresario a duplicar los sueldos al duplicar los trabajadores lo cual va en detrimento del conjunto guste o no.
Bastante tenemos con emplear a niños Asiaticos las 16 horas del dia para mantener el estado social, como para encima duplicar algo que tan solo se va a aplicar en los paises occidentales.
-Reduccion del desempleo.
Este me ha matado, primero dice que las maquinas se hcieron para sustituir al hombre y luego pone la contradiccion de que se han tenido que emplear hasta a mujeres.
Si… claro…
Pero se olvida de una serie de detalles historicos.
-Las maquinas cuando se aplicaron masivamente provocaron altisimos indices de paro. Los empresarios tuvieron que retirar maquinaria que sustituia a los trabajadores para mantener el mismo estado que les permitia estar ahi.
Hoy dia, con una reduccion de la poblacion y una extension de la tecnocracia pura, la idea de trabajar casi nada es realizable pero siempre hace falta que se mantenga un grueso de la poblacion de baja-media clase para dar mas poder al estado.
-Por otro lado…¡claro que se contrataron mujeres! Durante la 1º y 2º guerra mundial faltaron tantos hombres que tuvieron que entrar las mujeres a sustituirlos, asi yo tambien engordo las estadisticas y digo que hacen falta aun mas trabajadores.
Tras la guerra la cosa se estabilizo y las mujeres simplemente se quedaron con el derecho a trabajar donde quisieran, aunque si el empresario es machista o feminista era algo en lo que el estado no podia intervenir… pero eso es otro tema.
-Estudios y capacitacion.
Lo que aqui se indica es falso, si quieres llevar estudios y trabajos necesitas un superior que sea empatico y razonable. Por mucha ley que pongas si necesitas todo un mes para estudiar dependes de el guste o no lo mismo sucede con los cursos ya que yo he conocido informaticos que ganaron dias libres para poder ir a convenciones y formarse aun mas.
Y luego mete con calzador el tema de “daños biologicos” o lo que se entiende como tener la mala suerte de tener un jefe-sargento. Google es todo un referente en la forma de tratar “biologicamente” a sus trabajadores sin reducir su jornada laboral ¡y son trabajadores de elite que siguen formandose!
-Incremento de la productividad.
Esto es simplemente falso, es lo que sucede cuando simplemente tomas datos estadisticos. Debemos recordar que los datos son eso… datos, ni pruebas ni hechos.
Asi tenemos que te incluye alemania como ejemplo de que reduciendo la joranda laboral se aumenta la productividad, cuando en alemania la mentalidad es completamente distinta con respecto a la nuestra(no esta mal visto comer durante el trabajo si es para seguir trabajando) ademas de que alli las horas extras estan bien pagadas y te encuentras cosas como que puedes seguir cobrando el paro aun cuando te echan pero debes seguir trabajando en la empresa.
Asi que no, aparte de que son solo datos les faltan muchos mas factores que influyen en la productividad y no todos los paises van a tener un incremento de la productividad reduciendo o aumentando las horas de trabajo.
-Recursos energeticos e impacto ambiental.
Esta simplemente mal explicada y sin argumentar, no puedo decir nada por aqui ¡porque simplemente no ha dicho nada! Es como si yo afirmo algo pero no lo desarrollo entonces se queda en la mera opinion incriticable.
-Hacinamiento.
Si en primer lugar supones la creacion de dos turnos, debes tener en cuenta que eso va a necesitar un aumento de la movilidad de los trabajadores para cubrir esos turnos y producir los intercambios, ademas de que mas horas libres implicarian mas libre albedrio, con lo cual su argumnento de “optimizacion” de logistica humana es invalido.
-Investigacion y desarrollo creativo
Emplea una frase de alguien para apoyarse y afirma que una disminucion de las horas permitira gente mas libre y culta y por ende un desarrollo tecnologico.
El desarrollo tecnologico no funciona asi, es como una ruleta puede salir un superdescubrimiento que mejore a la humanidad o no dar resultado alguno, por supuesto el dinero y el instrumental mejoran las posibilidades de una forma que me atreveria decir que es exponencial. Pero… ¿ligarlo a una reduccion de la jornada laboral? La mente humana no funciona asi, de hecho, esto esta muy iindividualizado y tenemos el ejemplo de Nikola Tesla que trabajando como peon de construccion se dio cuenta de un problema en que nadie mas se fijo, los cables de linea continua eran muy aparatosos y caros ademas de molestar. Lo cual en un entorno de tan baja creatividad como una zona de construccion durante 12 horas de trabajo resulta contradictorio con lo afirmado.
No, si quieres aumentar el desarrollo tecnologico debes darle una buena financiacion, promover la meritocracia y la tecnocracia y tener una educacion que mida al alumno neurona por neurona. Como la ultima siempre es mas cara y dificil se suele tomar la primera y alguna que otra vez la segunda(recordemos que no necesariamente los meritos y el conocmiento tienen porque estar ligados a los superdescubrimientos).
Pero si esta individualizacion en investigacion es bestial, en arte es igual. Si quieres promover la cultura no es necesaria una reduccion de la jornada laboral, actividades culturales diarias o simplemente campañas intensivas de promocion de la literatura pueden tener mejores resultados y aun mas sabiendo lo que sabemos hoy de marketing para manipular a la gente y producir un efecto deseado.
Pero el arte… es mejor dejarlo aparte, su desarrollo es casi caotico unas veces esta ligado a periodos de dolor y sufrimiento y otras veces a epocas doradas, otras veces surge de la nada y otras veces es muy progresivo. Simplemente no puedes afirmar que reduciendo la jornada laboral puedes esperar una mejoria en este aspecto.
Aun asi, es un buen articulo aunque me suene manipulador en ciertas partes haciendo referencias a la explotacion laboral o la insatisfaccion individual(rozando la propaganda sectaria), si tiene razon en algo.
Se deben luchar por las mejoras, pero no asi… no teniendo en cuenta la cantidad de problemas socio-tecnico-politicos que habria que resolver antes. Esto no lo llamaria prioridad de hecho, no teniendo un estado del bienestar con tanta gente que debe depender del apoyo de paises mas retrasados, a fin de cuentas la esclavitud no ha deaparecido tan solo ha evolucionado para adaptarse a tiempos modernos.
Pero echar la culpa al captitalismo es como echar la culpa al cuchillo de matar a alguien porque ¿quien sujeta el cuchillo?
¿No es el asesino quien escoge su arma? ¿No es el asesino quien escoge el “cuchillo” y le da forma y filo?
apoyo tu punto de vista, y con respecto al punto de dos turnos me parece que si los trabajadores se duplican el salario se disminuiría.
me siento afortunado al leer estos tipos de artículos ya que yo disfruto mi trabajo(desarrollador web).
al parecer tú no trabajas 8 horas sino, 2 al día…digo, como para tener el tiempo de escribir semejante opinión.
De cualquier forma tus generalizaciones ponen en entredicho los mismos señalamientos que haces al artículo. Por ejemplos como los que pones, no puedes exigir que toda los sectores actúen igual y aquí es donde soy tajante: si un sistema ya demostro NO SERVIR, ¿para qué defenderlo?
¿A qué voy con esto? Sencillo: Si ya se demostró que la mayoría, las masas, o la población no es capaz de sobresalir como Tesla en condiciones laborales extremas, no se puede esperar que el resto de los inviduos desarrollen su creatividad e ingenio (en el caso de la investigación y desarrollo), aprendan igual (en el caso de la educación), rindan igual (en el caso de la productividad) y reaccionan igaul (en el caso de la salud).
Además, seamos honestos: Nadie trabaja exactamente 8 horas. Algunas empresas te ponen a trabajar 10 u 11 horas y te descansan 2 para comer, una o menos. A esto, agreguémosle a quienes tienen negocios donde cerrar representan entre 10 y 20 minutos extra de jornada laboral. Hay un tema aún más escondido con la dedicación de horas a la labor: ¿Quién te paga las horas que tardas en transportarte a tu trabajo? Cito el ejemplo de Japón donde, en promedio, se gasta de una hora y media a tres horas al día en transportarse al trabajo. Los tiempos muertos, como vagamente menciona el artículo, son un verdadero desperdicio.
Hola, comparto en casi todo tu opinión, excepto en lo que refieres acerca de las campañas de promoción de literatura, yo trabajo en ese campo y déjame decirte que en la biblioteca donde me encuentro tenemos 5 grupos de lectura, uno de ellos es de adultos (trabajadores ya que hay otro especial para amas de casa, es por cuestiones temáticas) entre 20 y 35 años y no va nadie, porque nadie tiene tiempo, todos salen quizás a las 6 o 7 de la tarde y a esa hora solo quieren ir a casa a dormir (he hablado con personas que se lamentan no poder ir por su horario de trabajo) entonces la literatura y las artes quedan (si bien les va) en una 5a posición de prioridades, definitivamente creo que si las personas tuvieran más tiempo libre y un trabajo realmente cómodo, las artes ocuparían una posición más alta por el simple hecho de que la gente se sentiría más feliz y con ganas de abrirse a nuevas experiencias.
Hace un año hice una investigación acerca de las campañas de lectura (tanto de organizaciones privadas como de organismos públicos) el resultado, no funciona ninguna, las campañas por sí solas no funcionan y la causa es que la gente no se siente contenta con lo que hace, créeme así jamás se acercarán a la lectura o a las artes.
Ni con campañas pro arte ni con reducción de jornadas de trabajo lograremos que este país avance, lo que se necesita es que las personas se sientan contentas, no se dejen manipular y tengan juicios críticos, no sean mediocres y no esperen a que todo les caiga del cielo, sé que es bastante difícil e implica una cantidad enorme de problemas por resolver pero si en ciudades como Lorient, Francia se puede, aquí también (estuve viviendo un tiempo ahí, es decir tengo hechos no son solo opiniones) Espero que entiendas mi punto y para nada te ofenda esta aclaración, solo que como le recomiendas al autor, tu también ve a los hechos reales.
Hola, llevo tiempo interesado en esta forma de organizar el trabajo.
¿Alguien tiene un ejemplo práctico de cómo sería una jornada de 6 horas en una fábrica cubriendo las 24 horas?
Me interesan las horas de entrada-salida de los turnos, descansos y noturnidad, fin de semana,etc…
Gracias por defender esta idea de la cual no se habla mucho y a mi jucio me parece la mejor de las que he leído o imaginado.
Desde la epoca de Menen… con la privatización de las distribuidoras electricas, trabajo 8 horas y 12 minutos, antes cuando la empresa era Segba trabajaba 7 horas y 12 minutos… osea me deben mas 10 años de horas extras osea 240 horas por año x 10 años = 2400 horas extras… multiplicada por la cantidad de trabajadores mas indexación… que regalito en dinero y salud… que hicimos los trabajadores a las privatizaciones.
Muy interesante el Artículo. Me desempeño en un medio donde la mayoría de las personas tienen dos y hasta tres empleos, todos en el mismo ámbito. La Ley no lo prohibe. Sus rendimientos son bajos como es lógico deducir. Pero un solo empleo no les alcanza para sostener minimamente a sus familias. Esta es una triste realidad. En muchos casos quisieran tener un sólo empleo de ellos, pero es imposible vivir dignamente. Soy Docente y me refiero a ésta área laboral. Es lamentable, pero real. Y aclaro: un cargo tiene una atención directa frente a alumnos cuatro horas. Se nececitan entre 2 y 3 más para corregir, proyectar, preparar, etc. que las desempeña en su casa. Imaginen con dos cargos…multipliquen. Y con tres? No trabajamos 9 meses como muchos creen, sino 10 meses y veinte días. Todo se ha distorcionado tanto, que encausar la realidad en una más saludable, a la cual aspiro, se convierte en una triste utopía. Pero los aliento a que incluyan esta variable en sus investigaciones. Un saludo cordial.
Apoyo la primera idea surfista, y pienso que como casi todo en la vida, lo mejor es encontrar el equilibrio: En el caso actual de crisis económica, y sobre todo laboral, significa encontrar el equilibrio entre la capacidad productiva, la demanda o necesidades sociales, y la población actual mediante la reducción de la jornada laboral: La principal causa de la CRISIS ECONOMICO-LABORAL tanto a nivel nacional como mundial, no es, como dicen los gobiernos, la FALTA DE COMPETITIVIDAD Y PRODUCTIVIDAD, sino el desequilibrio existente entre la elevada capacidad productiva que genera la industrialización, las necesidades/demanda de la gente, y la población actual. La elevada capacidad productiva que tienen las sociedades INDUSTRIALIZADAS en comparación con la DEMANDA de la sociedad en su conjunto está en desequilibrio, habiendo exceso de producción, y mal repartida debido a la mala distribución de los salarios y las horas de trabajo. SI TODAS LAS PERSONAS DEL MUNDO o de un PAIS TRABAJASEN 8 horas al ritmo productivo que permite la maquinaria industrial y la avanzada tecnología actual, SOBRARIA DE TODO, de hecho incluso habiendo tanto desempleo sobra casi de todo, lo que pasa es que no llega a las manos de quien lo necesita. Por eso lo ÚNICO que a nivel mundial o nacional se puede hacer para REDUCIR EL DESEMPLEO, es REDUCIR LA JORNADA LABORAL, y así que haya trabajo para todos, es decir reajustar la sociedad a la realidad de las tres variables claves: las NECESIDADES, la CAPACIDAD PRODUCTIVA y la POBLACION existente. Esos tres factores tienen que estar en equilibrio, por tanto hay que buscar la relación óptima para ello.
Para reducir la jornada laboral, es necesario controlar los horarios en los centros de trabajo para que no haya fraudes, mediante inspecciones y sanciones como las de la zona de horario controlado en los aparcamientos de la calle. Si la jornada laboral en una determinada oficina termina a las 18,00h., una inspección laboral sorpresa a las 18,20h, podrá abrir un expediente sancionador, que además recauda y autofinancia los costes del personal de control. Para que las empresas colaboren, y estén predispuestas a la reducción de la jornada laboral de los empleados existentes, los nuevos contratos que se realicen, cotizarán a la seguridad social en una proporción inferior para que en el global la empresa tenga el mismo coste, y así ganan todos, la empresa en rendimientos pues trabajan menos horas sus empleados y están más descansados, y el Estado aunque recaude lo mismo, tiene que pagar menos subsidios de desempleo. En fin, repartiendo el empleo, aunque los sueldos sean inferiores al principio, se ve compensado como puede observarse en el siguiente ejemplo de una familia media: Un miembro trabajando 8 horas con un sueldo de 1.400 euros y el otro desempleado, se conseguiría que trabajen los dos 6h. ganando proporcionalmente 1.050 euros cada uno y por tanto entra una renta de 2.100 euros en la familia, y tienen más tiempo para el ocio, más ánimos y por tanto pueden consumir moderadamente más. Ni que decir tiene que los 1,5 millones de familias que ningún miembro trabajan estarían encantados. Poco a poco con esta disminución del desempleo, el Estado tiene menos costes por subsidio de desempleo, y eso repercute en una disminución de la carga fiscal actual, por lo que el poder adquisitivo se va elevando, y se irá consumiendo más, y esto originará mayores necesidades de producción para la empresas y emplearán más, y obtendrán mayores beneficios, y dispondrán más dinero para subir los sueldos debido al mayor índice de demanda de empleo y esto repercutirá en mayores sueldos que al final llevará el equilibrio buscado al principio en bajos niveles salariales hasta un equilibrio a mayores niveles salariales y con una calidad de vida mayor pues se dispone de más tiempo. Seguramente si se llega al “pleno empleo”, al necesitar más mano de obra, se encontrase el equilibrio en la jornada laboral de 6 horas porque es la proporción que 18 millones trabajando 8 horas que da un número de horas tal que al dividirlo por 24 millones de trabajadores resulta ser 6 horas.
Al final se ha encontrado el equilibrio repartiendo la larga jornada laboral de 18 millones de trabajadores y 6 millones de parados entre 24 millones de trabajadores a jornada reducida de 6 horas.