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Los adolescentes mexicanos quieren ser narcotraficantes y sicarios, según estudio

Sociedad

Por: pijamasurf - 01/17/2013

Investigación de la Facultad Latinoamerica de Ciencias Sociales (FLACSO) revela que buena parte de los jóvenes en México no les disgustaría abrazar la vida del narcotraficante y del sicario; el estudio también muestra que, por desgracia, 4 de cada 10 jóvenes no tienen expectativas de ningún tipo.

El narcotráfico en México ha sido en los últimos años una de las circunstancias dominantes de la vida pública, una dolorosa realidad que lamentablemente se ha vuelto cotidiana y persistente. De ahí también que, luego de al menos diez años de presencia continua, sus efectos comiencen a ser palpables en las nuevas generaciones que o nacieron o crecieron ya plenamente en este contexto.

De acuerdo con una investigación dirigida por José Del Tronco Paganelli de la Facultad Latinoamerica de Ciencias Sociales (FLACSO) en ochos entidades del país, los adolescentes de México muestran una creciente identificación con narcotraficantes y sicarios, por encima de otros modelos como empresario, profesor o miembro del ejército.

El estudio se realizó entre agosto y noviembre de 2012 en Baja California, Chihuahua, Colima, Durando, el Estado de México, Guerrero, Tabasco y Tamaulipas, estados con los que se pretendió cubrir la diversidad demográfica y socioeconómica de México, encuestando a 1400 alumnos de escuela secundaria, esto es, de entre 13 y 15 años de edad.

Según los resultados generales, 26.3% de estos jóvenes piensan que ellos mismos, sus amigos o personas de su edad les gustaría parecerse a narcotraficantes y sicarios. Después de estas figuras viene el empresario, con el 17% de preferencia, 12.4% se inclinó por el profesor, 10.7% por el policía o militar, 4.4% por funcionario de gobierno y 1.4% por un migrante.

Y si bien esto puede hablar con elocuencia de una situación social delicada, quizá todavía más preocupante sea el hecho de que, de los entrevistados, casi 4 de cada 10 (39.7%) dijo no aspirar a ninguna de estas alternativas (quizás si la metodología hubiera sido distinta y se hubiera incluido opciones como futbolistas, los resultados no hubieran sido tan alarmantes, pero de cualquier forma son un reflejo del deseo y de los modelos sociales en un tejido social descompuesto).

Por supuesto que esto último es mejor que sentirse atraído por el modo de vida del narcotraficante, pero la nada, la carencia de expectativas, sugiere muchas cosas de la situación que se vive en México.

[El Universal]

En México tener tatuajes todavía es motivo de discriminación laboral

Sociedad

Por: pijamasurf - 01/17/2013

Los tatuajes, asociados durante mucho tiempo con valores negativos para la moralidad burguesa, son en México motivo de discriminación laboral y segregación entre las personas que los portan; al menos esa es la opinión de un grupo de encuestados por la firma OCC Mundial.

Por mucho tiempo los tatuajes se han asociado a valores negativos en el marco de una sociedad que privilegia la higiene —en cualquiera de sus expresiones— como reflejo de la “honorabilidad” de una persona. Prejuiciosamente, tener tatuajes se remite a un comportamiento propio de clases bajas y marginadas, de delincuentes y miembros de sectas secretas que poco o nada aportan al progreso de la humanidad, un pensamiento que sin duda suena anacrónico y caduco pero que, en países como México, tiene una sorprendente vigencia.

Al menos esa es la realidad que refleja una encuesta realizada recientemente por OCC Mundial, firma que por medio de Internet se aboca a contactar empleadores y posibles empleados.

Según OCC, 7 de cada 10 personas consideran que tener tatuajes es motivo de discriminación social, mientras que 6 de cada 10 piensan que esta encuentra una expresión particular en el ámbito laboral.

La muestra constó de 2500 personas asiduas a la página, de las cuales un 77% asegura que la marginación a la que aluden se relaciona, por ejemplo, con tener menos oportunidad de conseguir el mismo trabajo que una persona sin tatuajes. Como explicación a este comportamiento, solo 3 de cada 10 suponen que este se debe al vínculo —imaginario o real— que existe entre el tatuaje y ciertas enfermedades que se transmiten por una mala práctica.

Curiosamente, entre estos mismos encuestados pocos se definieron francamente a favor de las personas tatuadas, pues a pesar de aceptar la marginación o segregación, una vez que se les planteaba la posibilidad de encontrarse del otro lado y ser ellos quienes tuvieran la oportunidad de contratar a alguien con tatuajes, entonces tan solo el 29% aceptó que lo haría si los tatuajes estuvieran en un área visible del cuerpo, 32% si lo tatuajes se encontraban en áreas no visibles y 36% condicionó la hipotética contratación al tipo de trabajo que desempeñaría el individuo.

Relacionada con esta variable un apartado final exploró las razones por las cuales el encuestado no contraría a una persona tatuada: 68% no lo haría por cuestiones de imagen, 39% por asociar los tatuajes con falta de profesionalismo y 30% por considerarlo un signo de rebeldía.

[CNN]