*

X

¿Cuáles son actualmente los mejores y los peores países para nacer?

Sociedad

Por: pijamasurf - 01/09/2013

The Economist da a conocer un estudio en el que se clasifican los mejores y los peores países para nacer, dónde una persona tienen mayores o menores probabilidades de desarrollar una vida próspera, saludable y segura. Sorpresivamente, los países de la Unión Europea no figuran en los primeros lugares, tampoco Estados Unidos.

(Haz clic en el mapa para ampliarlo /(Max Fisher-Washington Post)

La realidad es contingencia, azar, una suma de acontecimientos cuya sucesión pocas veces obedece a patrones identificables o controlables, todos los cuales comienzan con el acto más elemental de todos: el nacimiento.

“La lotería de la vida”, titula Laza Kekic en The Economist al artículo donde expone un estudio reciente sobre los mejores y los peores países para nacer, en franca alusión a lo imprevisible que es para una persona haber nacido en medio de las comodidades de un Estado de Bienestar como Finlandia, o prácticamente condenado desde el origen a vivir en medio de las guerras perpetuas e intestinas de ciertos países africanos.

La clasificación podría, en un primer vistazo, no ser tan sorpresiva, pues tanto en la cima como en el fondo se repiten las naciones que estamos acostumbrados a encontrar en este tipo de análisis. Sin embargo, una lectura más detallada nos revela que, en efecto, ha habido algunos cambios que sin duda confundirán a más de uno. Aquí la tabla: 

Destaca, por ejemplo, la remontada en calidad de vida de un país como Singapur, que contrasta notablemente con la caída de otros como Alemania o Estados Unidos. Hasta hace no mucho, estos últimos dos países se encontraban en posiciones mucho más honrosas que el 16° lugar. En el caso de América Latina, Chile es el mejor ubicado, en el 23°, seguido de Costa Rica (30°), Brasil (37°), México (39°), Argentina y Cuba (ambos en el 40°).

La investigación fue realizada por The Economist Intelligence Unit, una compañía asociada a la publicación, que indagó sobre las condiciones que permiten a una persona desarrollar una vida saludable, segura y próspera en los años posteriores a su nacimiento, en función del país donde este ocurra.

En términos general, la clasificación también es útil para seguir el rastro de los cambios socioeconómicos que están ocurriendo en el mundo, por ejemplo, la reciente ganancia de derechos y libertades políticas de los países del norte de África y del Medio Oriente o, en otro sentido, las repercusiones de las crisis económicas en Europa que ya están incidiendo en ámbitos como el empleo, la seguridad social y la vida familiar. En este sentido, cabe resaltar que de los 10 primeros lugares solo un país pertenece a la zona euro, Holanda y, en contraste, los grandes símbolos del Viejo Continente como Alemania, Francia o el Reino Unido, no se encuentran en la posición que tal vez quisieran.

En cuanto a las llamadas economías emergentes, Brasil, Rusia, India y China (el llamado BRIC) tienen puntajes que los especialistas consideras sorprendentes, especialmente porque se esperaba un mejor resultado en vista del dinamismo que han experimentado en los últimos años.

Por desgracia al fondo se siguen encontrando, sobre todo, países africanos y árabes, restos de la extinta URSS y naciones que se han transcurrido las últimas dos o tres décadas en conflictos armados propiciados lo mismo por su inmadurez política, que por el efecto del neocolonialismo y la codicia de las grandes potencias.

Sin duda un estudio que, para los interesados, vale la pena revisar con mayor detalle.

[The Economist]

Segregación racial en "las mujeres más sexys del siglo XXI": asiáticas e indias a su categoría respectiva

Sociedad

Por: pijamasurf - 01/09/2013

La revista GQ genera polémica por elaborar una lista de "la mujeres más hot del siglo XXI" de la que excluyó a asiáticas, indias y otras expresiones étnica, relegándolas a sus categorías propias.

Cualquier selección que presente lo mejor, o lo peor, de determinado ámbito, casi siempre será polémico y discutible, subjetivos como son los criterios cualitativas con que se selecciona y se excluyen las mejores películas, la peores recetas de cocina, los mejores parques de diversiones o lo que sea que se quiera limitar a un top.

Sin embargo, en el caso de “las mujeres más sexys del siglo XX” a decir del número más reciente de la edición en Estados Unidos de GQ, la controversia se origina en otro aspecto, pues si bien ya algunos acusarían a la revista de cosificar a la mujer, de reducirla a nada más que su aspecto físico, a su voluptuosidad y sensualidad adaptadas a patrones específicos del deseo sexual, la lista incurre en otro equívoco que ha comenzado a considerarse anacrónico, inaceptable para nuestra época, que fue el de separar cuidadosamente a estas mujeres de acuerdo con su filiación étnica o racial y dejar claro cuando se trata de la mujer india, china o de Sri Lanka más ardiente.

Estas acotaciones, que no pueden pasar inadvertidas y por lo mismo tampoco pueden considerarse superfluas, ya han sido calificadas de racistas y ofensivas, sobre todo en foros de Internet anglófonos, donde al parecer es cada vez más claro que, como dice Yoonj Kim en Slate, “la segregación étnica y racial es la norma de la industria del entretenimiento”.

El modelo de mujer blanca, occidental, caucásica se ha colocado como el deseable, el aceptable en un mundo en que lo único que importa es la imagen —un mundo que, a estas alturas, se ha extendido lo suficiente como para superponerse en actividades más allá del modelaje, el cine, la televisión u otras donde la apariencia física es lo importante.

Lo curioso es que, como igualmente hace notar Kim, este tipo fenotípico no es ni siquiera el mayoritario en términos generales. Si se tomaran 10 personas al azar, de cualquier del mundo, las caucásicas difícilmente alcanzarían la mitad de ellas. Entonces, ¿por qué se sigue reverenciando de ese modo sus rasgos fenotípicos como si se trataran de los ideales para alguien de origen asiático o indoamericano?

Se trata, sin duda, de un buen motivo de reflexión en torno a lo que consideramos bello y deseable.

[Slate]