Pijama Surf

12 prejuicios y falacias cognitivas que te impiden ser absolutamente racional

La razón humana no es tan perfecta como casi siempre se le considera y, por el contrario, posee fisuras estructurales por las que se cuela el error, el equívoco, la falsedad; o quizá no sea así y esto que consideramos desdeñable sea solo otra expresión de nuestro deficiente pensamiento.

Por: pijamasurf - 15/01/2013 a las 22:01:32

El razonamiento es quizá el mejor mecanismo para ejemplificar cómo la naturaleza y la cultura se encuentran indisociablemente ligadas, cómo una y otra se nutren entre sí formando una especie de simbiosis en la que una no puede existir sin la otra.

Si bien, por un lado, el pensamiento racional fue uno de los mecanismos decisivos en el proceso de supervivencia, su posterior sofisticación determinó una manera de pensar muy señalada, una forma del raciocinio que es la única que conocemos pero no la única que adivinamos, una paradoja que nos hace imaginar lo que podría ser sin definirlo cabalmente.

Nietzsche, Foucault y otros filósofos  mostraron cómo el pensamiento racional tiene formas muy específicas, que no existe un pensamiento por antonomasia a pesar de que esto lo podamos expresar únicamente desde esta manera de pensar.

Quizá por eso la lista que presentamos a continuación tiene un doble sentido. Por una parte, sí, reunir esos vicios y trampas de la razón que, como dice el título, nos impiden ser totalmente racionales: falacias, prejuicios y tendencias que nos inclinan hacia un “lado oscuro” donde las cosas parecen ciertas y verdaderas pero solo por una sutil deficiencia en la argumentación.

Por otro lado, sin embargo, también quisiéramos recalar en esa carga negativa que por siglos se ha imputado a estas expresiones del pensamiento racional. En La verdad y las formas jurídicas, Foucault emprende una entusiasta defensa de los sofistas, tan despreciados por el pensamiento occidental dominante (el Platónico, siguiendo la argumentación de Nietzsche), y en quienes el francés vio a los depositarios del cariz más auténtico de la razón occidental, aquella que esconde entre su supuesta limpidez lógica rasgos que le son consustanciales como su relación íntima con el poder.

Se trata, en suma, de un ejercicio de autorreflexión sobre la razón humana, nuestra razón, por tanto tiempo tenida en un altar propiciatorio pero que no es, en modo alguno, la única posible ni mucho menos válida.

 

Falacia de confirmación

Aceptémoslo: a muchos nos encanta discutir, pero solo con quienes sabemos que, secreta o abiertamente, están de acuerdo con nosotros. Buscamos a nuestros pares: en capacidad intelectual, en acervo cultural, en posiciones políticas, en credos, y no siempre encontramos agradable salir de esta zona de confort. A este comportamiento psicológico Leon Festinger lo denominó “disonancia cognitiva” y, en términos generales, tiene como consecuencia un reforzamiento de nuestra visión de mundo, la cual se ve poco desafiada.

 

Falacia de grupo

Parecida a la anterior, esta falacia se remite a las épocas tribales de nuestra especie e incluso a características aún más elementales como el efecto de la oxitocina sobre el comportamiento. Este neurotransmisor nos impulsa a apoyar a quienes forman parte de nuestro grupo (nuestra tribu) y, por el contrario, a rechazar a quienes no forman parte de este.

 

Falacia del jugador

Como los jugadores consumados, la repetición de un suceso nos hace creer que detrás de esta existe un sentido, un patrón que predice el suceso siguiente. Lanzamos una moneda en cuatro ocasiones y a partir de los resultados creemos que podemos predecir el resultado de la quinta (contradiciendo el cálculo irrefutable de que las probabilidades siguen siendo 50/50). Se trata también de una práctica mental parecida a la que Poe relata al inicio de La carta robada, en la parte donde habla del niño que siempre ganaba en el juego de “¿Par o impar?”.

 

Racionalización post-compra

Uno autoengaño sumamente contemporáneo: ese en el que nos convencemos, por todas las vías posibles, de que de verdad necesitamos o necesitaremos eventualmente ese artículo costoso y en el fondo totalmente inútil que acabamos de adquirir. Visto más ampliamente, es una manera de sentirnos mejor ante la que sabemos una decisión y se liga con trastornos como el Síndrome de Estocolmo.

 

Probabilidad de negligencia

En este espejismo del pensamiento, nuestro cerebro no nos permite entender que, estadísticamente, es menos probable morir en un accidente automovilístico o en un acto terrorista que, digamos, por caer de las escaleras o por un envenenamiento accidental. La probabilidad de negligencia se refiere, según el psicóloga social Cass Sunstein, al hecho de que exageramos los riesgos de actividades relativamente perjudiciales al tiempo que sobredimensionamos las más peligrosas.

 

Tendencia a la observación selectiva

Hay días en que nos reparamos más que otros en determinadas circunstancias y, erróneamente, tendemos a creer que estas no sucedían con la frecuencia con que suceden en ese momento. Adquirimos una prenda —un par de zapatos, una playera, etc.— y empezamos a ver esta misma por todos lados. Una mujer se embaraza y de pronto advierte todas las de su género que en sus escenarios cotidiano también están embarazadas. La mayoría de las veces, sin embargo, esta no se reconoce como una casualidad fortuita sin mayor trascendencia.

 

La falacia del statu quo

El pensamiento conservador por excelencia, aquel que está cierto en que las cosas están bien como están, en que este es “el mejor de los mundos posibles”, una regularidad cognitiva que se expresa en decisiones que optan por evadir el cambio y mantener las rutinas que nos dan seguridad en nuestra existencia diaria.

 

La inclinación a la negatividad

Por un curioso mecanismo a un tiempo mental y social, es sumamente común que el cariz negativo de las cosas sea más atractivo que el positivo. Una mala noticia, por ejemplo, es mucho más conocida que una buena, en cualquier nivel de socialización. Al parecer no se trata de un asunto que se explique únicamente por el morbo (esta es solo una consecuencia paralela), sino que culturalmente hemos aprendido a creer que las malas noticias son, en esencia, mucho más importantes o profundas, según algunos una reminiscencia evolutiva de los tiempos en que saberse mover entre la negatividad del mundo significaba mayores probabilidades de adaptarse y sobrevivir.

 

Efecto Bandwagon

Como ya lo documentó con erudición y lucidez Elias Canetti en Masa y poder, el individuo modifica notablemente su comportamiento y su manera de pensar cuando forma parte de una multitud, cuando esta lo abraza y lo convierte en uno de sus anónimos integrantes. El efecto bandwagon (que tomó su nombre, un poco azarosamente, del vagón que en el tren del circo transportaba a la banda musical) dicta que la probabilidad de que una persona adopte una creencia o conducta se encuentra en proporción directa de cuántos otros ya la tengan, esto eso, existe una tendencia psicológica a seguir o imitar las acciones o ideas de otros porque o preferimos conformarnos con lo existente o porque es imposible no derivar nueva información a partir de lo que los demás piensan y hacen.

 

Falacia de proyección

Vivimos siempre con nosotros mismos, con lo que somos y lo que pensamos, y solo con un esfuerzo más o menos mayor, es posible asomarnos un poco fuera de nuestros propios límites y atisbar un reflejo de la otredad. De ahí que sea común suponer que los demás piensan casi de la misma manera que nosotros y, en consecuencia, que estarán de acuerdo en lo que defendemos y rechazamos.

 

La tendencia del momento actual

A esta tendencia también podría denominársele del hedonismo, e incluso parece tener raíces clásicas, filosóficas y poéticas. Según algunos estudios, el ser humano tiende a dejar el sufrimiento para después y preferir el placer para el ahora, en otras palabras, difícilmente nos imaginamos en situaciones futuras que podrían alterar nuestros comportamientos y expectativas actuales. Así, por poner un ejemplo simple, una investigación de 1998 mostró que cuando se trata de elegir alimentos para la semana próxima, 7 de cada 10 personas optan por la fruta, pero si la elección se refiere al día corriente, también 7 de cada 10 se inclinan por un chocolate.

 

Efecto de anclaje

Como si echara un ancla para estabilizarse antes de un proceso racional, nuestra mente tiende a fijar una serie determinada de factores, circunstancias, creencias, etc., para establecer comparaciones y jerarquizaciones, las cuales son inamovibles e innegociables. Vamos a una tienda, por ejemplo, y prácticamente el único elemento de comparación entre productos similares es el precio, y todo lo demás repentinamente desaparece ante nuestros ojos y nuestro entendimientos.

 

A propósito de todo esto compartimos un enlace para descargar una versión en PDF de Dialéctica erística o el arte de tener razón (expuesta en 38 estratagemas), de Arthur Schopenhauer.

Con información de io9


Comentarios

  1. Javier dice:

    Tenia una novia que me dejo por otro :( Con el tiempo familiares me comentaron que es un perfecto imbecil, ella se hecho encima a toda la familia y amigos por ese repentino cambio, el tipo es un vago y ella aun sigue con el… “Racionalización post-compra” Sabe que lo que adquirio es una mierda, pero se auto convence de que no lo es… Puede que por ahi vaya… seimpre me he preguntado por que las mujeres se quedan con el mas pelutudo… que sera??

    • Papanata dice:

      Quizás le produzca mas y mejor placer. No olvidemos que este es uno de los detalles más importantes de una relación: el sexo. Aunque no dudo que sea por otras razones… las mujeres son para darles de comer a parte :)

      • Christian dice:

        Hahahahaha… Déjalo en su falacia no lo undas más! Hahahahahahahahaha!!!

        • Felipe dice:

          JAVIER dices que tenías una novia que te dejó por otro (otro que según PAPANATAS se la tira mejor, es decir que se la culea mejor que tú [me parece que te dijeron mala cama]); te comenzaste a sentir mejor porque te dijeron que el tipo era una caspa (amigo te dijeron eso para hacerte sentir mejor, a las mentes inferiores siempre les gusta sentir que se han vengado de algún modo) … Creo que estás jodido, buscate una nueva novia pero a esta culeatela bien o te van a volver a dejar mirando para el techo…

  2. Mesunka Erna dice:

    ¿Es posible que un sistema se describa a sí mismo, usando como única herramienta de descripción al mismo sistema? ¿No generaría ésto un ‘acople’? ¿No sería una visión sesgada de la realidad? Pues ésto es la razón describiendo la razón.
    POR SUERTE, no somos absolutamente racionales.

  3. dv dice:

    Interesantes; cuantas veces mi mente ha caido en esto sin dar solución.
    Gracias por compartir.

  4. Gama dice:

    B.F. Skinner no fue el creador de la disonancia cognitiva, fue Leon Festinger. Skinner de hecho rechazaba cualquier forma de psicología que no fuera la operante y hasta escribió un texto llamado “¿porque no soy psicologo cognitivo?”

    • Joaquin dice:

      Ufff… Toda la Razón Gama. Además, la disonancia cognitiva de Festinger se refiere a una inconsistencia entre mis patrones cognitivos y comportamentales y nueva información que los desafía y produce disonancia… un malestar que se busca evitar… pero está muy mal explicado. Si van a hablar sobre algo mínimo un poco de claridad. Deja mucho que desear este sitio en las redacciones y conclusiones.

      • Félix Alcántara dice:

        Muchos observan y critican muy a la ligera quizá sin leer entre lineas, quizá, sin leer en absoluto…

        Aquí nunca se nombra a Skinner y la base fundamental del concepto de disonancia cognitiva planteado por Festinger, aunque con una aproximación general, está bien explicado con relación al tema del artículo. Es obvio que las propuestas del Pijama invitan a la investigación fuera de sus ámbitos inmediatos y con respecto a conocimientos específicos se vuelve obligación para el lego investigar más por fuera y buscar las fuentes originales para acrecentar el conocimiento.

        Esta sugerencia va para todos los que viven criticando la información que buenamente se comparte aquí para ayudar más en el despertar e iluminación del mundo. Más que la crítica, muchas veces fugaz y repleta de egocentrismo, deberíamos estar agradecidos por los temas que Pijama Surf sugiere (muchos de ellos inusitados, incluso prohibidos en el mundo real y en otros contextos de la misma web), y que nos permiten ver, analizar la realidad desde otra perspectiva y abrir nuevas puertas a la percepción, la investigación y el saber humanos.

        BIEN POR ESA PIJAMA SURF, MUCHAS GRACIAS POR SUS INTERESANTES APORTES Y SIGAN ADELANTE !!!

        • facundo dice:

          “…por los temas que Pijama Surf sugiere (muchos de ellos inusitados, incluso prohibidos en el mundo real y en otros contextos de la misma web), y que nos permiten ver, analizar la realidad desde otra perspectiva y abrir nuevas puertas a la percepción, la investigación y el saber humanos.”

          no lo pudiste haber dicho mejor.



Comenta.

Tu email no será publicado. Datos Obligatorios*

 
NULL