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TOP: las peores 9 comparaciones que se han hecho del matrimonio gay

Sociedad

Por: pijamasurf - 12/16/2012

La oposición a la igualdad de matrimonio ha generado algunas de las declaraciones más absurdas que, sin embargo, se creerían improbables en nuestro siglo; aquí un recuento.

El matrimonio es una institución civil que, como todas las que componen nuestro sistema de convivencia social y público, admite cambios en su concepción, transformaciones que se respondan a las necesidades de la época en que se utilizan, y menos a la época en que se originaron.

En este sentido, la unión entre dos personas del mismo sexo ha sido, en años recientes, una de las garantías que con mayor insistencia han buscado los integrantes de la comunidad gay en distintos países del mundo. Se trata, en buena medida, de una lucha por la igualdad, quizá uno de los valores más importantes de la modernidad occidental.

La oposición, sin embargo, no es menor, y en muchos países del mundo se encuentran grupos conservadores que, desde una posición de poder privilegiada, frenan y obstaculizan este derecho, en no pocos casos con argumentos absurdos y fundamentalistas que se creerían improbables en nuestro siglo.

A continuación presentamos 9 desafortunadas analogías que se han hecho con el matrimonio gay.

 

1. La Guerra Civil estadounidense

Lindsey Graham, senador republicano por Carolina del Sur, recomendó alguna vez manejar el problema de la igualdad de matrimonio de la misma manera en que se eliminó la esclavitud en Estados Unidos después de la Guerra civil.

 

2. Asesinato

“Si no podemos tener sentimientos morales contra la homosexualidad, ¿los podemos tener contra el asesinato? ¿Los podemos tener contra otras cosas?” Sapientísima exposición de Antonin Scalia, juez de la Suprema Corte de Estados Unidos.

 

3. Incesto

Bob Vander Plaats, presidente de The Family Leader (una organización de corte conservador con sede en Iowa), situó el matrimonio gay en un escenario de franca decadencia moral donde todos, absolutamente todos los tabúes y prohibiciones hayan sido derogados: “¿Por qué no un padre se casería con su hijo o con su hija? Si vamos a tener igualdad de matrimonio, abramos este cachorro y tengámosla. De otro modo, dejemos las cosas como Dios las diseñó: un hombre y una mujer, punto2.

 

4. Esclavitud

“Imagine por un momento que el gobierno ha decidido legalizar la esclavitud pero asegurándonos que ‘Nadie será obligado a mantener un esclavo’. ¿Semejante garantía inútil calmaría nuestra furia? ¿Así justificarían el desmantelamiento de un derecho humano fundamental?” Razonamiento tan hábil en las artes del sofisma, fue elaborado por el líder de la Iglesia Católica en Escocia, el cardenal Keith O'Brien.

 

5. Bestialismo

Cory Bernardi, senador en Australia, tuvo que renunciar a su cargo en septiembre pasado luego de comparar las uniones entre dos personas del mismo sexo con la práctica conocida como bestilaismo: “Incluso hay personas horripilantes allá afuera que dicen que está bien tener relaciones consensuadas entre humanos y animales, ¿Cuál será el paso siguiente? En el futuro diremos: ‘¿Esas dos criaturas se aman entre sí y tal vez deberían juntarse en una unión? Pienso que estas cosas son el siguiente paso”.

 

6. Poligamia

Estando en campaña por la candidatura presidencial, Rick Santorum, prominente político republicano, equiparó la poligamia con el matrimonio gay, asegurando que si tanto uno como otro hace felices a las personas, ¿por qué entonces no permitir ambos?

 

7. Hitler

Brad Brandon, reverendo en una iglesia de Minnesota, puso en un mismo nivel la igualdad de matrimonio con las atrocidades cometidas por el régimen de Adolf Hitler. En diferentes reuniones que sostuvo con sendos públicos, Brandon preguntó: “¿Cuántos de ustedes están familiarizados con lo que pasó en la Segunda Guerra Mundial. Lo que estoy diciendo, simplemente, es que Adolf Hitler quitó dos derechos fundamentales a un grupo de personas con el objetivo de suprimirlas. Esos dos derechos fundamentales son los mismos derechos que están siendo retirados de la Comunidad Cristiana”.

 

8. Cerveza

El mismo Santorum de la poligamia elaboró esta analogía que merece ser citada in extenso: “Es como decir que este vaso de agua es un vaso de cerveza. Bueno, puedes decir que es un vaso de cerveza, pero no es un vaso de cerveza, es un vaso de agua, y el agua es lo que el agua es. El matrimonio es lo que el matrimonio es”.

 

9. Paganismo

Newt Gingrich, que también compitió por la candidatura presidencial republicana, dijo durante una entrevista telefónica aseguró que el matrimonio se refiere únicamente a la unión entre un hombre y una mujer, una “doctrina histórica” cuyos fundamentos se encuentran, según el político, “profundo en la Biblia”. “Los intentos de crear alternativas al matrimonio entre un hombre y una mujer son comportamientos paganos perfectamente naturales, pero son una violación fundamental a nuestra civilización”, dijo Gingrich.

[Huffington Post]

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Ocultarse, desaparecer, tener secretos, son conductas que algunas sociedades permiten más que otras: en el siglo XIX los resquicios que aún tenía el sistema de control social hizo posible esta broma que, se dice, pusieron en marcha Poe, Sir Arthur Conan Doyle y personajes de la política.

Para algunos el humor es cosa seria, un asunto que, por lo menos, requiere ingenio, en proporción directa a la cantidad de diversión que desee recogerse después. De ahí el empeño que a veces se pone en planear una broma, los pocos o muchos hilos que se tienden en torno a una situación con la esperanza de que, al cumplirse lo planeado, el resultado sea una risotada sonora o la secreta satisfacción de la burla bien lograda.

Se dice que Sir Arthur Conan Doyle, el creador del legendario Sherlock Holmes y autor de otros relatos no menos memorables como El mundo perdido, ideó y efectivamente ejecutó el siguiente escenario:

Una noche, aburrido y jugueteando ociosamente con malos pensamientos, decidió enviar un recado a cinco de sus amigos. La nota se entregó anónimamente, sin firma ni información. Solamente decía: “Nos descubrieron. ¡Huye!”. En una cena posterior, su círculo social estaba agitado con la repentina y total desaparición de una de las personas a quienes envió el recado, persona de quien ya nada se volvió a saber.

Traduzco la versión de la broma según la relata Esther Inglis-Arkell en el sitio io9, quien agrega que Conan Doyle o no fue el autor de esta o no fue el único escritor a quien se le ocurrió. Al parecer Edgar Allan Poe ―que en algún modo podría considerarse pariente espiritual del autor inglés, no por nada dio vida al primer detective sedentario de la literatura, Auguste Dupin― también puso en marcha este mismo mecanismo, aunque en un medio significativamente menos respetable que el de Sir Arthur, dadas las compañías que Poe solía frecuentar.

Asimismo, quizá menos como una forma de entretenimiento que como un recurso propio de los cómplices y los conspiradores, en la política y la jerarquía religiosa también hay testimonios de mensajes similares enviados a miembros de un partido opositor antes de una votación importante o a sacerdotes involucrados en actos corruptos.

Sin embargo, como todo chiste que valga la pena ser contado, escuchado o realizado, su verdadera importancia radica más allá de la posible diversión que suscite y, de acuerdo con la característica más importante del humor, en aquello que deja al descubierto una vez que se somete al examen del intelecto.

En este caso, como también señala Inglis-Arkell, la broma podría utilizarse como una suerte de “encuesta sociológica” que “ilumine la vida secreta que cierto porcentaje de la población lleva”. ¿Cuántos de los que recibiríamos ese mensaje anónimo no dudaríamos ni un instante y, apenas tomando lo necesario, o quizá ni siquiera eso, quizá solo con lo que llevamos puesto, saldríamos de inmediato hacia donde fuera? Muy pocos, es cierto, pero aun así, la sola fantasía de que esto fuera posible nos impulsa a reflexionar sobre nuestra propia vida y la cantidad de luz y sombra que la ilumina y la oculta o, visto en perspectiva, la posibilidad de tener secretos que esta época y la sociedad en que vivimos permite.

En este último sentido, no menos importante es el hecho que tanto Poe como Conan Doyle pertenezcan más o menos a un mismo tiempo en que era más factible eso: salir huyendo, sin que nadie fuera capaz de seguir un rastro ni encontrar eventualmente al desaparecido. Como sabemos, los relatos de Sherlock Holmes están llenos de personajes que en algún momento de su vida ficticia se perdieron en un país africano o americano, en las selvas de Brasil o Centroamérica o en las minas de Sudáfrica, en las colonias británicas en Asia, en Bombay, en puntos exóticos y casi inalcanzables según las condiciones del momento, de regreso después entre la civilización europea, a veces con otra identidad, llevando consigo experiencias terribles o tremebundas, producto de su estancia en tan apartadas latitudes.

Pero incluso ocultarse no requería de decisiones tan extremas. Como el Wakefield de Nathaniel Hawthorne, la huida bien podía consumarse viviendo apenas a un par de calles del que podría considerarse el rumbo habitual y acostumbrado. ¿Por qué? Sencillamente porque los mecanismos de la sociedad así lo hacían posible (al menos en la fantasía): el control era o intentaba ser férreo, pero aún existían resquicios por los cuales escapar a dicho control.

Ahora, ¿quién con una tarjeta de crédito podría desaparecer absolutamente? Aunque, por otro lado, una tarjeta de crédito es uno de los mejores recursos para sobrevivir incluso en un país desconocido y diametralmente opuesto al natal.

Es una exageración, claro, pero simbólica de ciertas paradojas esenciales de nuestro mundo.

Con información de io9

Twitter del autor: @saturnesco