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Poesía que salpica: los Poemas Perrones pa' la Raza de Fausto Alzati Fernández embarran a la alta cultura con suave saliva de la calle.

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El misticismo del suadero, el paganismo pop, las rítmicas raspaduras de un taco, el sonido de dos pantalones de mezclilla desconocidos frotándose kármicamente en el transporte público. Estas son solo algunas de las improntas que podrían hacerse de tu cabeza al momento de leer los Poemas Perrones pa' la Raza de Fausto Alzati Fernández.

A lo largo de sus versos, la soledad propia del ente urbano fornica, sonriente, con esa colectividad que a veces amenaza y otras consuela. La neurosis post-postmoderna se diluye, se burla de sí misma ante un espejo empañado, y al final de este peculiar ritual psiconarrativo, la banda, esa familia accidental y a la vez voluntaria, se transforma en holograma.

Tal vez la mayor virtud de los Poemas Perrones radica en su ritmo, es ahí donde florece la confianza de su autor y donde confirmamos que el albur y la calle le son terrenos conocidos, quizá, incluso, entornos predilectos. Y curiosamente este mismo don, el ritmo, es un elemento decisivo para surfear las estepas urbanas: gracias a él podemos penetrar los vórtices de cuerpos para alcanzar el interior del vagón en el metro, es el ritmo el que nos permite perseguir esa estela fugitiva de una sensual desconocida o eludir el acecho de algún malacara, el que nos posibilita concluir con éxito la misión de llegar a tiempo a una cita imaginaria. Ese mismo ritmo determina en buena medida nuestra condición como seres citadinos. Sí, la ciudad nos exige la construcción de una naturaleza rítmica. 

En otro plano, estas líneas derraman sus mieles viscosas, y sin duda aperladas, sobre esa bisagra que, a pesar de que a muchos no les guste,  actúa como coyuntura entre la alta cultura —esa, la destinada a las élites intelectuales y a las sectas de pretenciosos bohemios—, y la cultura del barrio —aquella que se labra con perturbadores aromas de garnachas, con espasmos de sincréticas prácticas, con la coqueta frustración de aquel que está gozosamente condenado a alburear hasta que el mundo se transforme.

Los Poemas Perrones actúan como un importante recordatorio: nos refrescan el hecho de que una torta de tamal es una manifestación tan cultural, o más, que los versos de T.S. Eliot o los delirios de Asia Argento, que la cultura está inevitablemente viva, y que al desdoblarse se ensucia, se indigesta, que así como sueña también caga, y que cuando eyacula jamás avisa: en el fondo sabe que tiene el derecho de embarrar tu mente.

Y sin mucho más que agregar, a continuación un leve llegue de esta poesía que salpica:

Puta Madre

Al filo de la miel
se derriten constelaciones
y la ternura
es brutal

hemos desafiado a las lámparas
con tus pupilas de mantequilla
y la mar de fluorescencias
vacilando tus pestañas

la quietud un himno
y hace tanto que no dejo de cantar
te preguntas cosas serias
que nada tienen que ver con el tiempo

avionazo decapitados Pemex 
narcomenudeo secuestrados Telmex
walmart super k nicotina

defiendo el espacio
cediendo el territorio
y llueven flores de colores oscilantes
y soñamos con rebeliones y semáforos rotos

un beso quizás
uno lejos del capital
una caricia quizás
una desprovista del pánico

eta zetas afi
panchitos poetas malditos doritos
banco mundial fmi tlc

considero brevemente
que podría escribir
un tremendo poema 
de amor

tomo café
busco culpables
me fatiga la indignación
abrazo la angustia

colgó los tenis cenan plomo su último danzón
crisis deuda inversión
duvalin coca cola ricolino

yo soy menos
tu más-turbas los rayos del sol
yo soy más
tu menos-precias la historia

pri pan prd 
jumex aeromex dvd
privatización inmigración importación

yo soy menos
tu más-ticas mi sopa de letras
yo soy más
tu menos mal que no regresas

mexicana mariguana springbreak
pgr pfp ddt
alpura silicona maizena

ya da lo mismo
ni un segundo extra les ofrezco
ahora que tengo mil brazos
y sé bailar salsa

ya olvida mi nombre
ya cancela mi servicio
ya cierra la cortina
borra mi historial

televisa tv azteca mtv
madonna belanova ketamina
china cocaína china

doce meses sin intereses
-(credencial para votar)
doce meses sin intereses
-(credencial para votar)
doce meses sin intereses
-(credencial para votar)
doce 
meses 
sin 
intereses
-(credencial para votar)

Al filo de la miel
se derriten constelaciones
y la ternura
es brutal

que no me canso de tararear odas a la dulzura a ritmo de quebradita huasteca ciber-punk
y de intercambiar mensajes cachondos con la diosa por mi celular
que no he cesado de asombrarme
y perder el aliento

Twitter del autor: @paradoxeparadis / Javier Barros del Villar

*Poemas Perrones pa' la Raza se presentará este domingo 9 de diciembre, a las 7pm, en la explanada del Centro de Cultura Digital, en la Estela de Luz (Paseo de La Reforma, Bosque de Chapultepec I, Miguel Hidalgo, 11100, Metro Chapultepec).

*Fausto Alzati Fernández es colaborador de Pijama Surf. Visita su blog y síguelo en Twitter 

Fin del mundo maya: un error de interpretación en la cosmogonía de esta cultura

Arte

Por: pijamasurf - 12/06/2012

Teniendo en cuenta la cosmogonía maya, la manera en que en esta cultura se entendía la estancia en el mundo, la idea de "fin del mundo" es en realidad una mala interpretación, que debería sustituirse por la de "renovación", mucho más acorde con sus creencias.

Por estos días la fiebre sobre el fin del mundo, profetizado supuestamente por la cultura maya, alcanzará su punto más agudo, fijado como está para los últimos días de diciembre, específicamente el 21, día del solsticio de invierno.

Sin embargo, como han aclarado numerosos investigadores de la civilización precolombina, tanto en México como en otros países del mundo, la imputación del pronóstico a esta cultura ha sido resultado de una desafortunada equivocación, pues si bien hay bases arqueológicas para hablar del fin de una época, un ciclo según la cosmogonía particular de los mayas, su forma de ser y estar en el mundo, de entenderlo, la extrapolación hacia un “fin de mundo” como tal, una suerte de apocalipsis o de hecatombe, es, por decir lo menos, imprecisa.

Según estas versiones catastróficas, el 21 de diciembre está señalado en el calendario maya como el inicio de un nuevo ciclo de 394 años, un baktun, que vendría acompañado de cambios tanto planetarios como sociales que diezmarían a nuestra especie.

La realidad, al menos antropológica y arqueológicamente, es menos pesimista. Diversos especialistas han señalado la diferencia de concepción que existe entre la idea occidental del fin (notablemente influida por la tradición judeocristiana) y la de la “renovación”, más acorde con el pensamiento maya.

Tanto para David Stuart, dela Universidad de Texas, como para Simon Martin, de la Universidad de Pennsylvania, así es como debería entenderse el supuesto fin del calendario: como una suerte de punto de inflexión, importante sí, pero en el marco de una visión de mundo amplia que cronológicamente se expresa en la repetición infinita de ciclos de trillones de años.

De ahí que la noción de “fin del mundo” simplemente no tenga cabida en este sistema de creencias.

También en Pijama Surf: Baktun: pieza de videomapping maya en Japón sonorizada con la música de Silvestre Revueltas.

[USA Today]