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En los trabajos mágicos de Alamantrah, Aleister Crowley al parecer entró en contacto con una entidad llamada LAM, la cual dibujó y cuya imagen ha pasado a la historia para mezlcarse con la de los emblemáticos extraterrestres grises.

Aleister Crowley es uno de los personajes más interesantes de la época moderna (en Pijama Surf hemos sido cronistas de la Gran Bestia, para el horror de algunos). Una de las posibles aportaciones que este mago, alpinista, casanova, poeta, pintor y espía, nos ha legado es una de las imágenes centrales de la ufología moderna: aquella de los pequeños hombres grises que pululan en la imaginaria.

Durante una de sus incansables intentos por entrar en contacto con inteligencias superiores, basándose en todo tipo de técnicas y estratagemas  --algunas propias de la teurgia como invocaciones de e incantaciones de antiguos espíritus, y otras desarrolladas por él mismo, como el uso de drogas psicoactivas y operaciones sexuales-- Crowley se encontró con una entidad de cabeza protuberante a la cual llamó LAM y dibujó imperecederamente. En 1918 (aunque algunos lo citan en 1915 y otros en 1917) en la ciudad de Nueva York, Crowley realizó los "Trabajos de Alamantrah", una serie de operaciones de magia sexual junto con su pareja y medium Roddie Minor, la Mujer Escarlata del momento. Aparentemente Crowely habría abierto un portal dimensional por el cual entró en contacto esta entidad, la cual lo exhortó a "encontrar el huevo".

El dibujo de LAM llegó a manos de Kenneth Grant, líder de la sociedad  secreta OTO, relevando a Crowley, y más tarde fundador de la Typhonian Ordo Templi. Grant escribió que  LAM y los extraterrestres grises son lo mismo, una imagen del Gran Ancestro. Según Grant la imagen de LAM se puede usar como una visualización para entrar en contacto con entidades incoróreas. "El nombre LAM es el Mantra; y el Tantra es la unión con el dikpala al entrar en el Huevo del Espíritu representado por la Cabeza. La entrada puede ser efectuada proyectando la conciencia a través de los ojos". Esta entidad, según Grant, servía como enlace entre Sirio y Andromeda.

En 1946 Jack Parsons y L. Ron Hubbard, discípulos de Crowley, realizaron los trabajos de Babalon, realizando operaciones de magia sexual por 11 días y supuestamente abriendo el mismo portal que Crowley con sus trabajos de Alamantrah. Poco después, coincidencia o  no, nacería la ufología moderna con el incidente de Roswell.

Otro misterio se desprende de aquí, el de la estrella Sirio, omnipresente en la esoteria del mundo. Robert Anton Wilson abordó este tema en su libro Cosmic Trigger, explorando las sincronicidades entre numerosos eventos de supuesta comunicación telepática con inteligencias de esta estrella (que compartieron personas como Gurdjieff, Tim Leary, Phillip K. Dick, Yuri Geller y recientemente Grant Morrison), el misterio de los dogon de África y otras extreñas correlaciones, incluyendo que Aleister Crowley aparentemente llamó A.A. a la orden que formó después de dejar el Golden Dawn, siglas que podrían significar Astrum Argentum, la estrella plateada, según alguna exégesis, una referencia a Sirio.

Sobre el misterio de Sirio habrá que escribir más a fondo en una ocasión posterior. Sobre el caso de Crowley, su dibujo y el parecido con el que la cultura pop ha representado a los más insidiosos extraterrestres, queda al lector descifrar si se trata de una coincidencia insignifante, de una conspiración, de un primer contacto o algo más extraño todavía. Uno de los grandes temas aquí es la traspolación psíquica histórica de las visiones de ángeles y demonios en las visiones de extraterrestres y naves espaciales que ahora dominan nuestras realidades alternas.

[Who Forted]

 

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Un nuevo video Jason Silva sobre la capacidad del cine de capturar la atención hasta el punto de que el espectador desdobla su conciencia en la narrativa que observa nos hace reflexionar sobre el poder de esta tecnología, que los grandes estudios siempre han llamado "la magia del cine" y el "sistema de estrellas".

El filósofo-performer Jason Silva está de regreso con un nuevo video en el que dosifica epifanías en su infatigable  búsqueda de información inspiradora, que idealmente nos lleve a maravillarnos del universo y a elevar nuestra conciencia bajo este acto de asombro fundamental. En este caso el tema es el cine y la atención.

"La atención es necesaria para todo tipo de persuasión interpersonal, educación, transformaicon o crecimiento... y  requiere inmersión, absorción... el cine es la gran tecnologia retorica para capturar atención, el cine es un templo a la inmersión --el contrar historias... cuando ves un  película te conviertes en parte de la película, esto es lo que llaman el efecto diegético, el punto en el que el observador asume el punto de vista de la historia y empieza a cocrear el mundo [que ve]... entras al sueño, la película se vuelve real", dice Silva, entre imágenes que siempre nos incrustan en el espacio de la Fundación Imaginaria --de la neurona a la nebulosa.

Existen estudios, cita Silva, en los que la actividad en el lóbulo prefrontal, el asiento de la autoconciencia, disminuye  al ver una película en el cine, lo que sugiere que en realidad si ocurre un desdoblamiento de nuestra conciencia al ver una pelíciula, que nos convertimos en el personaje, en esa vieja transpersonalización entre el héroe y el espectador.  

La experiencia del cine es induduablemente inmersiva, uno diría de interpenetración mental o de fusión en un campo mental resonante entre la obra y el público. Una enigmática frase de F. Scott Fitzgerald, "el cine nos ha robado nuestros sueños" hace pensar que verdaderamente nuestra mente se vuelca sobre la narrativa de una película, como si no hubiera verdadera pantalla, atravesando el espejo. Y es que el cine --lo medios como extensión de nuestros sentidos--quizás sea la más clara extensión de nuestros sueños, de nuestro espacio onírico. Y nuestros mitos ahora --esos sueños colectivos-- se introyectan como sueños con celebridades e historias que vemos en el cine son parte de nuestro substrato psíquico.  Dice Calasso: "Habría que decidirnos un día a entender que las stars son astros, al igual que Andrómeda y las Pléyades y muchas otras figuras de la mitología clásica. Sólo si se reconoce este cómun origen astral y fantasmal, se podrá llegar a comprender cuáles son las diferencias –y las distancias también ellas estelares– entre Sunset Boulevard y el Olimpo".

Esto ocurre de manera bidireccional, primero hombre proyecta sus sueños hacia una pantalla, como escribió Gene Youngblood en Expanded Cinema"El cine… como la vida misma, es un proceso de devenir, parte del continuo impulso histórico del hombre por manifestar su conciencia fuera de su mente, frente a sus ojos". Luego esa pantalla que es también "un cristal donde se mira" le regresa imágenes de sí mismo --imágenes sublimes y monstruosas, distorsionadas/perfeccionadas--  que interactúan con su propia imaginaria y con su propio subconsciente --el gran generador de poderosas imágenes y símbolos. Este es el juego de la linterna mágica, donde el hombre se pierde y se reinventa, juega a ser un demiurgo y a veces se enamora de la copia.

Jason Silva sobre el poder terapéutico del cine y el video en Faena Sphere 

Twitter del autor: @alepholo