*

X

Rara especie de ballena aparece por primera vez en las costas de Nueva Zelanda

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 11/06/2012

Análisis de ADN comprueba que un par de ballenas que aparecieron en las costas de Nueva Zelanda pertenece a una especie hasta ahora desconocida, propia de las aguas profundas del Océano Pacífico.

El listado de las especies con quienes compartimos la estadía en este planeta parece que nunca se completará, pues de tanto en tanto se descubren nuevos ejemplares que vienen a sumarse a ese catálogo que creeríamos cerrado.

En esta ocasión se trata de una ballena que nunca antes en la historia se había avistado, una rara especie que apareció en las costas de Nueva Zelanda y que al parecer reside en las aguas profundas de Océano Pacífico, con pocas o nulas visitas a la superficie, razón por la cual permanecía desconocida.

Fue en diciembre de 2010 cuando un par de ejemplares fueron arrastrados, ya muertos, a Opape Beach, al norte de Nueva Zelanda, sin embargo, en ese momento se pensó inicialmente que se trataba de una madre y su cría macho de una especie mucho más común en la zona conocida como zifio de Gray o delfín picudo de Gray (Mesoplodon grayi).

Sin embargo, un examen posterior de su ADN (en realidad uno de rutina), reveló que se trataba de otra especie que todavía espera su nomenclatura taxonómica.

La nueva especie ronda los 5 metros de extensión y podría ser solo una de las muchas todavía ignotas que nadan en los océanos que rondan Nueva Zelanda.

[Telegraph]

No se necesita un cerebro para tener memoria, tomar decisiones o anticipar cambios

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 11/06/2012

El comportamiento del moho de fango o moho mucilanigoso podría redefinir lo que consideramos cómo inteligencia y el soporte físico que necesita para desarrollarse

Difícilmente se consideraría al moho del fango como un ser inteligente, arrastrándose gelatinosamente por los árboles y el musgo en un proceso que uno pensaría tiene mucho de automático.

Una especie de estas amibas unicelulares, clasificadas dentro del grupo de los protistas (una clase "de todo lo que realmente no entendemos"), la Physarum polycephalum amarilla puede resolver laberintos, mimetizar los planos de una red de transporte hecha por el hombre y seleccionar la comida más sana de un diverso menú --todo esto sin tener un cerebro o un sistema nervioso. "Los mohos del fango están redefiniendo lo que necesitas para calificar como inteligente", dice Chris Reid de la Universidad de Sydney.

Aunque P. polycephalum actúa frecuentemente como una colonia cooperativa de individuos, de hecho pasa la mayor parte de su vida como una única célula que contiene millones de núcleos, pequeños paquetes de ADN, proteínas y enzimas. Este célula única es una maestra metamórfica. Durante su vida este moho cambia de apariencia dependiendo de dónde y cómo esté creciendo: en el bosque se engorda en gigantescos globos amarillos o permanece discreta como una mancha de mostaza a un lado de una hoja; en un laboratorio se esparce como un coral --o una red neural.

En el laboratorio se ha descubierto que el moho logra retraer sus "ramas" de corredores sin salida, creciendo solamente a lo largo del camino más corto entre dos piezas de comida.

Reid y sus colegas descubrieron recientemente que este moho navega su ambiente de manera más sofisticada de lo que se creía. Al moverse deja una baba translúcida que a su vez evita las áreas obstaculizantes a las que ya ha viajado. Esta baba extracelular es una forma de memoria externalizada que recuerda al moho explorar un lugar nuevo.

Pero la capacidad de desdoblarse por el espacio de esta singular especie, que evolucionó hace por lo menos 600 millones de años, cuando no existían sistemas nerviosos, lo lleva incluso a recrear en miniatura la red de carreteras de Canadá, España, el Reino Unido y lo red ferroviaria de Tokio en miniatura. Cuando los investigadores colocaron pedazos de comida en las mismas posiciones que grandes ciudades, al principio los mohos de fango abracaron todo el mapa comestible. Días después se habían adelgazado dejando ramas interconectadas de babosa que unía los pedazos de comida casi exactamente de la misma forma que los caminos hechos por el hombre.

Otros experimentos muestran que esta especie también tiene una memoria temporal y que es capaz de seleccionar el alimento más nutritivo dentro de un menú nuevo y cambiante.

El modelo de inteligencia de este moho parece redefinir lo que es la inteligencia y la memoria: quizás estas no necesariamente se ubiquen en el cerebro, sino que existan integralmente en un sistema, en el cuerpo gelatinoso del moho que se divide y expande o en el mismo espacio en el que se mueve--una memoria inherente en la naturaleza que sintoniza.

[Nature]