*

X

Ley en Estados Unidos busca castigar con 1 año de cárcel a quienes no crean en Dios

Política

Por: pijamasurf - 11/22/2012

Proyecto de ley impulsado en Kentucky castigaría a todo ciudadano estadounidense que no reconozca que la seguridad nacional del país descansa sobre todo en Dios Todopoderoso, una clara persecución contra el ateísmo que viola algunos de los principios jurídicos más elementales de Estados Unidos.

Aunque usualmente Estados Unidos se considera uno de los países más liberales del mapa geopolítico internacional, de vez en cuando surgen expresiones radicalmente conservadoras que dejan ver esa raíz que también pervive en la cultura política estadounidense.

Recientemente, un proyecto de ley en Kentucky ha causado polémica porque busca castigar con 1 año de prisión a toda aquella persona que no crea en Dios.

La reforma se da en el marco de la legislación de seguridad nacional, en la cual se espera que un ciudadano reconozca la seguridad que ofrece Dios Todopoderoso o, en caso contrario, se atenga a la posibilidad de pasar 12 meses tras las rejas.

Tom Riner, impulsor de esta ley, ha sido duramente criticado por el proyecto, que viola claramente la Primera Enmienda de la constitución estadounidense que garantiza la separación de poderes entre el Estado y la Iglesia, además de la libertad de conciencia que también consigna la legislación del país.

De aprobarse, la ley obligaría a instalar una placa en las afueras del edificio de Seguridad Nacional con la inscripción “La seguridad y protección de la Unión no se puede conseguir lejos de la confianza en Dios Todopoderoso”, y la pena de al menos 1 año en prisión recaería en toda aquella persona que se quejara formalmente de esta frase.

[Alternet]

Comienzan a circular en Internet videos y fotografías de las protestas en contra de la toma de posesión de Enrique Peña Nieto como presidente de México, primer día de su mandato que quizá presagia ya su estilo de gobernar: sonrisas y tranquilidad al interior, violencia en las calles.

Ayer 1 de diciembre Enrique Peña Nieto se convirtió oficialmente en el presidente de México. Sin embargo, por primera vez en la historia reciente del país, el día de la toma de posesión estuvo caracterizado por violentas protestas de oposición, especialmente en la capital, donde los cuerpos policiacos se enfrentaron a los manifestantes y en algunos casos, según testimonios en video que circulan en Internet, incluso contra personas que solo por casualidad se encontraban en la zona de conflicto.

En esta ocasión la deficiente formación de las policías locales y nacional volvió a quedar en evidencia, su predilección por los métodos violentos y de cierta torpeza estratégica, primitivos en incluso pasionales en algunos casos, antes que procedimientos de dispersión profesionales y bien planeados que eviten el daño a terceros.

Durante la transmisión de las muchas ceremonias que forman parte del primer día de un presidente, los medios mainstream, más preocupados por describir las sonrisas de Peña Nieto y la manera en que iban vestidos él y su familia, no dudaron en calificar la fecha como “prácticamente una fiesta”, una expresión involuntariamente irónica cuando se observan las imágenes de las granadas de gas lacrimógeno volando hacia los grupos de manifestantes, a los jóvenes con el rostro cubierto rompiendo con cierta alegría los cristales del hotel Hilton, a los policías agrediendo a civiles sin otra justificación más que la brutalidad que nace del entendimiento empobrecido. 

El cronista y periodista Diego Enrique Osorno resumió acertadamente esta contradicción: 

 

 

Tristemente, ese parece ser el presagio de esta administración: un periodo en el que el abismo entre la élite gobernante ―desde los empresarios hasta el diputado más desconocido― y el resto de la población seguirá ampliándose, un gobierno que, solícito y afable, prestará oído servil a los intereses de las minorías privilegiada, dejando que el resto pelee encarnizadamente por los despojos.

Y es que, en cierta forma, lo que sucedió ayer en la ciudad de México y otras partes del país, tuvo como pretexto a Peña Nieto pero también va más allá de Peña Nieto. El priista es solo la síntesis en un nombre, una persona, de un sistema entero cuyo funcionamiento despiadado arroja los residuos que ayer salieron a las calles: tanto el joven que no teme enfrentarse con docenas de policías con nada más que piedras, extintores y bombas molotov, como aquel que solo en la policía encontró el único camino posible para sobrevivir, según los parámetros cada vez más inhumanos de supervivencia que a todos nos son impuestos.

A continuación compartimos algunas imágenes y videos que se han difundido por Internet, sobre todo en las redes sociales, algunos de los cuales tienen el valor añadido de ser testimonios de primera mano, captados no por periodistas profesionales sino por personas que se encontraban en el momento y lugar precisos para registrar lo sucedido.

 

 

 

 

@chinampa

 De Russian Television:

 

 

Elizabeth Jaimes para el semanario Proceso:

 

 

Posteado en la página de Facebook de Subversiones Aac:

 

 

Anciano golpeado por la policía del Distrito Federal:

 

 

En Guadalajara, manifestantes que protestaron en las inmediaciones de la Feria Internacional del Libro:

 

 

 Twitter del autor: @saturnesco