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Fenómeno óptico de cristales de hielo evoca mensaje de arcana geometría celeste (FOTO)

Una extraordinaria imagen de un fenómeno óptico de un halo solar y respectivos “sundogs“, generados por el reflejo de la luz en cristales de hielo, maravilla la mañana pre-invernal.

Por: pijamasurf - 10/11/2012 a las 09:11:25

Los cristales de hielo, suspendidos en corrientes de aire, coquetean con la luz despidiendo reflejos. Este juego entre la luz del sol pasando del aire a un cristal y de regreso al aire crea en ocasiones patrones iridiscentes con formas geométricas. Algunas veces se conjunta con la mirada de un fotógrafo experto y tenemos este comlplejo patrón que evoca a una entidad cósmica etérea que emite una cifra, discando con la luz.

La imagen presentada aquí fue tomada por David Hathaway, físico del Marshall Space Flight Center de la NASA, usando un lente gran angular. A un lado del halo solar que se forma, de 22° grados, se pueden observar los llamdos  sundogs (¿perros solares?), o parhelios. Estos son los nodos arcoiris, que algunos ubican con forma de lagrima. Arriba del Sol hay un círculo osculador que besa el halo en una curva de ala de gaviota o arco tangente.

Esta explicación científica, un tanto abigarrada, que nos podría hacer ver que no hay nada del todo especial en el fenómeno, no opaca el deleite y la imaginación que suscita. Uno puede intentar descifrar el significado de la alineación de semicírculos y halos, la coreografía del hielo y la luz, la aparición de un ave astral. Y, en la coordenada sincromística, querer ver un mensaje oculto, un sentido espectral –por que toda forma habla, y es el efecto de una causa cifrada.  Dice Randall Carlson sobre la geometría sagrada:

Si consideramos la simetría y el orden que gobiernan todas las obras de la creación, debemos admitir que la geometría permea el universo… a través de la geometría podemos curiosamente trazar a la naturaleza desde sus apariciones a sus más ocultos resquicios; a través de ella descubrimos cómo los planetas se mueven en sus respectivas órbitas y podemos demostrar sus varias revoluciones; a través de ella notamos el tránsito de las estaciones y la variedad de escenas que éstas despliegan para el ojo capaz de discernir.

Uno se lleva la sospecha de que en el cielo, en la forma en la que la luz interactúa con la pantalla evanescente de las nubes, existe algo que apenas discernimos. Una especie de simbología volátil, de una dimensión más sutil: detrás de las nubes, detrás del velo del aire que se enciende, “detrás de la pared, los dioses juegan, juegan con los números con los que el universo está hecho”, escribió Le Corbusier.

[Discovery]