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Extraña enfermedad hace a adolescente dormir 64 días continuos

Salud

Por: pijamasurf - 11/21/2012

Nicole Delien, de 17 años, padece un raro trastorno de sueño conocido como síndrome de"la Bella Durmiente que la hace dormir hasta 19 horas cada día; en una ocasión durmió por 64 días seguidos, perdiéndose el Día de Gracias y Navidad.

El síndrome de Kleine-Levine o de “la Bella Durmiente” (en alusión al conocido cuento infantil de Charles Perrault) es como se le conoce a un raro trastorno del sueño que provoca en quien lo padece largos, inusuales periodos de somnolencia que pueden alcanzar un grado entre absurdo e increíble.

Tal es el caso de Nicole Delien, una adolescente de 17 años que vive en Pennsylvania, Estados Unidos, que todos los días puede dormir hasta 19 horas continuas y en una ocasión lo hizo por 64 días continuos, del Día de Gracias (fecha que en el país se festeja el cuarto martes de noviembre) hasta finales de enero, un récord que la joven no quisiera volver a repetir o intentar superar.

“No recuerdo lo que pasa [en ese tiempo]. Para mí es difícil hablar de ello porque he perdido muchos días de mi vida. Solo no me gusta cuando la gente lo llama un cuento de hadas, porque realmente no lo es”, declaró Nicole al respecto de su condición.

De acuerdo con el testimonio de su madre, la joven llega a levantarse en un estado de sonambulismo, que ella misma no recuerda después, sobre todo para comer.

En cuanto a la opinión de los médicos, Michael Rancurello, psiquiatra del Allegheny General Hospital de Pittsburgh, asegura que Nicole no se encuentra en un estado de sueño normal, sino en un estado inconsciente de delirio, producto de un funcionamiento defectuoso de su cerebro.

Investigaciones previas sobre este síndrome también indican que como consecuencia de los largos periodos de sueños, los individuos que lo padecen manifiestan otros síntomas como la desorientación, alucinaciones, comportamiento infantilizado, deseo insaciable de comer e hipersexualidad cuando se encuentran despiertos.

Asimismo, su origen podría encontrarse en las zonas del cerebro relacionadas con el apetito, el sueño y la sexualidad.

[Daily Mail]

Esta ilusión óptica descubierta por Aristóteles continúa asombrando al mundo (VIDEO)

Ciencia

Por: pijamasurf - 11/21/2012

Creer que algo se mueve cuando en realidad se encuentra fijo es una de las ilusiones ópticas conocidas más antiguas que se conocen, experimentada y descrita por el propio Aristóteles en la antigüedad griega; aquí una posible explicación —y ejemplo— de este perturbador juego óptico y cerebral.

 

Las ilusiones ópticas son uno de los trucos más llamativos para trastocar nuestra percepción: ligadas indeleblemente a nuestros sentidos y la manera en que nuestro cerebro aprehende el mundo, su fascinación radica justamente en la puesta en duda de estos mecanismos que usualmente creemos imperturbables.

En la historia de las ilusiones ópticas, algunas bastantes antiguas, se encuentra una que en su tiempo fue descubierta y descrita por Aristóteles: la ilusión del movimiento como efecto secundario, el fenómeno un tanto simple, pero no sencillo, en el cual parece que algo se encuentra en movimiento cuando en realidad está fijo. En el caso del filósofo griego, él notó que después de mirar por cierto tempo una corriente de agua, cuando pasaba la vista a las rocas inmóviles que se encontraban cerca, parecía que estas seguían el curso del río.

Con el tiempo, psicólogos y neurólogos han explicado el efecto de la siguiente manera: cuando algo se mueve en nuestro campo visual, las células de la retina dan cuenta al cerebro del hecho. Este primer paquete de información viaja con rapidez, pero si el movimiento es monótono y repetitivo, entonces la velocidad de transferencia de información desciende. Después, cuando estímulo se retira —es decir, si dejamos de ver lo que se está moviendo— las células que procesan el movimiento siguen fatigadas y envían la información con una velocidad todavía por debajo de los niveles normales. Sin embargo, las células que registran la referencia, el contexto, el movimiento en otras direcciones, cumplen sus funciones con normalidad, por lo cual el movimiento del primer referente aparece falsificado y en una dirección opuesta.

Esa es una de las teorías más aceptadas al respecto, aunque otras sugieren cierto periodo de ralentización del cerebro durante el cual este tarda en adaptarse de un tipo de movimiento a otro.

En el video que acompaña esta nota, puedes experimentar la ilusión del movimiento como efecto secundario en una manera similar a como posiblemente la vio Aristóteles.

[io9]