Pijama Surf

El juego de escondidillas cósmico

Las grandes preguntas del universo, desde la perspectiva de un niño o desde la perspectiva de un científico, ontología especulativa: ¿Dios se cubre la cara?

Por: Alejandro de Pourtales - 18/11/2012 a las 15:11:31

Cuando le preguntaron al novelista estadounidense John Updike la pregunta metafísca fundamental, de por qué existe el universo –o por qué Dios creó el mundo, Dios, ese concepto que substituye lo innominable– el autor de Rabbit, Run, dijo: “Bueno, [Tomas de] Aquino dijo que Dios creó el mundo “en juego”. En juego. En un espíritu lúdico hizo el mundo. Eso, a mí me suena más cerca de la verdad”. Tal vez llevando ese espíritu de juego a un lugar paradójico, el ateo Voltaire escribió: ”Dios es un comediante que actúa para una audiencia demasiado asustada para reír”.

La biología heredera de Darwin postula que no existe ningún espíritu dentro de la máquina evolutiva, el mundo es, no hay dirección más que su propia multiplicación, dentro de la posibilidad azarosa que de alguna manera la vida se ha agenciado sobre la materia.  Escuchar una risa demiúrgica en el cuarto de controles no es más que el reflejo de la múltiple manifestación del azar construyendo su teatro de sueños, un teatro vacío como un átomo, como una alucinación propia de la entropía de la biocomputadora humana. Encontrar un sentido dentro de este torrente ciego de la vida es lo mismo que recurrir a un ancla en una cascada, dios demasiado humano, dios sólo una palabra en el vacío.

La historia de creación favorita de nuestros días, el Big Bang, nos dicen los cosmólogos, no requiere de un por qué, es su propia causa, y tampoco exhibe una intención. El orden y la elegancia con la que la naturaleza que observamos se despliega es una solo una de las infinitas formas que el caos puede tomar. El caos juega sin razón, sólo por jugar.

Aunque estos modelos de la ciencia parecen ser autosuficientes, el hombre y especialmente el niño, o la curiosidad de la vida que toma conciencia no puede más que preguntarse por una causa universal.

Alternativamente, el filósofo Alan Watts, estudioso del budismo zen, cuenta una fabulosa historia en su libro The Book, la cual dedica a los niños que hacen metafísica naturalmente. ”Nunca hubo un tiempo en el que el mundo inició, porque da vueltas y vueltas como un círculo, y no hay un sitio en un círculo donde inicia. Ve mi reloj, que da la hora; da vueltas, y así el mundo se repite una y otra vez “, dice Watts apelando al mito como eje fundacional.

De la misma forma, hay veces en las que el mundo es, y otras en las que el mundo no es, ya que si el mundo siguiera y siguiera sin descansar para siempre, se aburriría enormemente. Va y viene. Ahora lo ves; ahora no lo ves. Así no se cansa de sí mismo, siempre regresa después de desaparecer. Es como tu aliento: entra y sale, adentro y afuera, y si tratas de retenerlo todo el tiempo te sientes terrible. También es como un juego de escondidillas, porque siempre es divertido encontrar nuevas formas de esconderte, y buscar a alguien que no siempre se esconde en el mismo lugar.

Dios también gusta de jugar a las escondidillas, pero como no hay nada fuera de Dios, no tiene nadie con quien jugar más que él mismo. Pero supera esta dificultad fingiendo que no es él mismo. Esta es una forma de esconderse de sí mismo. Finge que es tú y yo y todas las personas del mundo, todos los animales, todas las plantas, todas las piedras y todas las estrellas. De esta forma vive extrañas y maravillosas aventuras, algunas de las cuales son terribles y atemorizantes. Pero estas son sólo como pesadillas, porque cuando se despierta desaparecen.

Ahora bien, cuando Dios juega a esconderse y finge que que es tu y yo, lo hace tan bien, que le toma mucho tiempo recordar dónde y cómo se escondió a sí mismo. Pero eso es lo divertido del asunto –justo lo que quería hacer. No quiere encontrarse a sí mismo demasiado rápido, porque eso arruinaría el juego. Es por eso que es tan difícil para ti y para mí descubrir que somos Dios disfrazado, fingiendo no ser él mismo. Pero cuando el juego ha durado lo suficiente, todos nosotros nos despertaremos, dejaremos de fingir, y recordaremos que somos un sólo Ser –el Dios que es todo lo que hay y que vive para siempre.

Claro que debes recordar que Dios no tiene forma de persona. Las personas tienen piel y siempre hay algo fuera de nuestras pieles. Si no lo hubiera, no conoceríamos la diferencia entre  lo que está adentro  y lo que está afuera de nuestros cuerpos. Pero Dios no tiene piel y no tiene forma porque no hay nada afuera de él.  El interior y el exterior de Dios son lo mismo. Y aunque he estado hablando de Dios como un “él” y no como una “ella”, Dios, nos hombre ni mujer. No dije “algo”, porque usualmente decimos “algo” para las cosas que no están vivas. Dios es el ser del mundo, pero no puedes ver a Dios por la misma razón que, sin un espejo, no puedes verte los ojos, y ciertamente no puedes morder tus propios dientes o ver dentro de tu cabeza. Tu ser está astutamente escondido porque es Dios escondiéndose.

Te puedes preguntar por qué Dios se esconde en la forma de personas terribles, o finge ser personas que sufren enfermedades y dolor. Recuerda primero que en realidad no está haciendo esto a nadie más que a sí mismo. Recuerda, también, que en la mayoría de las historias que disfrutas tienen que haber malas personas así como buenas personas.

Esta hermosa fábula indudablemente se basa en el pensamiento védico. Sri Aurobindo escribió:

Sri Aurobindo:

«Preguntas cuál es el principio de todo esto:

Y es esto…

La existencia que se multiplicó por sí misma

Por el puro deleite de ser

Y se proyectó en trillones de seres

Para que pudiera encontrarse a sí misma

Innumerablemente».

El juego de escondidillas cósmico, casi un reflujo de la marea, un ciclo lunar, un eclipse de la conciencia, resuena como una explicación elegante e intuitiva para intentar encontrar sentido a aquello que es. Sin embargo, sólo es una historia dentro otra historia –la historia inefable– como un sueño dentro de un sueño. Nos las podamos contar para hacer nuestra vida más llevadera o mística, pero cualquier otra historia quizás podría ser igualmente verdadera. Este es el juego de la ilusión cósmica.

 

 


Comentarios

  1. andres dice:

    NO HACE MAS DE 120 AÑOS QUE EL HOMBRE COMFIRMO QUE LA TIERRA ESTA COLGANDO SOBRE NADA!!!

    OTRO DATO QUE ES PEOR AUN, ES QUE EL HOMBRE CREE TENER MAYOR PENSAMIENTO QUE DIOS.

  2. andres dice:

    si hay un dios se le rompe el pensamiento al hombre, por eso es mejor creer en la evolucion.

    comparen en la biblia el tiempo que fue escrito el libro de job 26:7 donde dice que dios esta COLGANDO “LA TIERRA SOBRE NADA”.
    asta que el hombre pudo comfirmarlo!!!
    no hace mas de 120 años.

  3. onairos dice:

    El fútbol tiene a Messi; Pijama a Aleph.
    Este tipo flashea tu mente usando palabras en vez de alucinógenos. leerlo Siempre es un portal digno de atravesar.

  4. omar dice:

    ..y gracias.

  5. Leander dice:

    Todo bonito el articulo muchas gracias

  6. Christian Bronstein dice:

    Excelente e iluminador artículo.

    Dejo un aporte al respecto:

    “Es muy extraño que algo –que cualquier cosa– ocurra en absoluto. No había nada, hubo un Big Bang, y ahora estamos todos aquí. Es increíblemente raro.
    Parece que hace unos quince mil millones de años no existía, con precisión, nada en absoluto, y entonces, en menos de un nanosegundo, el universo material irrumpió en la existencia.
    Es más extraño aún que la materia física producida no resultó ser meramente un desorden aleatorio y caótico, sino que se organizó de formas cada vez más intrincadas y complejas, tan complejas que muchos millones de años después algunas de ellas encontraron la forma de reproducirse, y así de la materia emergió la vida.
    Todavía más extraño: estas formas de vida no se contentaron aparentemente con reproducirse, sino que comenzaron una larga evolución que finalmente les permitiría representarse, crear signos, símbolos y conceptos, y así de la vida surgió la mente.
    Este proceso evolutivo, fuera lo que fuera, parece haber sido impulsado increíblemente desde la materia hacia la vida y la mente.
    Pero lo que es aún mucho más extraño es que hace unos pocos cientos de años, en un pequeño e indiferente planeta de una estrella insignificante, la evolución se hizo consciente de sí misma.

    Ha habido dos respuestas generales a la punzante pregunta de Schlelling: “¿por qué hay algo y no, más bien, nada?” A la primera le podríamos llamar la filosofía de la exclamación, del “¡uy!”. El universo simplemente ocurre, todo es en última instancia accidental o aleatorio, simplemente es, simplemente ocurre: “¡uy!”. Esta filosofía del “¡uy!”, aunque a veces parezca muy madura y sofisticada (sus nombres modernos son legión, desde el positivismo al materialismo científico, desde el análisis lingüístico al materialismo histórico, del naturalismo al empirismo) siempre llega a la misma respuesta básica, a saber: “¡no preguntes!”
    Se dice que la pregunta misma (“¿por qué ocurren las cosas?” “¿por qué estoy aquí?”) es confusa, patológica, infantil. Mantienen que dejar de hacer tales preguntas es señal de madurez, de ser un adulto en este universo.
    Yo no lo creo. De hecho, creo que la “respuesta” que dan estas “modernas y maduras” disciplinas –a saber: “¡uy!” (y por tanto, “¡No preguntes!”)– es la respuesta más infantil que la condición humana posiblemente podía ofrecer.
    La otra respuesta general es que hay algo más: detrás del escenario en que se desarrolla el drama hay una pauta, orden o inteligencia más amplio y elevado. Existen, evidentemente, muchas variedades de “orden más profundo”: el Tao, Dios, Geist, Maat, Formas Arquetípicas, Razón, Li, Mahamaya, Brahman, Rigpa. Y aunque estas diversas variedades de orden profundo evidentemente están en desacuerdo entre sí en muchos puntos, todas ellas coinciden en esto: el universo no es lo que parece. Está ocurriendo algo más; es algo muy diferente de una simple exclamación.”

    Ken Wilber, “Sexo, Ecología, Espiritualidad”.

  7. Shift observer dice:

    Simplemente gracias (otro yo) por haberme recordado eso, ahora se pone mas interesante el juego, ya que mientras mas “nivel” o “sabiduría” tengas el juego se hace mas “difícil”, jajajajaja ahora que lo escribo me viene a la mente el equilibrio universal funcionando de manera automática: “Te subo el nivel pero los “enemigos” están mas difíciles”…… que divertido sin duda que divertido!!!!!!.

    Por cierto, Alan Watts fue un verdadero faro en las tinieblas, mientras mas lo lees mas te das cuenta de lo inocentes que somos, eso si con mucha responsabilidad, ¿haber si se entendió?.

  8. ANGEL dice:

    KRSNA LILA. CHAITANYA MAHAPRABHU

  9. Raj dice:

    Espectacularmente genial, me acabo de bajar la bibliografia de este muchacho, que por cierto escribe mucho muy bien, muchas gracias por el articulo y por presentarme al señor watts, un saludo!



Comenta

Tu email no será publicado. Datos Obligatorios*