*

X

Ámbar gris, el tesoro fragante que se encuentra en la materia fecal de las ballenas, ahora se producirá en un laboratorio

Ciencia

Por: pijamasurf - 11/26/2012

Investigadores en Suiza crackean genéticamente la producción de ámbar gris, un raro y valioso ingrediente de la industria cosmética utilizando sobre todo en la producción de perfumes que solo se obtiene del intestino obstruido de cachalotes muertos; la sustancia ahora se producirá en microscópicas fábricas de bacterias E. coli.

Desde tiempos remotos, la cosmética ha echado mano de las sustancias que poco o nada se asocian con la búsqueda de la belleza, especialmente cuando, como en los perfumes, se utilizan los desechos orgánicos de los animales, casi siempre orines u otras secreciones que, inesperadamente, son la base de algunas de las fragancias más apreciadas (como el almizcle, sumamente utilizado en la antigüedad, proveniente de las glándulas que, dependiendo del mamífero, pueden ubicarse en el prepucio, el periné o el ano).

Ese es también el caso de la materia fecal de las ballenas, entre las cuales se encuentra una de las materias más preciadas entre los grandes perfumistas: el ámbar gris, tenido también como afrodisiaco en la Edad Media e incluso como ingrediente de la gastronomía real en la corte de Carlos II de Inglaterra, presente también en Moby Dick como símbolo paradójico del objeto de presunción que se encuentra entre los detritus de un animal.

Ahora bioquímcos en Ginebra buscan crackear el origen de sustancia y obtenerla sin necesidad de recurrir a los océanos y estas expediciones casi épicas, buscando solamente la bacteria cuya acción genera la valiosa fragancia. Si la investigación tiene éxito, los investigadores convertirían estos microrganismos en pequeñas plantas productoras de perfume.

El ámbar gris se produce como resultado de los fragmentos no digeridos del calamar que forma parte habitual de la dieta del cachalote (Physeter macrocephalus) y su “cosecha” se realiza solo cuando uno de estos grandes cetáceos muere justamente por causa de un intestino bloqueado y roto; en estas condiciones, el ámbar gris madura entre la salmuera del estiércol alquitranado, adquiriendo la textura de una roca suave y cerosa. Por esta razón no es posible obtenerlo de ballenas vivas, sino solo cuando las olas arrastran los cadáveres a cielo abierto.

Así, la necesidad de crearse una fuente mucho menos espontánea y azarosa, ha llevado a la industria cosmética a emprender estudios como el de Michael Schalk y otros investigadores adscritos a la firma Firmenich, quienes buscaron el camino genético mediante el las bacterias de la putrefacción contribuyen en la formación del esclareol, la sustancia fragante principal del ámbar gris y otros ingredientes naturales de la perfumería.

Schalk y sus colegas identificaron y extrajeron los genes que codifican las enzimas catalizadoras del esclareol, trasplantándolos después a una bacteria Escherichia coli, que si bien al principio no fue capaz de producir la sustancia en grandes cantidades naturalmente, con la adición de un gen de una bacteria distinta fue posible alcanzar este propósito.

Gracias a este proceso —entre la ingeniería metabólica y la genética— Firmenich podría tener pronto una especie de mina bacteriológica de ámbar gris y dejar de depender de la mala digestión de un cachalote.

[BBC]

Te podría interesar:

Desnudos, e-books y censura: cómo Apple se convirtió en Big Brother

Ciencia

Por: pijamasurf - 11/26/2012

La hipocresía o doble moral con la que Apple define qué contenidos son aceptables en sus plataformas hace reflexionar sobre si esta empresa no se empieza a convertir en un ojo vigilante como el que pronosticaba George Orwell.

En 1984 Apple usaba la iconografía de la novela  1984 de George Orwell para hacer su gran lanzamiento mundial en un comercial dirigido por Ridley Scott y transmitido en el Superbowl  en el cual supuestamente su tecnología liberaría al mundo de un estado totalitario. A 30 años casi de ese momento definitivo en la historia de la computación miles de millones de personas disfrutan de los gadgets de Apple y compran en sus tiendas en línea, haciendo de Apple la compañía más exitosa de la historia. Sin embargo esa política de libertad que supuestamente embanderaba la empresa de la manzanita (que había dado una mordida a la fruta del conocimiento) no parece ser una de sus características principales. Al contrario hay algo oscuramente ominoso en que Apple  se haya apropiado de la imagen del liberador del  Gran Hermano que implementa un estado policial a través de la tecnología --al igual que el "don't be evil", de Google--; nos revela hasta que punto el marketing  no tiene ninguna ideología moral,  es una máquina arrolladora que solo busca capitalizar más y para hacerlo necesita obtener más información del público, para así también insertarse de manera favorable en su mente inconsciente.

Michael Posner escribe un interesante artículo en The Globe and Mall en el que argumenta que Apple se ha convertido en una especie de Big Brother que regula los contenidos a los que podemos acceder y nos vigila con su tecnología --la cual ciertamente hemos adoptado como si fuera una religión.

El caso más reciente de censura  es el que han padecido los e-books Hippie 1 y 2, del autor danés Peter Ovig Knudsen. Estos libros narran retrospectivamente la cultura hippie de Dinamarca de los 60 y 70 y contienen fotografías de mujeres y hombres desnudos, las cuales violan la política de Apple de no incluir contenido sexualmente explícito. Cuando los editores recatadamente cubrieron los desnudos con jugosas manzanas rojas, el libro fue aceptado solo para que días después fuera rechazado. Y Apple también retiró apps previamente aprobadas  de Hippie 1 y 2 de todas sus plataformas.

Entre otras obras que han sido censuradas por Apple se cuentan el nuevo libro de Naomi Wolf Vagina: A New Biography, el cual recibió el título  V***** (algo que no le ayuda mucho en las ventas), y dos publicaciones alemanas de gran tiraje, la revista Stern y el tabloide Bild, también han sido censuradas por desnudos.

Por una parte Apple parece mostrar cierta hipocresía moral, las fotografías en blanco y negro de hace 40 años de Hippie de personas desnudas en la naturaleza le parecen ofensivas, pero algunos otros libros artísticos como el de Anthology of Nude Photography y Nude Inspiration in a Painter’s Studio de Kristofer Paetau  y Ondrej Brod, le parecen adecuados (¿es crítica de arte?), pero sobre todo las apps de Playboy, que también contienen mujeres desnudas o semidesnudas y sí son permitidas. Esto, según el vicepresidente de Apple porque se trata de una "compañía reconocida que previamente ha publicado material disponible masivamente en un formato bien aceptado". Es decir solamente las grandes corporaciones pueden recibir el beneficio de la duda y el ojo benevolente de Apple; que prefiere ahorrarse la posibilidad de ofrecer contenido nuevo polémico a las masas.

En Dinamarca el caso incluso ha llevado al ministro de Cultura, Uffe Elbaek, a escribir a sus contrapartes de la Unión Europea para que se debata el caso. "Es un libro de historia. Documenta cómo nos comportabamos en esos días. ¿Es justo que una compañía americana sin ningún diálogo verdadero... aplique estándares morales americanos a un prodcutoc que solo le interesa a las audiencias danesas con estándares morales diferentes?".

Y es que ese es el problema de conferir tanto poder a una empresa. Apple controla la mayor parte del pastel del contenido que se vende a través de dispositivos móviles (si tienes un iPhone o un iPad, al menos de que hayas hecho un crack, todo pasa a través del Apple Store) y por lo tanto puede destruir un proyecto editorial con tan sólo no incluirlo en su tienda. Y un contenido provocativo difícilmente lograría distribuirse masivamente sin contar con el aval de Apple.

Otro de las cuestiones a discutir, señala el editor Jens Lauriden, es que Apple solo dice que para ganara acceso a sus plataformas se deben de cumplir con sus lineamientos, lo cual "significa que muchos artistas empezarán a autocensurar su trabajo, lo cual no es muy saludable".

El autor de Hippie, Peter Ovig Knudsen, escribió cque Steve Jobs había hecho marketing de sí mismo como un "hijo del movimiento hippie", al haber tomado LSD de manera que esta droga cambió su vida y supuestamente estaba "motivado por un deseo de asegurar que las personas del mundo tuvieran acceso al arte y al conocimiento. Nuestra experiencia muestra exactamente lo opuesto". Esto parece ser también una especie de estrategia de apropiación de los valores de libertad que en algún momento fueron unos de los principales detonadores de Internet.

Por otro lado, para aquellos más paranoicos, recordemos que Apple ha patentado tecnología para espiara a sus usuarios y que un iPhone graba todos los movimientos que realiza su dueño en un archivo oculto. Anticipando la previsión de Phillip. K. Dick: Llegará un momento en que no será ‘Me están espiando a través de mi telefóno’. Eventualmente será: ‘Mi teléfono me está espiando a mí’”. 

[The Globe and Mall]