*

X

Millones de personas diagnosticadas con enfermedades mentales, ¿control social o negocio del Big Pharma?

Salud

Por: pijamasurf - 10/17/2012

36 millones de personas en todo el mundo han sido diagnosticadas con alguna enfermedad mental: ¿de verdad el mundo se está volviendo loco o detrás de este crecimiento exponencial se encuentra el negocio de las grandes farmacéuticas o una estrategia de control social?

En años recientes el diagnóstico de enfermedades mentales ha superado los récords de todas las épocas. Proporcionalmente, en nuestra época hay más enfermos mentales que en ninguna otra, rondando los 36 millones de personas y provocando que, por ejemplo, un sistema de salud como el de Estados Unidos entre en una crisis financiera por lo medicamentos cuyo consumo se impone como obligatorio después de haber obtenido un diagnóstico.

El repunte exponencial de estos trastornos —al menos en las estadísticas— presenta la duda de si de verdad el mundo se está volviendo loco, si se trata de una importante veta de ingresos para las grandes farmacéuticas o si en el fondo se encuentra otra estrategia de control social.

Como sabemos, el llamado Big Pharma no tiene escrúpulos en lanzar al mercado medicamentos no suficientemente probados en sus efectos positivos contra una enfermedad pero, en contraste, enfocados en algunos de los males sobre los que más pesa el fantasma del miedo y el temor, manipulando de tal modo estas emociones humanas para que sus productos sean consumidos. Tan solo por medicamentos contra el Alzheimer, las grandes industrias farmacéuticas esperan recibir hasta 14 mil millones de dólares al año de aquí al 2020.

Igualmente factible es la hipótesis del control social. El también reciente incremento en los diagnósticos de autismo e hiperactividad plantea la posibilidad de toda una generación de niños que, al crecer, serán adultos con antecedentes de consumo de medicamentos, los cuales además actúan directamente sobre las capacidades cognitivas del individuo. Sedar a una persona en un contexto de autoridad como el de la medicina, puede ser una de las mejores formas de conseguir su control.

Es posible, claro, que el mundo entero se esté volviendo loco, pero quizá haya quienes estén tomando ventaja de esta situación.

Con información de Alternet

Escritores tienen el doble de probabilidades de suicidarse

Salud

Por: pijamasurf - 10/17/2012

El escritor como un ser, en esencia, trastornado mental, está lejos de ser un cliché y, por el contrario, podría tener un amplio sustento real, al grado de que junto con otras enfermedades como la esquizofrenia y la bipolaridad, los escritores tienen el doble de probabilidad de cometer suicidio.

Convencionalmente, la impresión que se tiene de un escritor es la de un ser singular, atormentado en ocasiones, con habilidades sociales disminuidas, introvertido, de comportamientos excéntricos, solitario o francamente misántropo, neurótico y, en casi todos los casos, con una intensa vida interior, mucho más vívida que la del común de las personas.

Se trata de una concepción en buena medida romantizada que, sin embargo, podría tener un sustento real.

De acuerdo con una investigación llevada a cabo por investigadores del Instituto Karolinska, que se encuentra en Suecia, existe un vínculo entre enfermedades mentales y la llamada vocación artística o, dicho con menos solemnidad, las ocupaciones creativas.

Analizando los datos pertenecientes a poco más de 1 millón de personas con algún tipo de trastorno mental —esquizofrenia, depresión, ansiedad, alcoholismo, drogadicción, autismo, déficit de atención e hiperactividad, anorexia y suicidio— encontraron correlación entre alguno de estos y las actividades artísticas.

Así, según los científicos, el desorden bipolar fue el único diagnóstico que prevaleció entre pacientes que se dedicaban a alguna carrera artística (aparte un estudio previo encontró que las familias con un historial de esquizofrenia o bipolaridad tendían a generar personas creativas).

Sin embargo, si los datos se manejaban de tal modo que, dentro de estas actividades, solo se tomaran en cuenta los escritores, entonces se observaba una sobre-representación de pacientes con esquizofrenia, depresión, bipolaridad, ansiedad y problemas con abuso de sustancias. Finalmente, los escritores mostraron casi el doble de probabilidad de suicidarse comparados con el resto de la población.

Por otro lado, parece ser que los parientes cercanos de personas con alguna de esta enfermedad mental también son más proclives a desarrollarse en algún ámbito artístico.

Y si bien estudios como este fortalecen ese cliché en torno a la figura del escritor como un desequilibrado mental (en sentido amplio), también hacen ver que esta percepción social de la enfermedad mental en ocasiones olvida que una persona en dichas condiciones no es, necesariamente, un ser disfuncional, un anormal que pide a gritos la reclusión y el encierro. En ciertas circunstancias, una persona puede trascender dichos trastornos, trascender sus limitaciones y en cierto modo incluso a sí misma y el nombre técnico con que otros intentan definirla, y transmutar esa supuesta enfermedad en otra cosa.

[The Atlantic]