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Respiración de cantante de ópera alimenta algas en su cara que después comen los espectadores

Ciencia

Por: pijamasurf - 09/28/2012

En un experimento que combina el arte de la ópera con las nuevas biotecnologías, cantante de ópera alimenta algas con su voz y su respiración para que estas adquirieran un sabor en particular, mismo que después sería comprobado por los asistentes al espectáculo.

La ópera no es, en modo alguno, un espectáculo aburrido, a pesar de la idea más o menos convencional que se tiene de ella. Sin embargo, en el caso de este performance a un tiempo científico y artístico, la idea de atracción adquiere un sentido totalmente inédito y desbordante.

En colaboración con la mezzosoprano Louise Ashcroft, los artistas Michiko Nitta y Michael Burton crearon un dispositivo que ajustado a la cara de la cantante, toma el dióxido de carbono emanado por esta durante su actuación para alimentar algas, organismos que tienen en este gas una de sus principales fuentes de alimento. Al final estas se servirían a los asistentes, para que “probaran la canción”.

El propósito del experimento fue mostrar cómo la biotecnología puede utilizarse para transformar organismos vivos de maneras creativas y únicas. En este caso las algas establecieron una relación de dependencia con la voz de Ashcroft, quien moduló su volumen y sus coloraturas para incidir en su desarrollo, pues dependiendo de la frecuencia, estas adquirían un sabor más dulce o más amargo.

[Animal New York]

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Científicos perfeccionan el Bi-Fi: el Internet biológico

Ciencia

Por: pijamasurf - 09/28/2012

Bioingenieros de Stanford perfeccionan un mecanismo para enviar y recibir mensajes a nivel celular, una especie de Internet biológico que trasciende los límites que el código genético impone.

La simbiosis entre la vida y la tecnología tiene un nuevo desarrollo en el llamado “Bi-Fi” o “Internet biológico” que bioingenieros de la Universidad de Stanford recién dieron a concoer.

Monica Ortiz y Drew Endy manipularon un virus conocido como M13 (inocuo) de tal modo que crearon un mecanismo biológico para enviar mensajes genéticos de célula a célula, sistema que permite transferir datos de mucha mayor complejidad y cantidad.

Los científicos tomaron una característica natural del virus: el hecho de que se reproduce en el organismo residente tomando cadenas de ADN que libera después de otro huésped. Se trata en esencia de una canal de comunicación que, como el Internet inalámbrico, permite a las células enviar y recibir mensajes, sin importar el contenido de estos.

La innovación de Ortiz y Endy consistió sobre todo en separar el mensaje del canal, con lo cual consiguieron enviar el mensaje de ADN que elijan a células específicas dentro de una comunidad microbiana compleja.

En otras palabras, el mecanismo permite enviar y recibir órdenes a nivel celular más allá de los límites que el código genético impone: “Si tu red de conexión está basada en el azúcar”, explica Endy, “entonces tus mensajes están limitados a ‘más azúcar’, ‘menos azúcar’ o ‘no azúcar’”. En contraste, las modificaciones operadas sobre el M13 permiten intercambiar mensajes como “comienza a crecer”, “deja de crecer”, “acércate”, “produce insulina” y otros similares.

De perfeccionarse, este desarrollo biotecnológico permitiría controlar complejos celulares ligados a procesos de biosíntesis.

[Science Daily]