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Respiración de cantante de ópera alimenta algas en su cara que después comen los espectadores

Ciencia

Por: pijamasurf - 09/28/2012

En un experimento que combina el arte de la ópera con las nuevas biotecnologías, cantante de ópera alimenta algas con su voz y su respiración para que estas adquirieran un sabor en particular, mismo que después sería comprobado por los asistentes al espectáculo.

La ópera no es, en modo alguno, un espectáculo aburrido, a pesar de la idea más o menos convencional que se tiene de ella. Sin embargo, en el caso de este performance a un tiempo científico y artístico, la idea de atracción adquiere un sentido totalmente inédito y desbordante.

En colaboración con la mezzosoprano Louise Ashcroft, los artistas Michiko Nitta y Michael Burton crearon un dispositivo que ajustado a la cara de la cantante, toma el dióxido de carbono emanado por esta durante su actuación para alimentar algas, organismos que tienen en este gas una de sus principales fuentes de alimento. Al final estas se servirían a los asistentes, para que “probaran la canción”.

El propósito del experimento fue mostrar cómo la biotecnología puede utilizarse para transformar organismos vivos de maneras creativas y únicas. En este caso las algas establecieron una relación de dependencia con la voz de Ashcroft, quien moduló su volumen y sus coloraturas para incidir en su desarrollo, pues dependiendo de la frecuencia, estas adquirían un sabor más dulce o más amargo.

[Animal New York]

¿Por qué una explosión atómica despliega una nube en forma de hongo?

Ciencia

Por: pijamasurf - 09/28/2012

La nube en forma de hongo, un arquetipo del siglo XX comúnmente asociado a las explosiones nucleares, debe esta particular forma a las diferentes temperaturas que ocurren durante un evento de esta naturaleza.

La nube en forma de hongo es una de las formas arquetípicas del siglo XX. Luego de las bombas nucleares arrojadas sobre Hiroshima y Nagasaki, con las cuales la Segunda guerra mundial llegaría a su fin, su espectro permanecería por casi 50 años en la mente y la conciencia de millones de personas en todo el mundo, como símbolo del terror inminente e instantáneo que en cualquier momento podía sobrevenir sobre los inocentes.

Pero, más allá de estas implicaciones históricas, ¿cuáles son las causas de que el humo de una explosión nuclear adquiera tan inconfundible figura?

En primer lugar debe tomarse en cuenta la temperatura altísima que produce una explosión nuclear, la cual calienta el aire circundante, expandiéndolo y volviéndolo menos denso. El aire se levanta con rapidez, creando un vacío que succiona cada vez más aire hacia la fuente de calor, el cual gana temperatura e igualmente se expande y se eleva.

Este primer fenómeno no es exclusivo de las reacciones nucleares: a menos escala explica que, por ejemplo, en una fogata o una explosión menor el humo resultante se eleve en forma de columna.

En el caso de las explosiones nucleares, sin embargo, dicha columna es tan grande y siempre con un origen único, que el aire en el centro es mucho más caliente que en los bordes, por lo cual se eleva con mayor velocidad, desbordando sus propios límites. Por esta razón los bordes ceden, se inclinan hacia abajo y forman la silueta de un hongo.

Por último, dada la magnitud de una explosión nuclear, sucede un fenómeno que, este sí, le es exclusivo: la columna de aire caliente que genera crece hasta alcanzar el punto en la atmósfera donde el aire circundante deja de estar más frío que esta y, por el contrario, es mucho más caliente por causa del ozono, que a determinada altitud absorbe la radiación solar que lo calienta. Por esta diferencia de temperaturas y la correspondiente de densidades, puede decirse que la columna de humo llega a un techo que ya no puede atravesar. Como si se estrellara con una superficie sólida, el humo cae y da el toque final al característico sombrero micótico.

Con información de io9