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¿Qué sueñan los conservadores y qué sueñan los liberales? Tendencia política y comportamiento onírico

Salud

Por: pijamasurf - 09/28/2012

Política onírica: investigaciones recientes han encontrado una interesante relación entre los sueños y la orientación política, social y moral de una persona.

Diversos estudios han identificado que aquellas personas que tienen por inclinación política la liberal, tienden a recordar sus sueños con mayor frecuencia en comparación a aquellos que se dicen conservadores. Además, estos suelen tener sueños menos complejos, mientras que en los liberales son más recurrentes las imágenes extravagantes. Estos resultados indican que los liberales no solo difieren en valores sociales, sino también en la proyección del inconsciente, “en la actividad estética más antigua del hombre”, diría el escritor J.L. Borges.

En una encuesta demográfica a gran escala llevada a cabo en los Estados Unidos, los liberales reportaron tener experiencias oníricas más lúcidas, incluyendo pesadillas; en el tema de recuperación de sueños hubo una superposición sustancial entre ambos grupos, colocándose los liberales por encima de los conservadores.

Estos resultados coinciden con un estudio anterior del mismo autor (Bulkeley, 2006), quien además logró encontrar que los conservadores tuvieron menos problemas para conciliar el sueño.

El autor también observó diferencias en el contenido de los sueños sexuales de las mujeres. Los resultados mostraron que las mujeres liberales tuvieron experiencias oníricas-sexuales más elaboradas y detalladas en comparación a sus homólogas conservadoras. Sin embargo, las conservadoras reportaron más incidencia en este tipo de sueño en comparación a las liberales: 92% vs 71%. Además, las mujeres liberales también confesaron tener sueños lésbicos recurrentemente: 24% vs 4%.

De acuerdo al realizador del estudio, estos resultados tienen como respuesta la llamada “hipótesis de la continuidad”, la cual plantea que las personas tienden a soñar con lo más importante y sobresaliente en el aspecto emocional de su vida; esto contrasta con las teorías freudianas y junguianas sobre los sueños, que se refieren a estos como un acto simbólico y encubierto.

Un estudio sobre los sueños y el recuerdo (Watson, 2003) plantea que la apertura a las nuevas experiencias es un rasgo de personalidad propio de una persona liberal. Esta apertura puede considerarse como una serie de aspectos  y componentes a los que se está dispuesto a poner en duda ya experimentar de distinta manera, como las ideas, los valores, los sentimientos, la estética, las acciones y la fantasía.

En el aspecto  donde el conservadurismo y el liberalismo difieren más, es en la apertura de valores, que se refiere a las actitudes y percepción que una persona tiene ante las autoridades y las tradiciones. El conservadurismo se relaciona más a lo familiar, a la conformidad y al tradicionalismo. En cambio, el liberalismo se asocia con el cambio y la innovación. 

Finalmente, el conservadurismo y el liberalismo no sólo se limita a lo social. Después de todo, estas tendencias, más que una doctrina política, se refieren a un estado de contemplación desde ángulos inimaginables que, naturalmente, terminan por vaciarse en el inconsciente para transformarse en sueños.  

Los secretos del falo (el por qué de la particular forma del pene humano)

Salud

Por: pijamasurf - 09/28/2012

¿Por qué el pene humano difiere tanto del de nuestros parientes evolutivos más próximos? Científico sugiere que sus particularidades tienen una función fisiológica y de supervivencia que incluso se refleja en comportamientos sexuales concretos.

En cierto sentido puede decirse que la naturaleza no se equivoca. Pero su perfección tal vez no se deba a un diseño superior que así lo ordena sino, simplemente, a que si la vida busca, en esencia, sobrevivir y mantenerse, y en su código se encuentran los recursos para conseguir esto, se genera una lógica en que las adaptaciones parecen desarrollarse a modo y encajar en un mundo que no estaba preparada para recibirla y sin embargo la acoge.

En esta lógica evolutiva hasta el más mínimo elemento de un ser vivo parece tener un sentido propio, cuidadosamente planeado en función del resto y del todo. Y el pene humano no es la expceción.

Aunque suene increíble, solo en años recientes se ha comenzado a estudiar con detalle esta parte importantísima del cuerpo masculino y vital para nuestra especie. En particular llama la atención que su aspecto difiera de nuestros parientes evolutivos más próximos —lo cual, siguiendo el razonamiento anterior expuesto, debe tener su razón de ser. Por ejemplo, el pene humano crece mucho más durante una erección que el de cualquier otro primate; asimismo, el miembro masculino posee un glande en forma de hongo y con un frenillo que lo conecta a su eje, de lo cual carecen otros animales.

Gordon Gallup, psicólogo evolucionista de la Universidad Estatal de Nueva York, es uno de los científicos que destacan en el estudio del pene humano y sobre todo en las causas naturales detrás de estas y otras diferencias. “¿Por qué es así?” y “¿Eso para qué sirve?” son sus preguntas guía.

Gallup ha descubierto que en esta historia, previsiblemente, mucho tiene que ver la vagina de las hembras humanas. Al parecer el diseño del pene está orientado a llenar completamente el tracto vaginal cuando erecto (en su tamaño máximo puede alcanzar el cérvix femenino y levantar el útero) y, con la potencia de su eyaculación (con una fuerza que podría llevar el semen hasta 60 cm de altura), liberar tanto esperma como sea posible en la vagina y al mismo tiempo expandir esta lo suficiente como para desplazar el semen de otros posibles machos.

Esta última función de la que, solo por esto, bien podría considerarse una herramienta, es el elemento más interesante y novedoso en la propuesta de Gallup, para quien la combinación del empuje y la cresta coronal resultan en un barrido que busca expulsar el esperma ajeno.

Curiosamente, Gallup sugiere que esta particularidad anatómica y fisiológica tiene consecuencias en el comportamiento sexual real, actual, de personas comunes y corrientes.

Uno de sus estudios consistió en investigar la manera en que los hombres realizan el coito basados en la suposición de fidelidad o infidelidad de su pareja femenina. Según una encuesta realizada entre estudiantes universitarios, los hombres que sospechaban de la infidelidad de la mujer con quien copulaban tendían a empujar su pene más profundo y más rápido. Por otro lado, parejas que alguna vez iniciaron juntos su vida sexual y se reunieron tiempo después, emprendieron la cópula con vigor. En ambos casos la hipótesis es que inconsciente o conscientemente los hombres buscan combatir la posibilidad de que sus parejas hayan tenido durante su ausencia sexo con otros hombres.

[Scientific American]