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¿Por qué a veces sentimos que el tiempo se detiene (sobre todo cuando estamos aburridos)?

Salud

Por: pijamasurf - 09/26/2012

La ilusión del reloj detenido es más común de lo que se piensa, consecuencia de los límites de nuestra percepción y nuestro cerebro.

Muchos hemos tenido esa experiencia de, en un momento de suprema aburrición, voltear a mirar el reloj y ver cómo sus manecillas, por un instante, no avanzan e incluso la percepción nos engaña haciéndonos creer que su segundero va marcha atrás. Parece, nos dice Tom Stafford de la BBC, “como si hubieras sorprendido al reloj en un momento de pereza”.

La sensación, conocida en psicología como “la ilusión del reloj detenido”, no es tan extraña como podría pensarse y, por el contrario, es bastante común y normal.

Recientemente investigadores del University College de Londres recrearon la sensación en un ambiente controlado, un laboratorio en donde pidieron a voluntarios que, vagando la mirada, se encontraran de pronto con un reloj digital situado en las cercanías para tal efecto, para que después dijeran por cuánto tiempo habían mirado este. Para sorpresa de todos, la estimación sistemáticamente superaba el periodo real de observación.

Una de las causas que explican esta diferencia en la percepción es que llevar la mirada de un punto a otro por lo regular es un movimiento tan rápido, tan común, que raya en lo involuntario: cuando los ojos se mueven con velocidad, hay un momento en que la experiencia visual se interrumpe (una prueba sencilla: abre tus brazos en toda su amplitud con los dedos índices extendidos y el resto recogidos, mira uno de estos y a continuación voltea hacia el otro tan rápido como puedas; seguramente experimentarás un instante en que todo se oscurece).

En el caso de las manecillas que parecen burlarse de nuestro tedio, es esta interrupción la que hace creer a nuestra conciencia que el reloj se detuvo. Esta teoría se complementa con un comportamiento ampliamente documentado del cerebro: cuando nos enfrentamos a vacíos de percepción, nuestro cerebro tiende inmediatamente a cubrirlos de alguna forma, así sea con información no necesariamente real o efectiva, propia de ese momento, muchas veces con lo que sucedió inmediatamente después. Esto, además, se acentúa en situaciones en que lo percibido es un movimiento sumamente regular, justo como un reloj (analógico y aun los digitales).

Pero más allá de esta explicación —fascinante en sí misma— fenómenos como este nos muestran que de vez en cuando (e incluso más que eso) es bueno dudar de nosotros mismos, no creer que lo que percibimos es la realidad absoluta y que nuestro cerebro, en toda su perfección, es un asistente falible.

[BBC]

¿Qué sueñan los conservadores y qué sueñan los liberales? Tendencia política y comportamiento onírico

Salud

Por: pijamasurf - 09/26/2012

Política onírica: investigaciones recientes han encontrado una interesante relación entre los sueños y la orientación política, social y moral de una persona.

Diversos estudios han identificado que aquellas personas que tienen por inclinación política la liberal, tienden a recordar sus sueños con mayor frecuencia en comparación a aquellos que se dicen conservadores. Además, estos suelen tener sueños menos complejos, mientras que en los liberales son más recurrentes las imágenes extravagantes. Estos resultados indican que los liberales no solo difieren en valores sociales, sino también en la proyección del inconsciente, “en la actividad estética más antigua del hombre”, diría el escritor J.L. Borges.

En una encuesta demográfica a gran escala llevada a cabo en los Estados Unidos, los liberales reportaron tener experiencias oníricas más lúcidas, incluyendo pesadillas; en el tema de recuperación de sueños hubo una superposición sustancial entre ambos grupos, colocándose los liberales por encima de los conservadores.

Estos resultados coinciden con un estudio anterior del mismo autor (Bulkeley, 2006), quien además logró encontrar que los conservadores tuvieron menos problemas para conciliar el sueño.

El autor también observó diferencias en el contenido de los sueños sexuales de las mujeres. Los resultados mostraron que las mujeres liberales tuvieron experiencias oníricas-sexuales más elaboradas y detalladas en comparación a sus homólogas conservadoras. Sin embargo, las conservadoras reportaron más incidencia en este tipo de sueño en comparación a las liberales: 92% vs 71%. Además, las mujeres liberales también confesaron tener sueños lésbicos recurrentemente: 24% vs 4%.

De acuerdo al realizador del estudio, estos resultados tienen como respuesta la llamada “hipótesis de la continuidad”, la cual plantea que las personas tienden a soñar con lo más importante y sobresaliente en el aspecto emocional de su vida; esto contrasta con las teorías freudianas y junguianas sobre los sueños, que se refieren a estos como un acto simbólico y encubierto.

Un estudio sobre los sueños y el recuerdo (Watson, 2003) plantea que la apertura a las nuevas experiencias es un rasgo de personalidad propio de una persona liberal. Esta apertura puede considerarse como una serie de aspectos  y componentes a los que se está dispuesto a poner en duda ya experimentar de distinta manera, como las ideas, los valores, los sentimientos, la estética, las acciones y la fantasía.

En el aspecto  donde el conservadurismo y el liberalismo difieren más, es en la apertura de valores, que se refiere a las actitudes y percepción que una persona tiene ante las autoridades y las tradiciones. El conservadurismo se relaciona más a lo familiar, a la conformidad y al tradicionalismo. En cambio, el liberalismo se asocia con el cambio y la innovación. 

Finalmente, el conservadurismo y el liberalismo no sólo se limita a lo social. Después de todo, estas tendencias, más que una doctrina política, se refieren a un estado de contemplación desde ángulos inimaginables que, naturalmente, terminan por vaciarse en el inconsciente para transformarse en sueños.