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Finaliza el siglo de la clase media; ¿El 1% ha ganado la batalla?

Por: pijamasurf - 09/11/2012

La clase media, esa invención del capitalismo que por más de un siglo mantuvo la fantasía de la equidad, ha alcanzado la última etapa de su existencia, toda vez que el 10% más privilegiado aumenta sus ganancias al mismo ritmo que el 90% restante las pierde.

La clase media, una de las invenciones más exitosas del Estado de bienestar y de políticas públicas que mantenían un dique entre la riqueza y la pobreza, una especie de punto intermedio que aseguraba la ilusión del equilibrio y la equidad, parece que toca ya la última etapa de su existencia, termina su dominio gracias, en parte, a la radicalización del modelo económico en el que vivimos.

De acuerdo con datos recabados por el economista de la Universidad de California en Berkeley, Emmanuel Saez, y puestos en un gráfico por el Economic Policy Institute, entre 1921 y 2008, el 10% más rico de la población estadounidense y el 90% restante compartían ganancias por igual. Sin embargo, 20 años después, entre 1971 y 2008, el ingreso para el 90% declinó en la misma medida en que aumentó para la minoría privilegiada. En los últimos 25 años del siglo XX, la clase media en Estados Unidos dejó de percibir ganancias, provocando que la generación siguiente tuviera un nivel de vida similar a la que vivió 30 años antes de la Segunda guerra mundial.

 

Sin duda para los más interesados e incluso con mayores conocimientos técnicos sobre el tema, resultará interesante y revelador echar un vistazo al gráfico interactivo del Economic Policy Institute.

Pero incluso confiando en los datos ofrecidos, resulta claro que nos encontramos en una época en que la desigualdad, fundamento del capitalismo, llegará a extremos inhumanos, un proceso para algunos irreversible hasta que encuentre su propia crisis.

Porque, para pesar de tantos, así es como funciona el capitalismo: buscando y encontrando la manera de superar las contradicciones que le son inherentes.

[The Atlantic]

¿Fue el monoteísmo resultado de alucinaciones epilépticas?

Por: pijamasurf - 09/11/2012

El intento de Akhenatón por implantar el monoteísmo en el Egipto faraónico podría ser considerado, junto con otros signos, como síntoma de un trastorno mental, específicamente la epilepsia, que pudo compartir con otros miembros de su familia como el legendario Tuthankamón.

En la historia del Egipto faraónico existe un periodo singular en que un faraón quiso sustituir el vasto sistema politeísta por la adoración de un solo dios: Atón, el disco solar. Amenofis IV, que después se nombró a sí mismo Akhenatón en honor a la divinidad que buscó imponer a sus gobernados —sin éxito: porque apenas murió, se restituyó el viejo culto a Amón-Ra y demás dioses e incluso hubo intentos por borrar de la historia dicho reinado.

Akhenatón tuvo sin embargo un hijo no menos célebre: el legendario Tuthankamón (bautizado originalmente Tuthankatón), cuya muerte misteriosa siendo todavía un adolescente ha suscitado las más diversas investigaciones, una de las cuales sugiere ahora que el monoteísmo podría considerarse un síntoma de epilepsia lobular, de índole hereditaria.

Hutan Ashrafian, cirujano con interés en la medicina histórica en el Imperial College de Londres, asegura que el joven faraón murió por una “psique feminizada”, lo mismo que sus predecesores inmediatos.

Ashrafian recurre a este concepto por las representaciones que se conocen de los parientes de Tuthankamón: Smenkhkare (enigmático faraón, tío o hermano suyo) y su padre mismo, Akhenatón, a quienes se dibujó con inusuales pechos grandes y caderas anchas, como si fueran mujeres. Igualmente los faraones que gobernaron antes de este, Amenhotep III y Tuthmosis IV, comparten similares características en las pinturas que los recuerdan.

A este rasgo se suma el hecho de que dos de estos cinco faraones aseguraron haber tenido “visiones”, lo cual coincide con etapas de la epilepsia en que, durante un ataque, el lóbulo temporal experimenta alucinaciones y revelaciones de tipo religioso, particularmente después de haber estado expuesto a la luz solar. En el caso de los gobernantes egipcios, esta pudo ser una condición propia de su familia.

Asimismo, la apariencia corporal femenina se relaciona con las partes del cerebro ligadas con la liberación de hormonas: los ataques epilépticos alteran los niveles de las hormonas involucradas en el desarrollo sexual.

Tuthmosis IV tuvo un arrebato religioso a mitad de un día soleado, según la “Estela del Sueño”. Las visiones de Akhenatón, mucho más intensas, podrían explicar también porque la elección del “disco solar” como deidad única.

[New Scientist]