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12 consejos de Ray Bradbury para los jóvenes escritores

Arte

Por: pijamasurf - 09/05/2012

Ray Bradbury, el gran escritor de ciencia ficción, comparte 12 consejos para escribir y, también, para mantener estimulado el músculo creativo.

En 2001, Ray Bradbury ofreció una charla auspiciada por la Point Loma Nazarene University, en California, en la que habló sobre su experiencia como escritor, algunos de los hábitos y prácticas que de alguna manera hicieron de él uno de los escritores más emblemáticos de la ciencia ficción.

A partir de esta plática, Colin Marshall, del sitio Open Culture, sintetizó 12 consejos que bien pueden funcionar para personas que tengan la curiosidad por escribir, el impulso por utilizar la palabra escrita como medio de expresión.  Aunque algunos de ellos también funcionan para mantener estimulado nuestro músculo creativo.

Para los más interesados, compartimos al final el video de la charla.

No empieces escribiendo novelas novelas. Toman mucho. Empieza escribiendo “una cantidad endemoniada de cuentos”, al menos uno por semana. Toma un año para hacerlo. Bradbury asegura que simplemente no es posible escribir 52 malas historias al hilo. Él esperó hasta los 30 para escribir su primera novela, Fahrenheit 451. “Y valió la pena esperar, ¿eh?”

Puedes amarlos, pero no remplazarlos. Ten esto en mente cuando inevitablemente intentes, consciente o inconscientemente, imitar a tus escritores favoritos, justo como él imitó a H.G. Wells, Jules Verne, Arthur Conan Doyle y L. Frank Baum.

Examina la “calidad” de los cuentos. Él sugiere Roald Dahl, Guy de Maupassant y los menos conocidos Nigel Kneale y John Collier. Nada en el New Yorker de hoy le llenaba el ojo, pues encontraba que esas historias “no tenían metáfora”.

Ocupa tu mente. Para acumular los bloques intelectuales de estas metáforas, Bradbury sugería una serie de lecturas nocturnas: un cuento, un poema (pero Pope, Shakespeare y Frost, no la “basura” moderna) y un ensayo. Los ensayos pueden ser de una diversidad de campos, incluyendo arqueología, zoología, biología, filosofía, política y literatura. “Al final de mil noches, ¡Dios!, ¡Estarás lleno de cosas!”

Deshazte de los amigos que no creen en ti. ¿Se burlan de tus ambiciones de escritor? La sugerencia es que los despidas sin retraso.

Vive en la biblioteca. No vivas en tu “maldita computadora”. Bradbury no fue a la universidad, pero sus insaciables hábitos de lectura le permitieron “graduarse de la biblioteca” a los 28.

Enamórate del cine. Preferiblemente del viejo.

Escribe con alegría. “Escribir no es un negocio serio”. Si una historia comienza a sentirse como un trabajo, deséchala y comienza una nueva. “Quiero que envidien mi alegría”.

No planees ganar dinero. La esposa de Bradbury “hizo un voto de probreza” para casarse con él. Solo hasta los 37 pudieron comprarse un auto.

Enlista 10 cosas que amas y 10 cosas que odias. Luego escribe sobre las primeras y “mata” las segundas —también escribiendo sobre ellas. Haz lo mismo con tus miedos.

Escribe cualquier cosa vieja que surja en tu mente. Bradbury recomienda “asociación de palabras” para romper cualquier bloqueo creativo, pues “no sabes lo que hay en ti hasta que lo pruebas”.

Recuerda, cuando escribes, lo que estas buscando es que una sola persona llegue y te diga: “Te amo por lo que haces”. O, en su defecto, buscas a alguien que llegue y diga: “No estás tan loco como la gente dice”.

 

[Open Culture]

Descubren sutiles alusiones fálicas en pintura de la época victoriana

Arte

Por: pijamasurf - 09/05/2012

Pintor de la llamada “hermandad prerrafaelita” (cuyo máximo exponente es Dante Gabriel Rossetti), deslizó sutiles alusiones fálicas en un óleo sobre las relaciones ilegales entre un escribiente y una mujer.

La llamada “hermandad prerrafaelita” fue un amplio movimiento artístico ocurrido en la Inglaterra del siglo XIX que incluyó a poetas, pintores y críticos, fundado por William Holman Hunt, John Everett Millais y Dante Gabriel Rossetti. Su nombre obedece a que rechazaron la “mecanización” con que otros artistas adoptaron el manierismo posterior a Rafael y Miguel Ángel y, por el contrario, se inclinaron por los estilos anteriores, como otros pintores italianos y aun algunos flamencos previos.

Actualmente el museo Tate Britain exhibe una muestra prerrafaelita que, entre otras piezas, incluye Lorenzo and Isabella, un cuadro de 1848 obra de Millais, la cual destaca porque un investigador recién anunció que ahí pueden observarse sutiles símbolos fálicos que redondean el sentido de la imagen.

Carol Jacobi desafía así la idea convencional que se tiene sobre la época victoriana, en la que supuestamente toda alusión sexual estaba reprimida completamente y bajo ninguna forma se le permitía salir a la luz.

La pintura mencionada traduce un cuento ya narrado por Bocaccio y después poéticamente por John Keats, en el que un par de hermanos, mercaderes en Florencia, descubren que su hermana (Isabella) sostiene relaciones ilegales con un escribiente (Lorenzo), amores que por esta razón son perseguidos y forzados al disimulo y el ocultamiento.

Según Jacobi, en la pintura alusiva hay al menos un par de sutiles símbolos fálicos que, de alguna manera, “enriquecen nuestro entendimiento de los personajes”, acaso correspondiendo este carácter furtivo con el fingimiento al que estaban obligados los amantes.

La también curadora del Tate asegura que no se trata de un “hecho aislado o un lapsus freudiano”, sino de un mensaje quizá deliberado que aguarda a que el espectador lo descifre.

En la pintura, los dos hermanos parecen estar hablando a Isabella, con gesto poco amigable, reconviniéndola tal vez y, como dice Jacobi, quizá ambos “están pensando en el deseo y los peligros del deseo”.

En este contexto, el cascanueces que sostiene uno de ellos en su mano y su pierna extendida parecen metáforas claras de un miembro masculino, penes figurados que buscan apoyar el discurso preventivo del hermano. Por otro lado, detrás de este mismo hermano puede observarse un salero caído y con parte de su contenido derramado, un símbolo que para “las audiencias victorianas” —sostiene Jacobi— significaba “falta de control sexual”.

En cualquier caso, si esta teoría es cierta o no, nos enseña ya que muchas veces el arte es más de lo que aparenta, y que la recompensa de su cultivo se encuentra cuando se decodifican las claves que nos muestra pero que nuestra falta de conocimiento nos mantiene ocultas.

[Telegraph]