*

X

Ocho de los demonios más famosos y temidos de las religiones del mundo

Sociedad

Por: pijamasurf - 08/20/2012

Cuando un alma bondadosa torna en una que ha sucumbida al pecado, los demonios se presentan para invadir el cuerpo, la mente y el espíritu: penumbra celestial.

Las religiones dan lecciones a través de parábolas que reflejan la bondad y el amor por el prójimo y por uno mismo, pero cuando el creyente se inclina por una vida pecaminosa, llena de sentimientos que lo aíslan de la dicha celestial, los demonios comienzan a realizar su trabajo en el alma de aquél que ha decidido alegar a favor del pecado. Estas entidades son representadas como malignas e indeseables siempre dentro de un paradigma maniqueo, sin embrago, en muchos casos son el resultado de una compleja combinación de un orden cósmico mitológico. Tan necesarias para la trama divina como las entidades luminosas (algunas de las cuales se transforman en demonios, según la creencia dominante y la agenda política).

Dybbuk

Encontrado en el folclore judío, este demonio es el espíritu de un pecador que, al no haber decidido permanecer en el inframundo, optó por penetrar en el cuerpo y alma de una persona. Algunos casos documentan que para liberar a un poseído de Dybbuk, es necesario que un rabino ortodoxo se arriesgue a liberar al alma en cuestión.

Nephilim

Goliath no fue el único gigante en la Biblia. De hecho él era descendiente de una raza de gigantes conocida como los Nephilim. Los teólogos dividen la procedencia de estos demonios en dos: algunos creen que son hijos de ángeles que se aparearon con mujeres de la Tierra; otros, que son descendientes de Caín. Estos Nephilim han sido ligados por la moderna teoría de la conspiración a los Anunnaki sumerios y a una raza extraterrestre.

Preta

Son seres exclusivos de las creencias orientales como budismo, hinduismo y sijismo. A diferencia de las religiones occidentales, estas almas en pena son condenadas a vivir en un estado de insaciable y constante deseo, particularmente hambre y la sed. La creencia antigua dicta que Preta, en vida, fue una persona avariciosa y con profundos sentimientos de envidia.

En algunos templos budistas, los monjes se compadecen de estas almas en pena y colocan platos con comida y agua.

 

Rakshasa

En las religiones occidentales, los demonios suelen tener sólo un poder único para atormentar a las almas pecadoras, pero en el caso del Rakshasa diversos elementos se conjuntan para formar un ser capaz de cambiar de forma, crear alucinaciones y realizar fuertes y poderosos hechizos, y pueden aparecer en diversas formas: totalmente hermosos o terriblemente despreciables.  

 

Djinni

Este demonio es conocido como el genio de la lámpara, pero la verdadera creencia islámica dicta que Djinni es un ente que vive en mundos paralelos. Están compuestos de llamas y humo y son, con el ser humano, los únicos seres que poseen libre albedrío. Las creencias afirman que Satanás fue originalmente un Djinni llamado Iblis que cuando se negó a inclinarse ante Adán, Dios lo expulsó del paraíso. 

 

Abaddon

Tradicionalmente los textos judaicos interpretaban a Abaddon como sinónimo de destrucción. Más tarde, en los textos cristianos se personificaba como un ser real, teniendo nombres como “Señor del pozo”, “Rey de las langostas” y “Destructor”.

Según la creencia cristiana, Abaddon era originalmente el Ángel Muriel, quien reunió el polvo que formó a Adán.

 

Pishacha

Otro tipo de demonio de las creencias orientales. El Pishacha es el espíritu de una persona que cometió fraudes, adulterio, secuestro y otros actos criminales. Además,  puede cambiar de forma o volverse invisible y poseer humanos haciendo que enfermen física y mentalmente.

Los más escalofriante de Pshacha es su cuerpo: ojos carmesí, piel negro obsidiana y un cuerpo repleto de enormes venas.

 

Vetala

Otro demonio originario del lejano oriente. Vetala tiene una característica que los distingue de los demás entes: no posee a los vivos, sino a los muertos. Una vez que ha elegido a su víctima, éste detiene su descomposición corporal y lo retorna a la Tierra.

A diferencia de los zombies, Vetala no siente una afición por la carne humana, sino por perturbar a los seres vivos a través de celos enfermizos. 

[Mental floss]

Los paradigmas sexuales respecto al matrimonio han sido modificados por ideas en las que el sexo figura no sólo como una cuestión única hacia una persona, sino como una nueva manera de afrontar una crisis de pareja.

El concepto de pareja se ha visto trastocado por múltiples circunstancias que van desde fruslerías morales hasta esa parte cuasi sagrada e intocable llamada compromiso.

Actualmente, la mente humana ha desembocado en líneas directrices que abordan los temas primarios de la vida como un pretexto para replantear las cosas en una nueva vía para experimentar distintas alternativas que antes eran consideradas “inapropiadas”, “inmorales” o “pecaminosas”. En temas concernientes a una relación de pareja, en Internet existen nuevas tendencias que ofrecen servicios swinger o también llamados Playfair, en el que los participantes pueden interactuar íntimamente con personas ajenas a la relación sin padecer los estragos que conlleva la infidelidad, ya que la práctica se realiza con previo consentimientos de los integrantes de la pareja.

En los Estados Unidos y en Gran Bretaña se ha registrado últimamente el índice más alto en divorcios de todos los tiempos. El trabajo, los hijos, el aburrimiento y la monotonía son los principales motivos por los que este compromiso se disuelve. Sin embargo, el adulterio también juega un papel importante en un divorcio.

Existen evidencias que comprueban que en países con actitudes más flexibles ante el concepto de pareja, las relaciones son más duraderas, más sanas y más felices.

Se estima que en Francia un cuarto de la población total mantiene affaires, incluso se han creado espacios públicos conocidos como  le cinq à sept, donde los hombres pueden encontrarse con su amante en un horario de 5 a 7.

En Japón, las tradicionales Geishas han sido insertadas en las sociedades modernas en las que el sexo y la pornografía están prácticamente en todas partes. Sin embargo, los nipones conocen la diferencia entre el sexo como una poderosa arma para romper la monotonía y el sexo como una cuestión de unión física, espiritual y emocional que concierne totalmente a su pareja.

Los países nórdicos son ya un ejemplo de cómo las parejas sí pueden modificar su pensamiento respecto al modelo de pareja.  Hombres y mujeres discuten si es posible que los integrantes puedan mantener una relación extramarital, no con el fin de reemplazar a la ya existente, sino como una terapia alternativa que provoque el mejoramiento de la actual.

Incluso, 2 economistas americanos, David Blanchflower y Andrew Oswald, han intentado medir la felicidad a través de la realización sexual en términos monetarios. Estiman que el incremento en la frecuencia del acto sexual de más de una vez al mes a, por lo menos, uno por semana, era equivalente a 32,000 libras al año en felicidad. También estimaron que un matrimonio duradero proveería un equivalente a 64 mil libras al año. Si se suman ambos, una aventura que provea mucho sexo y un matrimonio duradero, obtienes la receta para toneladas de felicidad.

Peter es un hombre rico de 62 años que constantemente viaja a Londres por cuestiones de trabajo. Desde su primer viaje se ha instalado en un lujoso hotel a orillas del río Támesis. Después de que la rutina invadiera sus viajes al Reino Unido, decidió contratar a una acompañante que, por una tarifa establecida por ella, lo acompañaría durante sus estancias en Londres. Además del costo que representa la acompañante, Peter tiene que costear los gustos de “su” mujer: restaurantes de lujo y todo lo que ella considere necesario para permanecer al lado de su pareja en turno. Ése es el precio que tiene que pagar por ya no poseer el vigor de un veinteañero, pero al regresar a casa, Peter es el hombre más feliz de su vecindario. Lo que hace suponer que el sexo extramarital no es una cuestión de engaño a la pareja, sino una terapia en la que ambos miembros salen beneficiados. 

[Telegraph]