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Las finanzas de la Iglesia Católica son casi tan turbias como sus escándalos sexuales

Sociedad

Por: pijamasurf - 08/21/2012

La Iglesia Católica, particularmente en las diócesis de Estados Unidos, enfrenta serias dificultades económicas, sobre todo por las compensaciones millonarias que han tenido que pagar a víctimas de abuso sexual por parte de sacerdotes, utilizando para evitar la quiebra prácticas poco transparentes financieramente,

En los últimos años, cierto sector de la Iglesia Católica ha caído en una espiral de desprestigio a causa de los escándalos de abuso sexual en que han incurrido algunos de sus miembros, mismos que le han costado valiosas pérdidas en sus finanzas institucionales.

Una investigación periodística llevado a cabo por The Economist (teniendo al alcance documentos jurídicos, gubernamentales y testimonios de fuentes primerias) revela que, al menos en Estados Unidos, no son pocas las diócesis que enfrentan serios problemas de liquidez, esto por las compensaciones económicas que han estado obligadas a ofrecer a víctimas de abuso sexual: más o menos 1 millón de dólares por cada víctima de un sacerdote.

Teniendo en cuenta que la población católica de Estados Unidos asciende a un tercio de la población total, las cifras negativas han echado a andar la impresionante maquinaria financiera eclesiástica, cuyos engranajes se extienden lo mismo hacia escuelas (el 5% de las que existen en EEUU), hospitales (11%) y universidades, muchas de ellas de excelente nivel y con servicios de primera calidad y, por supuesto, plegadas a la voluntad que emana del Vaticano.

La Iglesia —publica The Economist— es la organización de caridad más grande del país. Catholic Charities USA, su principal beneficencia, y sus subsidiarias, emplean a más de 65 mil asalariados y sirven a más de 10 millones de personas. Estas organizaciones distribuyeron 4.7 mil millones de dólares entre los pobres en 2010, de los cuales el 62% provino de agencias gubernamentales locales, estatales y federales.

Por otro lado, la publicación asegura que de las finanzas totales de la Iglesia Católica, el 60% de los ingresos los aporta la Iglesia estadounidense, seguida de Alemania, Italia y Francia (a pesar de que, en cuanto a población, Brasil, México y Filipinas tienen mayor cantidad de fieles que estos países), aunque no queda claro cómo es que dicho dinero arriba a la Santa Sede, pero parece que la proporción más sustancial la aportan grupos de élite que, como Legatus, fundada por Tom Monaghan, el dueño de Domino’s Pizza, donan arriba de 1 millón de dólares cada año, en contraste con las donaciones personales, que según algunas estimaciones han decaído en un 20%.

Y esto último no por casualidad: en los últimos 15 años, la Iglesia Católica estadounidense ha gastado 3.3 mil millones de dólares  en asuntos relativos al abuso sexual o de franca violación contra niños. Como resultado de esto, 8 diócesis se han declarado en bancarrota, entre ellas la de San Diego, la de Tucson y la de Milwaukee, además de otras organizaciones como los Hermanos Cristianos Irlandeses, una división jesuita regional (y se dice que la de Honolulu lleva el mismo rumbo).

Para una entidad que globalmente se embolsa 170 mil millones de dólares, estas cifras podrían parecer nimias, triviales, pero el caso es que el Vaticano maneja celosamente los tratos financieros entre la cúspide y las ramificaciones, cuidado que parece lógico que se incremente cuando de escándalos jurídicos y morales se trata.

Para sortear esta situación, algunas diócesis han comenzado a jugar con el dinero que, por práctica común y aceptada, se recauda para el retiro de los sacerdotes. En tratos no siempre claros ni abiertos, estos fondos se han destinado a inversiones que buscan ganancias suficientes como para evitar la quiebra. Con todo, se trata de una actitud cuestionable que ha encontrado manifestaciones como la de los “Pasionistas”, una orden de misioneros que, en su desesperación económica, vendió un terreno costero en Nueva York para financiar un show de Broadway: “Leap of Faith”, “Salto de fe”, que para desgracia suya fracasó.

Y esto es posible porque aun en países como Estados Unidos y en asuntos como las pensiones, el gremio de los sacerdotes católicos debe obediencia primero y casi exclusivamente al Estado Vaticano, encontrando así la forma de escabullirse al escrutinio de las leyes locales correspondientes.

Por otro lado, The Economist también señala casos en que se han realizado transferencias bancarias millonarias con pretextos poco coherentes con estas cantidades, lo cual despierta la sospecha de posibles fraudes o intentos de soborno hacia las víctimas de abusos sexuales.

En Milwaukee, por ejemplo, se tienen detectados movimientos por 35 y 55 millones de dólares, supuestamente para financiar cementerios, en ambos casos transferencias autorizadas por el entonces arzobispo del lugar, el cardenal Dolan, cuya defensa apasionada de la transparencia de la operación no disipa del todo las dudas: ¿tanto dinero para el eterno descanso de los difuntos?

Finalmente vale la pena hablar de la relación que guardan las finanzas eclesiásticas con los impuestos, una fuente de la que también se han servido algunas diócesis en su intento por no caer en el abismo de la desgracia económica.

En una situación un tanto anómala, existen registros de autoridades locales y estatales que pagaron en al menos 50 diócesis distintas remodelaciones y otras acciones similares que, sin embargo, ya habían sido cubiertas con las donaciones de particulares.

Uno de los estados supuestamente más liberales, California, ostenta el nada halagador título de ser la entidad que más dinero presta a la Iglesia Católica en Estados Unidos —contraviniendo las leyes que prohíben a entidades públicas financiar grupos religiosos: hasta 12 mil millones de dólares en las últimas décadas.

Lo preocupante de estos comportamientos financieros —más allá de los vínculos entre los altos prelados católicos y las élites empresariales, políticas y otras— es la falta de transparencia que impera en todas estas operaciones, millonarias en casi todos los casos, que echa un velo de duda y de suspicacia sobre los verdaderos motivos que las animan, sobre el flujo de realidad que se intentan contener con tan tremendas cantidades de dinero.

[The Economist]

Compañías, organizaciones e individuos que financian campañas contra la comunidad gay

Sociedad

Por: pijamasurf - 08/21/2012

El fundador de Domino's Pizza, el heredero de WalMart, la Iglesia de los Santos de los Últimos Días, los Caballeros de Colón, son algunas de las personas y organizaciones que se oponen abiertamente a la unión civil de parejas homosexuales, financiando campañas que retrasen la conquista de derechos de esta comunidad.

La unión civil de parejas homosexuales es un derecho que, en un estado liberal que privilegia la igualdad jurídica de sus ciudadanos, debería aceptarse sin mayor discusión, por supuesto, cuando se da entre dos personas cuyo deseo manifiesto, consciente, voluntario y consentido es justamente ese.

Sin embargo, una equivocada comprensión de los valores morales, religiosos y otros similares, provoca que el asunto se complique innecesariamente y se atasque en una confusa red de argumentos, sofismas y falacias en la que es difícil encontrar una solución no que deje contentos a todos (lo cual es, en la práctica, imposible), sino que, conforme a una visión contemporánea de la democracia, proteja los derechos de las minorías.

Por desgracia, las loables luchas que distintos grupos emprender por conseguir este estado de igualdad, se ve afectada por poderosas organizaciones, empresas e individuos que, apoyados sobre todo en la cuantiosa fortuna monetaria que poseen, buscan frenar las posibles conquistas de la llamada comunidad LGBT.

Asimismo, cabe recalcar que si bien esta información se limita, en cuanto a las cantidades monetarias, a la acción de estos opositores en Estados Unidos, en casi todos los casos su presencia es multinacional, por lo cual, de algún modo, su esfera de influencia no se limita a dicho país.

 

Caballeros de Colón

Sin ser, en rigor, una orden religiosa, los Caballeros de Colón son un grupo de filiación católica fundado a finales del siglo XIX en Estados Unidos, con la misión manifiesta de apoyar la labor misionera de la jerarquía eclesiástica.

Escudados en las labores filantrópicas, la organización donó, tan solo en 2008, casi un millón y medio de dólares para apoyar la “Proposición 8” en California, que buscaba el reconocimiento del matrimonio por parte del Estado solo para una pareja conformada por un hombre y una mujer.

 

Jim Walton

Jim es el menor de los hijos de Sam Walton, el fundador de la cadena de autoservicios agrupados en torno a WalMart, heredero de su fortuna y además CEO del Arvest Bank, que opera en los estados de Oklahoma, Missouri, Arkansas y Kansas.

Hace algunos años, en 2008, Walton donó 75 mil dólares a la campaña iniciada por el Family Council Action Committee para evitar que las parejas homosexuales pudieran adoptar niños.

 

Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Conocida más comúnmente como los “mormones”, esta agrupación religiosa también apoyó la Proposición 8 del estado de California, con recursos tanto económicos como humanos. Financieramente, donando casi 20 millones de dólares a la causa; y, en el otro aspecto, proporcionando 9 de cada 10 voluntarios que acudieron a los hogares de California para convencer a la gente de votar a favor de la propuesta.

 

Thomas S. Monaghan

El fundador de Domino's Pizza, conocido por sus posturas reaccionarias en el medio político estadounidense, financió en 2010 una iniciativa para remover el concepto de “orientación sexual” de una ordenanza local de la ciudad de Michigan contra la discriminación: es decir, si la propuesta de Monaghan prosperaba, en Michigan podría discriminarse por causa de la orientación sexual sin incurrir por ello en una falta sancionable por las autoridades.

 

Target

Esta cadena de almacenes (por ahora solo presente en Estados Unidos, pero con planes de expansión a Canadá, Europa Occidental, Japón, y México) se ha visto envuelta en años recientes en la polémica por su relación con la comunidad homosexual, sobre todo por apoyar a políticos que abiertamente se declaran en contra del llamado matrimonio gay (por ejemplo, el republicano Tom Emmer)

Con todo, la compañía emitió comunicados en que negó este sesgo y, por el contrario, se presentó como un gran patrocinador del Desfile del Orgullo Gay en Minneapolis y presumió su alta puntuación en el índice de equidad de la Human Rights Campaign, que califica las políticas laborales de una empresa enfocadas a la comunidad LGBT.

Con información de The Huffington Post