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¿Necesitas acurrucarte con alguien? Agencia en Nueva York ofrece este servicio por 60 dólares la hora

Buena Vida

Por: pijamasurf - 07/17/2012

Jackie Samuels, estudiante en Nueva York, funda The Snuggery, un establecimiento en que por 60 dólares la hora cualquiera puede acurrucarse con ella sin fines sexuales.

El contacto físico, amistoso, entre dos personas, ha sido una de las pérdidas que según algunos se han experimentado debido al desarrollo de la industrialización y la tecnología. Con un modelo económico que privilegia la división y la individualización, el egoísmo incluso, y desarrollos tecnológicos basados en lo instantáneo y lo remoto, no es extraño que la cercanía efectiva con otras personas sea una de las primeras cosas en sacrificarse.

Como respuesta a esto, una mujer en Nueva York, estudiante de posgrado, decidió establecer una agencia que ofrece el servicio de "acurrucamiento" sin fines sexuales por 60 dólares la hora. Sus clientes acuden y, pagando esta suma, obtienen el derecho de recogerse junto a ella y conseguir un poco de calor corporal y acaso también de consuelo emocional.

Jackie Samuels, la fundadora de The Snuggery (algo que podría traducirse como "La Acurruquería" o, literalmente, "El Cuarto Cómodo"), decidió emprender este negocio porque "cree en el poder curativo del tacto", con lo cual pretende además revertir una tendencia de la cultura estadounidense (y, se dice, en general de los países boreales y más desarrollados económicamente) en la que el contacto físico es poco usual en la vida diaria. "Es tiempo para un cambio", asegura Samuels en el sitio de The Snuggery.

[Disinfo]

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Buena Vida

Por: pijamasurf - 07/17/2012

En ocasiones, las hipótesis que crea la colectividad están basadas en un empirismo absurdo y experiencias compartidas, como es el caso de beber whiskey para que las nostalgia nos invada o ron para que un inconmensurable éxtasis nos conduzca por el sendero del placer.

Graham Roumieu

Los bebedores de alcohol aseguran que el whiskey, ron, vodka, o cualquier otra bebida embriagante, determinan el estado de ánimo.

Bajo esta premisa, recientemente se realizó una encuesta a varios hombres en la barra de un bar, en la que el 100% de los participantes aseveraron esta idea relacionada a los diversos licores. 

Según los científicos y especialistas en salud, el etanol es etanol, así que los efectos no son diferentes si se consume una botella de vino o una de bourbon. Aunque donde sí pueden existir variaciones es en la cantidad que se requiere para emborracharse: no es lo mismo un litro de cerveza que un litro de absenta. Además, los distintos ingredientes con que se fabrican las bebidas alcohólicas permiten que el metabolismo del consumidor responda de formas distintas. Sin embargo, y aun bajo estas circunstancias, el efecto de embriaguez es el mismo.

En 1984, en un estudio que pretendía responder incógnitas acerca del alcohol, se inyectó a decenas de ratas con diferentes tipos de bebidas (ron, whiskey, vodka, coñac, principalmente). Después de un tiempo determinado se consultó el comportamiento de los roedores. Más allá de las afectaciones motrices, las ratas a las que se les inyectó vodka no variaron su comportamiento respecto a las que por su torrente sanguíneo corría whiskey.

Damaris Rhsenow, profesor de ciencias y comportamientos sociales de la Universidad Brown, mencionó otro estudio acerca de la relación alcohol-comportamiento. En él se comprobó que los diferentes efectos entre una bebida y otra no existen. Sin embargo, el común denominador fue que la ansiedad, la hostilidad y la depresión afectaron a todos los participantes.

El fundador del Hospital Center for Behavioral Helath, William Oswald, mencionó que otro factor que desmiente la relación entre la bebida y el comportamiento es la cantidad que se ingiere y las circunstancias en las que se bebe. Si una persona generalmente consume whiskey, al momento en que lo sustituya por ginebra, las reacciones serán distintas, pero su comportamiento y los efectos del alcohol etílico no modificarán los efectos de su embriaguez, simple y llanamente su estado de ánimo será el mismo estando ebrio.

Sólo falta esperar a que un estudio con sustentos 100% científicos asegure de manera fehaciente que no existe una relación entre el tipo de bebida y el estado de ánimo. 

[The Atlantic]