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Impunidad: la verdadera herencia de Felipe Calderón

El sexenio de Felipe Calderón termina y, como siempre que finaliza un ciclo, cabe preguntarse por los cambios sucedidos a partir del inicio. ¿México es mejor o peor que hace seis años? Es difícil decirlo, pero, por lo pronto, parece que sí es más impune, menos justo y más desigual.

Por: Juan Pablo Carrillo Hernández - 23/07/2012 a las 12:07:38

En pocas semanas Felipe Calderón dejará de ser presidente de México, terminando así un periodo que casi desde el inicio estuvo signado por la violencia, el terror, la muerte, el sufrimiento y otras realidades afines que siempre se superaron a sí mismas en la escala de lo cruento y lo doloroso: a los “ajustes de cuentas” se sucedieron las decapitaciones y las torturas, a estas las matanzas multitudinarias, las decenas de cuerpos arrojados primero en parajes más o menos deshabitados como La Marquesa y después en plenas ciudades como Boca del Río y algunas otras de la zona del Golfo de México, el descubrimiento de fosas clandestinas también atestadas de cadáveres anónimos (estas en Durango y Guerrero especialmente) o los atentados contra la población civil como el incendio del Casino Royale en Monterrey.

En cada uno de estos acontecimientos llegó a decirse que las cosas no podían ir más lejos y, sin embargo, cada uno estableció una nueva marca en esta frenética carrera del horror, puntos sin retorno insoslayables al momento de pensar retrospectivamente en lo que nos queda de esta administración encabezada por el panista.

La pregunta, por supuesto, no es sencilla y como tal no admite una sola respuesta. Puede decirse, quizá justificadamente, que en ciertos aspectos México no es peor que hace seis años. De entrada, a pesar de las muchas muertes, no nos encontramos sumidos en el caos y la desesperación. En todo caso la nuestra es una especie de “aura mediocridad”, una zona de confort y conformismo que explica en buena medida la pasividad mayoritaria con que se acepta la realidad de nuestro país que, en otras circunstancias sociales, se creería con elementos suficientes para desencadenar un cuestionamiento de amplio alcance hacia la manera en que han actuado gobernantes y autoridades.

A este contexto debemos, entre otras cosas, que al menos en un elemento muy específico México sí haya experimentado un retroceso: la percepción que se tiene sobre la impartición de justicia.  Mientras el territorio nacional se cubría de sangre y de luto, los escritorios de los ministerios públicos y las oficinas de investigación policíaca —tradicionalmente indolentes de por sí— se vieron sobrepasados, sepultándose expediente tras expediente en investigaciones que solo en una ínfima proporción se han resuelto con satisfacción. Actualmente solo 2 de cada 10 homicidas reciben sentencia condenatoria, según cifras del Poder Judicial Federal y de la Procuraduría General de la República.

Es comprensible, entonces, que ciertos individuos tengan la idea de que pueden delinquir sin temor a recibir el castigo legal correspondiente. Como ejemplos pueden recordarse los de Marisela Escobedo, asesinada a las puertas mismas del Palacio de Gobierno de Chihuahua, y el de Urbano Macías y José Guadalupe Jerónimo, comuneros de Cherán, asesinados y torturados apenas un par de semanas atrás, ambos altamente significativos por la voluntad de cambio y verdadera transformación que representaban. Sin embargo, quizá ninguno tan elocuente de esa idea de impunidad que intento definir que el de los hombres que después de robar y violar a un grupo de jóvenes que acampaban en un paraje rural cerca de la ciudad de México, en Ixtapaluca, continuaron con su vida como si nada, viviendo en su residencia habitual, sin intentar esconderse u ocultarse por un tiempo, seguros como estaban, según declararon algunos de ellos, de que “no los iban a agarrar”.

Es posible, claro, que con cifras y estadísticas se rebata esta premisa. Sin embargo, al menos en lo que respecta a la percepción colectiva, a la idea más o menos vaga pero definitiva con que alguien piensa el funcionamiento del aparato de justicia mexicano y a partir de la cual decide cometer o no un crimen, el daño está hecho. Si alguna herencia deja Felipe Calderón, es un enorme daño a la credibilidad y la legitimidad de nuestras instituciones públicas de justicia.

Twitter del autor: @saturnesco


Comentarios

  1. Sonia Borgia dice:

    A mi no me parece que Felipe Calderón nos herede impunidad, al contrario el luchó por México y todos nosotros para comatir el crimen organizado y el narcotráfico logrando inhabilitar a muchos de los criminales más buscados del país.

  2. Carlos dice:

    Mexico, la dictadura perfecta.

  3. skynet dice:

    yo se bien quienes son los violadores de ixtapaluca, de una vez les digo; apareceran muertos uno x uno… se los llevara la chingada a ellos y a sus familias…

  4. victor c dice:

    EL PAN SOLO FUE LA MASCARADA DE LA “ALTERNANCIA” POR 12 AÑOS,PARA AMINORAR EL DESCONTENTO SOCIAL, EL PRI NUNCA SE HA IDO¡

  5. Yara dice:

    El “Conjunto de principios para la protección y la promoción de los derechos humanos mediante la lucha contra la impunidad”, promulgado por la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas el 8 de febrero de 2005, define la impunidad como “la inexistencia, de hecho o de derecho, de responsabilidad penal por parte de los autores de violaciones, así como de responsabilidad civil, administrativa o disciplinaria, porque escapan a toda investigación con miras a su inculpación, detención, procesamiento y, en caso de ser reconocidos culpables, condena a penas apropiadas, incluso a la indemnización del daño causado a sus víctimas”.

    Alejandro, ¿dónde lees algo referido a “la economía? Pero bueno, hablemos de economía: la relación salario mínimo-incremento de precios en productos de la canasta básica es el más desigual en 50 años. Que tu economía esté bien, no quiere decir que la del país lo esté, eso sí que es criticar al vacío y no contruir, construir empatía ante las terribles consecuencias de los atropellos anticonstitucionales que ha cometido el mequetrefe de Calderón.

    Volviendo al tema de la impunidad, ¿ya te enteraste del épico desacato de este imbécil al firmar la Ley ACTA a pesar de las negativas de los Senadores y las advertencias internacionales sobre la violación de los derechos civiles más básicos en materias de privacidad y libertad de expresión?

    Hay que leer, informarse y ser críticos más allá de nuestra situación o bienestar particular.

  6. alejandro dice:

    creo que pijamasurf esta comprado por el peje, un articulo que solo critica y no construye, si vas hacer un articulo así deberías considerar todo el entorno, lo bueno y lo malo y no lo digo por defender a calderón, pero la economía del pais no es tan mala, ademas gracias al pan tu puedes hacer artículos como este, y ese el cambio mas importante que hemos tenido

    • Raul dice:

      Estás muy equivocado, la libertad de expresión se vió mermada cuando Calderón exigió la renuncia de Cármen Aristegui, o una disculpa pública. Al no cumplir con estos caprichos, hay venganzas políticas, en donde se favorece a Televisa-Iusacell por la concesión de la red de 2.5gh.

    • quique lomeli dice:

      tremendo error, no es gracias al PAN que hay libertad en éste país, ellos habrán colaborado, pero es una mentira decir que es herencia azul.

      la estabilidad económica es evidente, pero en el período de Calderón la impunidad campeó con la anuencia de la sociedad, para muestra los miles de muertos a manos del ejercito y la marina, se buscó acabar con la violencia asesinando narcos mientras se permitía lavar 52mil millones de usd para mantener al país funcionando.

    • MIchelle dice:

      En dónde mero ves tú que en este artículo se esté a favor del PEJE??? Más bien tú pareces ponerte un saco que ni viene al caso, que bueno que no estás defendiendo a Calderón porque es indefendible! Te parece que 60,000 muertes se justifican por una economía que disque no está tan mal? Nomás pregúntales a los 15 millones que viven en pobreza extrema en este país y deja de repetir estupideces.

  7. luis dice:

    esto da más claro que el “verdadero cambio” que todos anhelamos, no se encuentra en las manos del presidente de la república, este cambio verdadero (perdón si suena del peje) solo podrá realizarse cuando cada uno que lee este artíulo y se ha percatado de la raíz del problema mexicano que nos ha llevado a esto, se de cuenta de que si aprendemos a trabajar honestamente (sin corrupcion en esencia), responsablemente y con el afán de ser un buen ciudadano ese día méxico empezará a cambiar, pese a que nos gobierne la mafia más grande del mundo o un mismisimo gringo el poder esta en cada uno…

    esta es mi humilde opinión espero haberme dado a entender y que creemos una revolución conciencia

  8. Marcela dice:

    Totalmente de acuerdo, solo una corrección: Marisela Escobedo fue asesinada frente al Palacio de Gobierno de Chihuahua, no frente al edificio municipal



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