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Ryan Harris logra burlar, gracias a sus conocimientos informáticos, los candados más sofisticados de la red para ofrecer banda ancha a 15 mil personas. Ahora enfrenta cargos en la corte de Estados Unidos.

La palabra “gratis” produce en los seres humanos ciertos sentimientos, un tanto inusitados, un tanto inentendibles, que los llevan a realizar acciones grotescas y desesperadas, incluso se podría hasta llegar a la ilegalidad, como es el caso de The Angel, un geek estadounidense llamado Ryan Harris que, gracias a sus habilidades informáticas, escribió un libro bajo el título Hacking the cable modem en el que se instruye al lector de manera puntual para que obtenga de internet de banda ancha totalmente gratis.

Fueron 15 mil personas las que obtuvieron un paquete informático que les permitió acceder de forma gratuita a la banda ancha, pero lo que probablemente no sepan es que aquél que les dio la dicha de poder tener internet gratis, enfrenta un proceso en el que podría alcanzar los 20 años de prisión y pagar una multa de 250 mil dólares por los delitos de conspiración, intrusión computacional y fraude.

El gobierno de los Estados Unidos posee leyes que ponen en duda la naturaleza de las mismas: ¿es delito que un pordiosero robe por hambre? Lo mismo sucede con este Robin Hood de la informática, un hombre que, sin afectar intereses, más allá de los económicos por parte de las compañías, ofrece banda ancha a los que por diversas circunstancias no pueden acceder a ella: La avaricia del capitalismo vs la necesidad de la población. 

[Ars Technica]

Investigadores de la Universidad de Villanova descubre que las búsquedas de porno en Internet cumplen con una periodicidad de seis meses, fenómeno sorprendentes cuyas causas toca ahora conocer.

Animales rutinarios como somos, los seres humanos tenemos la tendencia a establecer ciclos en nuestro comportamiento y extenderlos a nuestra realidad social, generando así patrones cuya evolución puede medirse y analizarse.

Y en esto el porno no es una excepción. Tomando en cuenta que, en esencia, se trata de un tipo de consumo, la búsqueda de pornografía en Internet también cumple con temporadas que investigadores de la Universidad de Villanova tuvieron el acierto o al menos la curiosidad de registrar.

Su método fue sencillo: hurgar en las búsquedas que se realizan con Google de términos como "porn", "xxx", "xxvideos" y otros del mismo campo semántico, utilizando para ello el servicio de Google Trends. Para confrontar los resultados, el equipo realizó un levantamiento de datos neutros para establecer así un tipo de grupo de control.

Sorprendentemente, los investigadores encontraron un ritmo semestral en la búsqueda de dichos contenidos (el cual no se presentó con las palabras neutras): picos y valles del porno con una recurrencia claramente discernible de seis meses.

Asimismo, parece ser que este patrón podría no limitarse a Internet, pues otras palabras asociadas con la prostitución o con sitios de citas también cumplen con la misma periodicidad.

Pero este es apenas el inicio. Ahora falta investigar por qué sucede todo esto, qué causas tiene y también qué implicaciones, de qué manera está conectado con otros fenómenos colectivos (económicos, políticos, etc.) y otras aristas de esto que se antoja simultáneamente complejo y elemental: complejo por las muchas circunstancias presentes y elemental porque parece reducirse a esa potencia básica que anima tantos de nuestros actos aun sin que nos percatemos de ello: el deseo sexual.

[The Atlantic]