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Ryan Harris logra burlar, gracias a sus conocimientos informáticos, los candados más sofisticados de la red para ofrecer banda ancha a 15 mil personas. Ahora enfrenta cargos en la corte de Estados Unidos.

La palabra “gratis” produce en los seres humanos ciertos sentimientos, un tanto inusitados, un tanto inentendibles, que los llevan a realizar acciones grotescas y desesperadas, incluso se podría hasta llegar a la ilegalidad, como es el caso de The Angel, un geek estadounidense llamado Ryan Harris que, gracias a sus habilidades informáticas, escribió un libro bajo el título Hacking the cable modem en el que se instruye al lector de manera puntual para que obtenga de internet de banda ancha totalmente gratis.

Fueron 15 mil personas las que obtuvieron un paquete informático que les permitió acceder de forma gratuita a la banda ancha, pero lo que probablemente no sepan es que aquél que les dio la dicha de poder tener internet gratis, enfrenta un proceso en el que podría alcanzar los 20 años de prisión y pagar una multa de 250 mil dólares por los delitos de conspiración, intrusión computacional y fraude.

El gobierno de los Estados Unidos posee leyes que ponen en duda la naturaleza de las mismas: ¿es delito que un pordiosero robe por hambre? Lo mismo sucede con este Robin Hood de la informática, un hombre que, sin afectar intereses, más allá de los económicos por parte de las compañías, ofrece banda ancha a los que por diversas circunstancias no pueden acceder a ella: La avaricia del capitalismo vs la necesidad de la población. 

[Ars Technica]

Como si la manera de vestir fuera lo más importante de una protesta social, hay medios tradicionales que centran su atención en esto para desactivar un movimiento de protesta e incorporarlo a la normalidad conceptual del statu quo.

El jueves pasado una revista femenina de moda llamada Women’s Wear Daily eligió a un integrante del movimiento Occupy Wall Street como su "Hombre de la semana", esto con el único fin de diseccionar su aspecto, desde el corte de cabello hasta los calcetines que portaba, criticando, tan frívolamente como puede ejercerse este verbo, cada detalle de su outfit personal.

La publicación destaca porque, como bien se señala en el sitio Disinformation, bien puede entender como un mecanismo de desactivación de la protesta social, como si a esta se le limaran las uñas hasta volverla inofensiva y quizá incluso atractiva, en cualquier caso banalizándola hasta la mediocridad conceptual propia de  quienes sostienen el statu quo, convirtiendo su posible profundidad o trascendencia en un mero accesorio superficial.

Sobre esto mismo, por cierto, hace poco el mismo sitio dio a conocer una colección "Primavera-Verano" inspirada un poco en las protestas que en los últimos años se han vivido en varios países del mundo, en varios continentes. 

[Disinfo]