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Síndrome de Jerusalén: cómo psicoanalizar a un mesías

Creerse “el elegido“, actuar como un mesías, creer que Dios comunicó una misión directamente, son algunos de los comportamientos que experimentan quienes desarrollan el llamado Síndrome de Jerusalén, el cual, en ocasiones, se trata únicamente cambiando la rutina de la persona.

Por: pijamasurf - 05/06/2012 a las 17:06:55

La influencia que ejerce la cultura judeocristiana sobre casi cualquier persona en el mundo occidental, incluso sin ser creyente, es notable. George Steiner, hablando de las ideas en las que se cimenta Europa, no duda en equiparar la importancia de Grecia con la de Israel, el venerado pensamiento griego con la a veces olvidada herencia hebraica. Esta, podría pensarse, es mucho más sutil, mucho más internalizada. Tanto, que puede generar un trastorno psicológico conocido como Síndrome de Jerusalén.

Este desorden se caracteriza porque la persona que lo desarrolla se cree súbitamente “el elegido”, un mesías destinado para cumplir una misión redentora. En ocasiones se creen vicarios del Cristo, en otras se creen el Cristo mismo, siempre están convencidos de que Dios mismo les comunicó sus deseos y mandatos.

Los comportamientos que se emprenden a partir de esto pueden ser diversos, desde pararse en una esquina para comenzar a predicar, hasta pasar mucho tiempo orando sin descanso, no bañarse en muchos días o ayunar por periodos prolongados. Las cosas se empiezan a complicar, sin embargo, cuando la misma voz que le confesó ser “el elegido”, impulsa a esta persona a realizar actos que pueden resultar destructivos, que causan sufrimiento a sí mismos y a otros.

El tratamiento que estas personas reciben igualmente es variado: antipsicóticos, tranquilizantes, intentos inútiles de convencerlos de lo contrario a lo que creen con toda su voluntad. En algunos casos basta un mes de tratamiento en un hospital especializado para devolver al paciente a la normalidad mental, en otros una semana es más que suficiente. Se ha documentado que ciertas personas solo requieren volver con sus familias y el trato cotidiano con personas que conocen para sacarlos de su delirio.

Curiosamente en este desorden influye mucho el tipo de espacios donde se mueve el individuo. No por casualidad el trastorno lleva el nombre de una de las capitales religiosas más importantes del mundo: cuando una persona está rodeada de toda una matriz arquitectónica y anímica que remite a cierto misticismo espiritual, la probabilidad de que se transforme la manera en que percibe su realidad, es mayor.

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Comentarios

  1. Zen dice:

    Interesante artículo, no es de extrañar que en estos días estemos llenos de locos con ese síndrome y de remate mas locos que los siguen, vea en las afueras de sus viviendas en cada barrio, colonia etc. hay iglesias cada una con sus teologías y misticismos, se me hace difícil creer que hemos mejorado como especie si seguimos atados a religiones que solo han servido para tenernos divididos y fanáticos a millones de seres humanos; nuestra historia está llena de guerras absurdas y de masacres sin sentido en nombre de dios, actualmente no vemos esas guerras (con excepción de medio oriente es una bomba) pero si su odio ridículo esparcido por todo occidente donde cada uno cree tener la verdad de Dios y condenando a mundo y reymundo al infierno (cosa mas ridícula) que para mí nadie la tiene y nadie la tendrá pues Dios es un concepto universal y no algo personal de una persona o religión a menos esa es mi humilde opinión y cada quien tiene derecho a creer lo que le dé la gana con tal de que no me estés condenando o algo peor obligar a creer lo que tu dios te ha manifestado. Si la gente no fuera tan ignorante ya día hubiéramos superado estos males……….

  2. Nostram dice:

    Qué equivocados están todos.

    EL MESIAS soy YO, me lo ha dicho DIOS mismo.

    Y no se discute más.

  3. YO dice:

    Yo creo que estoy sufriendo de esto, no me baño en días y ayuno continuamente. Jajajaja ya enserio no sabía sobre este trastorno mental, es muy interesante.



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