*

X

Poesía talibán: porque los "terroristas" también pueden tener un espíritu lírico

Arte

Por: pijamasurf - 06/14/2012

Ser talibán no impide tener un sentido poético, y eso queda demostrado en una abundante compilación de poesía talibán recién publicada en Estados Unidos, teniendo como fin establecer un vínculo empático entre el lector y el artífice de esos poemas.

DVIDSHUB /Flickr

En Estados Unidos se acaba de publicar una antología que lleva el polémico título de Poesía de los Talibanes, Poetry of the Taliban, composiciones líricas realizadas por miembros del grupo afgano catalogado como terrorista y radical en Occidente.

La colección fue reunida por los investigadores Alex Strick van Linschoten y Felix Kuehn, avecindados en Kandahar, quienes se dieron a la tarea de editar y traducir más de 250 poemas contemporáneos, muchos de ellos dispersos en los medios locales y en la página oficial de los talibanes, además de la recuperación de otros un tanto más viejos que datan de las décadas de 1980 y 1990.

Y al contario de lo que cierto prejuicio nos inclinaría a pensar, los poemas no poseen una ideología única, un denominador común que los identifique y cohesione a todos. Se trata, en contraste, de una mezcla de voces que, según algunos, trasciende la propaganda política y militante. “Fue refrescante poder pensar en Afganistán más allá de los tropos y patrones usuales”, dicen los editores.

El amplio catálogo cubre algunas de las temáticas líricas más comunes de Occidente (lo cual, de alguna forma, habla de la universalidad del lenguaje poético): el amor, los motivos pastorales, la religión, pero también la política, el descontento social, el campo de batalla y el precio de la guerra en términos humanos. En todo caso lo que cambia un poco es la perspectiva con que se abordan estas situaciones, matiz en el que se expresa la sensibilidad propia de los poetas y también de la región y la cultura.

En cuanto a la recepción de la antología, no se han hecho esperar críticas y reclamos por el supuesto ensalzamiento de un grupo tan combatido en Occidente. “Tropas de 50 países diferentes están peleando actualmente en Afganistán, y cada semana viene con noticias sobre más heridos y muertos”, aceptan los editores. Sin embargo, ellos mismos marcan una diferencia clara entre la simpatía y la empatía hacia los talibanes: su trabajo editorial intenta ofrecer “una nueva ventana” desde donde ver a esta organización que a lo lejos parece bastante amorfa, quizá establecer un vínculo empático no con el colectivo, sino únicamente con el autor del poema, “ver el mundo con sus ojos”.

"En muchos sentidos, nuestras dificultades para entender el movimiento dicen más sobre nosotros que sobre los talibanes", dicen Van Linschoten y Kuehn, quienes aceptan también que la publicación no se inscribe en ninguna agenda política.

Y es que a fin de cuentas ese es uno de los dones más inapreciables de la literatura: la capacidad de establecer un lazo y un puente —íntimo, inconfesable a veces, indestructible también— entre dos subjetividades que se encuentran en búsqueda constante de asidero y comprensión.

[The Atlantic

Te podría interesar:

La obra maestra de Salvador Dalí: la envoltura de Chupa Chups

Arte

Por: pijamasurf - 06/14/2012

El sello de Salvador Dalí, reconocido por tantos, se encuentra también en un objeto totalmente mundano y banal: la envoltura de las no menos populares Chupa Chups, cuyo diseño inmortal el pintor garrapateó en un momento de ocio y distracción.

Sin duda Salvador Dalí es una de las personalidades más célebres en toda la historia del arte, dueño de un estilo original casi inmediatamente reconocible que se expresó no solo en su obra plástica, sino incluso en su vida misma que, como aconsejaran algunos filósofos, quiso convertir también en una obra de arte.

Pero quizá pocos sepan que una de las obras mayores de Dalí no se exhibe en un prestigioso museo ni pertenece a la colección privada de un magnate árabe. Increíblemente se trata de unos trazos que están a la vista y al alcance de cualquiera. Basta con ir a la dulcería más cercana y adquirir una Chupa Chups.

La conocida golosina, de origen catalán, tuvo en sus inicios el nombre de “GOL”, con el cual su creador Enric Bernat creyó en 1958 que se ganaría la simpatía de las multitudes por su evidente alusión deportiva. Sin embargo, su sonoro fracaso le obligó a replantear toda su estrategia de comercialización, solicitando para ello los servicios de una agencia que le sugirió cambiar la denominación del producto por “Chupa Chups” (por el verbo “chupar”), aunque no pudo hacer nada con el diseño del empaque, del cual, varios años después, en 1969, Bernat se quejaría mientras tomaba café con un amigo suyo, nada menos que Salvador Dalí.

El pintor se ofreció solícito a revestir el dulce de Bernat, cambiar la envoltura con que se presentaba a sus consumidores. Luego de garabatear durante una hora en periódicos esparcidos a su alrededor, Dalí tuvo su diseño, integrando con práctica genialidad el nombre del dulce con la silueta de la margarita. Además, el artista insistió en que su dibujo debía ir por encima de todo para que se viera íntegro y de golpe, concluyendo una de las colaboraciones más exitosas entre el mundo del arte y el de la vida común y cotidiana, pues ahora, con más de 4 mil millones de caramelos vendidos, sus trazos siguen ahí.

[Co.Design]