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¿Están viajando los neutrones a universos paralelos?

Ciencia

Por: pijamasurf - 06/18/2012

Científicos proponen la posibilidad de que neutrones viajen entre universos y sean reemplazados por partículas espejo como una forma de explicar la desaparición temporal de estas partículas subatómicas

Una serie de experimentos en temperaturas ultra frías ha mostrado un fenómeno conocido como "pérdida de neutrones", en el que por alguna razón estas partículas subatómicas desaparecen por cortos períodos. Aunque se consideran diversas posibles explicaciones, la mayoría de ellas "mundanas", los físicos teóricos de la Universidad de l'Aquila, Zurab Berezhiani y Fabrizio Nesti, proponen que quizás esto ocurra debido a que los neutrones viajan entre universos.

La idea de Berezhiani  y Nesti es que los neutrones tienen una partícula espejo gemela que existe en un mundo paralelo y que cuando viajan de un mundo a otro son reemplazados por su partícula espejo --que sería invisible para nosotros. Esto explica por qué nos parece que "perdemos" los neutrones --los cuales regresan en un período que va desde unos segundos hasta a 10 minutos.

La hipótesis de los científicos de la universidad italiana de L'Aquila se apoya en e el experimento de Anatoly Srebrov que halló evidencia de que el ritmo de la pérdida de neutrones depende del campo magnético circundante; la fuerza del campo y su dirección afectando la desaparición de los neutrones. Si la Tierra está rodeada por un campo magnético espejo con una densidad de flujo de cerca de 0.1 Gauss, entonces sería fácil que ocurrieran oscilaciones de neutrones entre mundos. La Tierra habría construido dicho campo magnético espejo capturando partículas espejo flotando a través de la galaxia; esas partículas espejo podrían ser componentes de la misteriosa energía oscura.

Aquí pueden consultar el  trabajo científico publicado en el European Physical Journal. Aunque es una hipótesis radical, por el momento entra dentro de las posibilidades. Quizás estamos minuciosa e impercepetiblemente siendo reempazados por partículas gemelas espejo que van de un universo a otro manteniendo la ilusión de un solo mundo.

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El talento musical, que lleva mucho tiempo considerándose una capacidad innata con la que algunos ya vienen precargados, podría ser según la neurociencia una habilidad como cualquiera que con estudio y práctica constante puede aprenderse y dominarse.

El talento musical es desde cierta perspectiva uno de los más misteriosos del ser humano, uno del que a lo largo de la historia se ha debatido si se adquiere o irremediablemente se nace con él, con cierta inclinación por responder que los músicos verdaderamente geniales son aquellos que en su condición natural ya tienen precargado esta especie de software.

Ahora, sin embargo, con los nuevos recursos puestos a disposición de la neurociencia (una de las disciplinas más ambiciosas de los últimos tiempos), este dilema podría ser mejor comprendido y quizá incluso resuelto.

Recientemente el neurocientífico Gary Marcus, de la Universidad de Nueva York, publicó los resultados de una investigación en la que intentó conciliar dos aspectos aparentemente contradictorios de su personalidad: su ferviente pasión por la música y su ineptitud crónica para interpretarla. Para conjugarlos, Marcus acuñó la idea de “periodos críticos” en los que habilidades complejas pueden aprenderse y los cuales, nos dice, se cierran de golpe después de la adolescencia.

“Ejercitar nuestros cerebro ayuda a mantenerlos, preservando su plasticidad (la capacidad de nuestro sistema nervioso de aprender algo nuevo), cuidándolo de la degeneración y, literalmente, dejando que la sangre fluya”, explica Marcus, quien se sometió a sí mismo a uno de estos procesos de aprendizaje, específicamente tomando clases para tocar la guitarra, enfrentando la perseverancia y el intenso deseo de realizar algo con la falta absoluta de talento y la edad más o menos avanzada para iniciarse en una habilidad desconocida (Marcus contaba entonces con 38 años de edad).

Probando algunos de los métodos de iniciación musical más conocidos y mejor desarrollados y completando su experiencia con descubrimientos científicos concretos (como el caso de ciertos búhos que solo en la edad adulta aprenden a coordinar los sonidos que emiten con su sentido de navegación y ubicación), Marcus encontró que el aprendizaje de una nueva habilidad tiene que ver tanto con la práctica cotidiana de esta como con la dosificación correcta de los niveles de dificultad con que se emprende: en este sentido, el desánimo sobreviene cuando, como en los videojuegos, el individuo encuentra algo sumamente difícil y opta por abandonar el reto.

Lo cual, en un sentido amplio, abre nuevas preguntas sobre las verdaderas capacidades del cerebro humano, su capacidad de transformarse y trascender límites que podrían ser solo mitos o prejuicios que se podrían abatir con nada más que tiempo y voluntad.

Con información de The Atlantic