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Estamos programados socialmente a conformarnos: el experimento del elevador (VIDEO)

Un revelador e histórico experimento muestra con ridícula claridad cómo nuestra individualidad se diluye ante la conducta multitudinaria y cedemos fácilmente ante la presión social, aunque esta nos haga ir en contra de la más elemental lógica: el comportamiento de masas es profundamente irracional

Por: Alejandro de Pourtales - 15/06/2012 a las 22:06:12

En 1962 el reconocido psicólogo social Solomon Asch se confabuló con el equipo del programa Candid Camara para demostrar como las personas se conforman a la norma. La facilidad con la que una persona modifica su conducta para conformarse con la de un grupo hace pensar en que se trata de un truco o una broma –que es una farsa. Pero esto sólo ocurre porque observar cómo se diluye la individualidad resulta cómico y francamente ridículo cuando no estamos dentro de ese grupo –si un individuo ve este video en un grupo en el que nadie ríe, probablemente ese indiviudo no reirá.  Tomamos conciencia al observar desde fuera nuestra conducta grupal que la realidad colectiva, la del experimento o la de fuera del experimento, es la farsa de la individualidad.

Este mismo experimento fue replicado en la Universidad del Sur de Florida con los mismos resultados: una persona en el elevador ante la amenaza de marginarse del grupo actúa conforme a la norma, aunque la conducta que imita sea anormal. 

El poder que tiene la presión social para transformar nuestra conducta fue investigado por Solomon Asch en una serie de experimentos que dieron lugar a lo que se conoce como “el paradigma de conformidad Asch”. En otro experimento una serie de participantes fue colocado en un grupo en el que había entre 5 y 7 confederados (personas que sabían el verdadero propósito del experimento). A los participantes se le mostró una tarjeta con  una línea seguida de otra tarjeta con tres líneas A, B y C.  Luego se les pidió a los participantes que dijeran  cuál de las tres líneas en la segunda trajeta coincidía con las que se les había mostrado primero. Los participantes “reales” respondían al final. En la primera fase  los confederados daban respuestas correctas, las cuales eran obvias. En la siguiente fase los confederados empezaron a responder equivocadamente. En el grupo de control, solo un participante de 35 dio una respuesta incorrecta. En el grupo en el que los confederados dictaron, 75% de los participantes dieron respuestas incorrectas.

Este interesante experimento muestra que fácilmente vemos la realidad como la ven los demás, aunque su visión sea completamente errónea. No se necesita ser muy perspicaz para descubrir las implicaciones y extrapolaciones que tiene esto sobre nuestra experiencia cotidiana psicosocial. La realidad que experimentamos es más el resultado de una suma colectiva  (de percepciones y creencias) que de un análisis objetivo del mundo fenomenológico. El experimento del elevador se repite en microdosis constantemente en nuestra cotidianidad y a lo largo del tiempo crea una imagen que substituye al mundo. Vemos con todos los ojos que han visto.  Y nos movemos hacia donde se mueven todos antes. Es parte de nuestro deseo de pertenencia, y de nuestro entrelazamiento como especie: ¿pero acaso no quieres ser el único que mira hacia el frente cuando todos dan la espalda?

 Twitter del autor: alepholo


  1. kas dice:

    Estoy seguro de que el condicionamiento del grupo es muy fuerte, pero este experimento no me parece concluyente. No estoy seguro de si la persona se gira por pertenencia al grupo, o por evitar la incomodidad de estar pendiente de las miradas de tantas personas.

    • César dice:

      si te incomodan las miradas de los demás de frente, bajas la cabeza o te pones de lado o te pones pegado a la puerta, osea a espaldas de los demás…. mas bien lo que incomoda el sujeto no es la mirada del otro, sino el juicio del otro por comportarse diferente. Mas adelante se observa en el video, el sujeto que va girando su posición en el mismo sentido que lo van haciendo los demás.

    • Pedro dice:

      Es lo que yo pensé. Al menos en México, si uno se queda viendo mucho tiempo a otra persona, y aun más a los ojos, empiezan a haber problemas la una con la otra, así que yo diría que, en lugar de que se volteen para <"encajar" lo hacen para evitar incomodidades con los demás.

  2. Matias dice:

    Recién leía a Krishnamurti sobre como liberar la mente del condicionamiento y ahora veo esto y me rio a carcajadas. Realmente debemos empezar a observarnos.