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El Omnibus de Terence Mckenna 2012 (un extraordinario documental en 12 partes de 12:12)

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 06/24/2012

Una de las mejores recopilaciones de la obra hablada de Terece Mckenna, el bardo de la psicodelia: 12 piezas de 12:12 minutos a un ritmo de trance, alcaloides verbales para masas despiertas.

Terence Mckenna fue uno de los primeros estrellas del Internet, de esa primera red vital,  psicodélica y contracultural. Pero difícilmente, entre una enorme biblioteca de bits dedicados a Mckenna, habíamos visto material tan estimulante, con una narrativa tan bien tejida y con clips tan meméticamente ricos (una especie de orgía de resonancia mórfica con los jardines encendidos de la noósfera). Por supuesto, el protagonista de este épico ensayo numerológico sobre la mente y el tiempo, es la elocuencia hipnótica del bardo psicodélico (el sonido del Logos): Mckenna se erige excepcionalmente como la voz de una tribu que mantiene la lucidez al perderse en la profundidad de la mente y rebasar los límites impuestos de la realidad, hacia las regiones de la locura, la iluminación química y la evolución acelerada.

Doce entregas de 12:12 minutos, concluyendo el 21 de diciembre del 2012: la explicación final del sistema de tiempo fractal de Mckenna, el Timewave Zero. Adeptos de Mckenna y su religión psicodélica tienen aquí una liturgia de sus momentos más brillantes, conectados anómalamente como una compleja estructura molecular enteógena. Recomendamos observar los capítulos en estricto orden, cada uno de ellos va subiendo el estado de conciencia, delirando por momentos con atinados exabruptos de edición, llevando hacia un trance digital (una mención espacial a la extraordinaria calidad del sonido).

"Porque en cierta forma estamos repitiendo el gran viaje, todo se vuelve paradigmático, cada accion es lo que es y también los fantasmas morfogenéticos de otros tiempos".

"Roma se cae 9 veces cada hora y tu trabajo es, mientras limpias en la cocina, y doblas tus calcetines, sentir cada vez que cae y todo lo demás pasando".

"El momento más importante  que moldea este momento es una galaxia de momentos diseminados en el tiempo, algunos millones de años atrás, algunos segundos atrás y juntos crean el  increíblemente rico ambiente entretjido de afectos que llamos ser un ser humano poniendo atención en un momento".

"Somos tema y varación de algo más grande que un individuo que se esparce por el tiempo".

Ver los ecos del tiempo,  la malla de correspondencias, "veo en las personas el destello de Blake, la sonrisa críptica de Jefferson o la risa esquiva de Sade", el tiempo es la recurrencia de un código fuente.

"Estamos en una especie de sombra del Eschaton medieval, y esto persistirá hasta pasado el año 2000".

"La cultura no es tu amiga, la cultura es como una orden masónica merodeando que quiere inducirte a una serie de raras ceremonia en las que tal vez no te sientas muy cómodo".

"La psilocibina es sospechosa de ser un agente evolutivo".

"Mientras tanto de regreso en el rancho, es puro caos, y lo que los gobiernos hacen es administrar el caos, diciendo a todo el mundo que todo está bien, vean TV, aquí nos gastamos 500 millones de dólares haciendo una película sobre platillos voladores, ahora veanla, hablen de ella, déjenos en paz".

"Mucho de la existencia social es un engaño inconveniente, y una intrusión en tu libertad y decides que ya no lo vas a hacer, no voy a trabajar tan duro como quieres, y ciertamente no voy a luchar en tus guerras, y no voy a diseñar tu máquina de guerra, no voy a pagar alegrmente tus impuestos y no voy  aafirmar tus valores comunitarios".

"Tipos con cola de caballo siguen inventando cosas raras y reglándolas en Internet y otras personas siguen haciendo extrañas substancias y empujándolas en lugares remotos y personas siguen haciendo música rara y bailando y subvirtiendo".

 
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Timothy Leary, el profesor de Harvard que se convirtió en popstar promotor de las drogas psicodélicas cumpliría hoy 22 de octubre 92 años de edad.

Timothy Leary, la figura central en la popularización de las drogas psicodélicas en la década de los sesenta, nació un día como hoy hace 92 años en Springfield, Massachusetts. Pocas vidas más interesantes, polémicas e influyentes que la de este picaresco psicólogo de Harvard que se holgó en las mieles dionisiacas del LSD y  convirtió en "el hombre más peligroso de Estados Unidos" según Nixon y después de coquetear con el budismo abrazó el transhumanismo, la exploración interestelar y la realidad virtual para morir en 1996: pero, como dice la banda Moody Blues, Timothy Leary no está muerto "está afuera mirando hacia adentro".

Fue la influencia de Aldous Huxley y curiosamente de Cary Grant la que hizo que Leary se interesara por los psicodélicos. En lo que se conoció como Divinity Lane, en la Universidad de Harvard, Leary entusiasamado por el potencial de estas sustancias sus empezó a realizar experimentos con mescalina, LSD y psilocibina. Sin embargo, este pequeño movimiento intrauniversitario hizo que algunos alumnos, como Andrew Weil, empezaran a experimentar con psicodélicos por su propia cuenta lo que acabó con los experimentos de Leary y produjo su cese de Harvard. Esta tónica seguiría en su carrera, su proselitismo a favor de los psicodélicos, demasiado atractivo para las masas,  provocaría la prohibición del LSD e imposibilitaría la realización de estudios científicos y uso terapéutico con sustancias psicodélicos. El gran promotor del LSD fue también su némesis.

Tim Leary se convirtió en el primer popstar contracultural, con su famoso mantra "Tune in, turn on, drop out", el cual en realidad fue ideado por Marshall McLuhan, quien "estaba muy interesado en las ideas y en el marketing y empezó a cantar algo así como "Los psicodélicos le dan al blanco/500 microgramos, eso es algo" a la tonada de un comercial de Pepsi", lo cual se desdobló en el famoso slogan, comenta Leary. Su mayor aportación seguramente fue azuzarnos a explorar nuestra propia mente: que esta diseñada "para diseñar realidades" y a cuestionar a la autoridad con el fin de individuarnos. Leay encontró en los psicodélicos, con el entusiasmo desbordado de lo nuevo,  su gran herramienta para desprogramarse e internarse en los billones de estrellas y galaxias que también giran dentro del cerebro humano.

Una experiencia psicodélica es un viaje a una nueva dimensión de conciencia. La amplitud y el contenido de la experiencia es ilimitada, pero sus características cardinales son la trascendencia de conceptos verbales, de dimensiones de espacio-tiempo, y del ego o identidad. Muchas experiencias de conciencia aumentada pueden ocurrir de diversas formas: privación sensorial, yoga, meditación disciplinada, éxtasis religioso o estético o espontáneamente. Recientemente se han vuelto disponibles para cualquiera a través de la ingesta de drogas psicodélicas como el LSD, la mescalina, la psilocibina, el DMT, etc.  Claro que la droga no produce la experienca trascendente. Solo actúa como la llave química --abre la mente, libera el sistea nervioso de patrones y estructuras.

El gran problema de que estas experiencias, anteriormente solo disponibles a personas con una práctica espiritual trabajada, se volvieran relativamente accesibles a las masas a través de las drogas, es que muchas de estas personas que pudieron viajar a estas "nuevas dimensiones" no tenían la conciencia necesaria para asimilarlas y llevarlas de manera  armónica a la realidad cotidiana.  Y aunque Leary habló de la necesidad de un "set and setting" (un ambiente físico y mental apropiado), su radical entusiasmo ciertamente hizo, en una cultura propensa a la propaganda,  que abusara de estas poderosas drogas psicodélicas --que  por otro lado tenían una clara apliación medicinal.

Tim Leary se vio seducido por la fama y el poder. Encarnando el arquetipo del trickster o del rascal gurú (una gurú bandido o gandalla en slang mexicano) su malabareo de la realidad lo llevó a una vida de desmesura. En su mansión de Milbrook se llevaron numerosas fiestas orgiásticas en las que se consumía todo tipo de drogas y se mezclaban ligeramente conceptos de tradiciones religiosas milenarias con filosofía new age y teoría de medios. Leary frecuentó los círculos intelectuales y artísticos de su época, codeándose con personas como John Lennon y más tarde, en su faceta de gurú del viaje espacial y la inmortalidad tecnológica, con Johnny Depp, Winona Ryder o Susan Surandon. Pocas personas inseminaron pensamientos más estimulantes en la mente colectiva y las mentes más brillantes de su tiempo que Leary (gran amigo de Robert Anton Wilson y mentor de Douglas Rushkoff, el heredero de McLuhan).

Leary vivió saliendo y entrando a la cárcel en los setenta (logró escaparse en alguna ocasión). Su hija vivió la misma trayectoria pero fuera y dentro de instituciones mentales y terminó suicidándose --lo cual revela una profunda sombra en su personalidad. Acusado de en realidad ser un doble agente y trabajar para la CIA, la figura de Leary es casi indescifrable, pero ciertamente poseedora de un magnetismo y un poderoso lado oscuro. Según Oswald Stanley, ingeniero de audio de Grateful Dead y uno de lo más grandes dealers de LSD de la historia:

Leary fue un tonto. Borracho de ego y celebridad, se convirtió en un payaso mediático --y discutiblemente fue el actor principal y más dañino en la destrucción del movimiento social evanescente de los 60. Tim, con su exhortaciones públicas a los niños a que se sintonizaran, encendieran y desmatricularan, es la inspiración para todas las actuales leyes draconianas en Estados Unidos en contra de los psicodélicos. No nos escuchaba cuando le pedíamos por favor que se calmara, amaba la atención y su notoriedad... Yo no era muy su fan.

Sin duda, un poco más de discreción le habría venido bien a Leary, quien más allá del bien y el mal, seguramente será recordado como una de las mentes más brillantes de su tiempo.

Twitter del autor: @alepholo