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Una ballena en Nova Soctia sopla un arcoiris de su espiráculo en un momento mágico captado por un usuario de YouTube

Mejor aún que esta máquina para hacer arcoiris e impresionar a los niños, esta ballena mágica que expulsa un arcoiris de su espiráculo (algo así como la nariz de los cetáceos. 

La ballena que sopla spray onírico fue captada en Nova Scotia por el usuario de YouTube  rsean9000, quien no ocultó su entusiasmo. Ver una ballena ya es algo emocionante, pero descubrir que esta ballena, por un favorable azar, también sopla arociris, no tiene precio.  Y aunque el fenómeno tenga que ver con pequeñas gotas de agua reflejando luz en el espectro visible, hay algo mágico en la grabación

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Investigador descubre un ciclo de vida al que se ajustan los misteriosos círculos de hadas de Namibia, formaciones circulares en la tierra donde, sin una causa conocida, la hierba deja de crecer geométricamente

Desde hace algunos años científicos se han mantenido perplejos ante la formación de círculos en los pastizales de Namibia donde deja de crecer la hierba. Por el momento no se sabe que es lo que los genera, pero una nueva investigación sugiere que estos círculos,  conocidos como "círculos de hadas", manifiestan una organización compleja y una especie de ciclo de vida.

Los círculos de suelo desnudo, generalmente de un diámetro de entre 2 y 12 metros, han aparecido desde Angola al norte de Sudáfrica, con una mayor concentración en Namibia, y tienen la particularidad de que alrededor de ellos la hierba crece más alto. 

La gente local considera que son las huellas de los dioses, de forma similar a cómo en Europa se considera que los llamados "anillos de las hadas", formaciones circulares de hongos, son creados por hadas o elfos en una danza interdimensional.

El investigador Walter Tschinkel, biólogo de la universidad del estado de Florida, recuenta que en un viaje a Namibia, al ver los círculos, en primera instancia  pensó que debían ser formados por termitas, pero al analizar la tierra notó que no existe evidencia para afirmar esto. Tampoco hay evidencia para creer que se trata de falta de nutrientes (experimentos añadiendo nutrientes no causaron que la vegetación volviera a crecer) o de alguna toxina.

Observando imágenes satelitales, Tschinkel confirmó su hipótesis de que los círculos están vivos --o al menos son dinámicos. Notó que la mayoría de los círculos pequeños surgen y desaparecen cada 24 años, mientras que los grandes duran hasta 75 años.

Para estudiar este fenómeno Tschinkel  analizó los datos de la NamibRand Nature Reserve, que en los últimos años ha vendido círculos a turistas por 50 dólares cada uno. Los compradores adoptan digitalemnte esta tierra: reciben las coordenadas de su ubicación para puedan monitorear su adquisición en Google Earth.

En total, Tschinkel calcula que estos círculos tienen un promedio de vida de entre 30 a 60 años y se forman generalmente en temporada de lluvias a más de cien kilómetros de las aldeas más cercanas. Aunque no ha logrado descubrir qué es lo que genera los círculos, su complejidad revela un patrón de organización biológica. Tal vez estemos presenciando un fenómeno de geometría viva, microorganismos desconocidos o algo aún más raro. Tshcinkel simpatiza con el sentimiento del misterio y desea que permanezca por más tiempo.

[Wired]