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60 años de la muerte de Jack Parsons, Brujo Científico y Anticristo Superestrella

Arte

Por: pijamasurf - 06/22/2012

El genio ingeniero de cohetes y mago ocultista Jack Parsons murió hace 60 años; Parsons fue una de las figuras más cautivadoras de la inusual intersección entre la magia y la ciencia

La conjunción entre la mente científica y la mente mágica tuvo tal vez en Jack Parsons su última gran manifestación. John Whiteside Parsons nació en el seno de una familia rica pero disfuncional en 1914 y murió en 1952, el 17 de junio, hace 60 años. Parsons es figura clave en el desarrollo del programa espacial de Estados Unidos; literalmente propulsó a la NASA  a la Luna  con su invención del combustible para cohete. Al mismo tiempo Parsons se consagró como miembro de la orden ocultista, OTO, que tuvo entre sus líderes al mago británico Aleister Crowley, de quien en cierta manera fungió como sucesor.

Como Crowley, Parsons es uno de los personajes más extraños, magnéticos y multifacéticos de los últimos cien años. A los 13 años ya había invocado a Satán; a los 21 años ya trabajaba en el  Guggenheim Aeronautical Laboratory, en Cal Tech, desde donde su investigación sería vital para el desarrollo de cohetes de combustible sólido. Al igual que su maestro Therion, Parsons era bisexual y escribía poesía. Viajaba bajo protección del gobierno de Estados Unidos y cofundó el Jet Propulsion Laboratory, hoy parte de la NASA.  Un cráter lleva su nombre, acorde a su personalidad,  en el lado oscuro de la Luna.

Lo más intrigante de la corta vida de Jack Parsons es su afiliación a la religión crowleyana de Thelema. En 1942, cuando apenas tenía 28 años, fue ungido como líder de la sociedad secreta AGAPE,  la logia californiana del OTO por Aleister Crowley. Se dice que el joven Parsons recitaba el Himno a Pan de Crowley durante las pruebas de cohetes.

Retrato de Jack Parsons, por Majorie Cameron

En 1946 protagonizó junto al escritor de ciencia ficción y con artist L. Ron Hubbard, los Trabajos de Babalon, una de las sesiones de magia ceremonial más famosas en la historia del ocultismo occidental. El propósito de este mítico ritual era "traer amor, entendimiento y libertad dionisiaca" y el "necesario contrapeso o correspondencia a la manifestación de Horus", esto es la continuación del trabajo de Crowley, quien a principios de siglo vaticino la llegada del Eón de Horus, el hijo lúdico y libre de las constricciones de épocas pasadas.

Para acelerar la llegada del nuevo Eón (y propiciar la revelación culminante: el Apocalipsis) Parsons utilizo magia enochiana (el llamado lenguaje de los ángeles) y empleó "su varita mágica para levantar un vórtice de energía" y así llamar al Elemental, la Mujer Escarlata, central en la teurgia de Crowley, portal sexual al mundo espiritual. Esto es: Parsons realizó una masturbación ritual mientras Hubbard recibía dictados del mundo astral. Los trabajos de Babalon rindieron fruto, y poco después llegó a la vida de Parsons la Mujer Escarlata, transmigración de Babalon: Majorie Cameron quien luego apareciera en la película de Kenneth Anger, Pleasure Dome. Con Cameron, una libidinosa pelirroja de ojos verdes, como dicta el canon del erotismo esotérico, Parsons se propuso engendrar al "Moonchild", el hijo de la Luna, especie de cría luciferina o hijo mágico, "un producto del ambiente más que de la herencia", el Mesías Thelémico. Parsons consideró exitoso el ritual sexual para la concepción de este hijo abstracto de una nueva era.

Parsons luego fue traicionado por L. Ron Hubbard, el fundador de la secta de la Cienciología. Murió en 1952 en una extraña explosión en su laboratorio; rumores de suicidio e incluso un asesinato, del cual algunos culpan a Howard Hughes, pululan.

Robert Antonw Wilson resalta un lado más secular de este "brujo nuclear" o "James Dean de lo oculto", su amor por la libertad, en la tradición de los grandes librepensadores.  Su obra  Freedom is a Two-Edged Sword, es considerada una obra maestrea por Anton Wilson, autor, él también, de libros memorables. La filosofía de Parsons, al igual que la de Crowley, toma mucho de Nietzsche, y eleva, como mantra motor, a la voluntad. Desprogramación cultural para el surgimiento de esta voluntad mágica, que no conoce obstáculos ineludibles, que penetra la matriz de la materia para germinar flores iluminadas. Aunque muchas personas rechazan radicalmente la obra de Parsons --o la de Crowley-- bajo el filtro de su supusto satanismo, más allá del bien y el mal, el trabajo de este ocultista científico abre vetas en los terrenos menos transitados de la conciencia humana, aventurándose a dimensiones de la realidad que a la mayoría de nosotros nos provocarían un pánico paralizante. Parsons, en el oscuro estrecho, es como Magallanes, uno de los grandes exploradores, en su caso de la mente y su insoslayable sombra. Incansable explorador de una libertad que no conoce el cejo de la moral.

TOP 9: los libros más controvertidos (y bellos) que cambiaron la historia de la ciencia

Arte

Por: pijamasurf - 06/22/2012

Un top con 9 de los libros más importantes de la historia de la ciencia, en los cuales se da la comunión armónica entre la importancia de su contenido y la belleza de su aspecto exterior.

El libro ha sido, casi desde su invención, uno de los objetos más hermosos a los que pueda dar origen el ser humano. Umbral y síntesis, condensación y vector, el libro es al mismo tiempo meta consumada y punto de arranque, reunión de conocimiento y estímulo para la generación de nuevas dudas, premisas, preguntas e inquisiciones de ese proceso infinito que llamamos razonamiento humano.

Sin embargo, como buena metáfora de que la belleza es, de ordinario, solo un accidente, la compañera de una esencia mucho más profunda e importante, a este valor estético de ciertos libros puede añadirse su impacto en el curso de la historia de las ideas, su trascendencia como parte de nuestro desarrollo intelectual colectivo y nuestro esfuerzo por comprender el mundo que nos rodea.

En este top, elaborado originalmente por Tanya Lewis para el sitio Wired, se muestran 9 de los libros cuyo destino fue ser bellos pero también notables, “hermosos y malditos”, según la fórmula de Francis Scott Fitzgerald, sobre todo si tomamos en cuenta que en casi todos los casos su publicación representó un desafío a las ideas y valores establecidos de su época.

 

 

  • De revolutionibus orbium coelestium, Nicolás Copérnico, 1543

Punto de quiebre de la modernidad, señero de una nueva forma de pensar el mundo, ofensa al narcisismo de nuestra especie (Freud dixit), Sobre la revolución de los orbes celestiales se publicó casi póstumamente, pues Copérnico espero casi hasta el final de su vida para autorizar su impresión. Esta, por cierto, corrió a cargo del impresor alemán Johannes Petreius.

 

  • Dialogo sopra i due massimi sistemi del mondo, Galileo Galilei, 1632

Casi un siglo después, Galileo recogió la herencia científica de Copérnico para elaborar sus Diálogos sobre los dos máximos sistemas del mundo, en el cual confrontaba por medio de tres personajes las principales ideas en torno al orden del universo: por un lado la visión copernicana (vanguardista para la época) y, por el otro, la dogmática posición de los ptolemaicos. Recordemos que a Galileo se le acusó de satirizar al mismísimo papa Urbano VIII en uno de estos partícipes de la pretendida ficción dialogada, aquel al que, encima, bautizó con el nombre de "Simplicio". Como sabemos, por este hecho Galileo estuvo a punto de perder la vida e incluso tuvo que sobrellevar una dura sentencia.

 

  • Philosophiae Naturalis Principia Mathematica, Isaac Newton, 1687

Otro momento crucial en las ciencias naturales cuya fuerza duró casi tres siglos, fue el que nació en el momento en que Sir Isaac Newton dio a conocer sus Principios matemáticos de la filosofía natural, sólidos fundamentos de la física clásica donde se exponen nociones tan conocidas como las tres leyes del movimiento o la ley de gravitación universal. Es más que admirable que un solo hombre haya tenido la capacidad para comprender el universo mismo con semejante lucidez y perspicacia.

 

On the Origin of Species, Charles Darwin, 1859

De la nada, nada, reza el apotegma clásico que, además, parece animar la obra y los esfuerzos de Charles Darwin en el campo de la biología. Demostrando que todos los seres vivos (incluido el hombre) provienen de un organismo que les precedió en el tiempo y en el espacio, Darwin contribuyó a defenestrar toda intercesión que no fuera exclusivamente material de este proceso generativo. En la historia de su publicación destaca el éxito casi inmediato que On the Origin of Species tuvo entre los lectores ingleses, agotándose casi 5 mil copias en poco más de 3 meses.

 

Micrographia, Robert Hooke, 1665

Perteneciente también al ámbito de los seres vivos, la Micrographia de Robert Hooke ofreció al mundo un atisbo de ese microcosmos que es la realidad celular. De hecho la obra de Hooke es la primera en que se utilizó este término, "célula", para designar dicha estructura biológica. Trabajo pionero de la investigación microscópica, Micrographia fue el primer libro de veras importante editado por la Royal Society. Las detalladas e impresionantes ilustraciones corrieron a cargo del propio Hooke.

 

  • Anatomy: Descriptive and Surgical, Henry Gray, 1858

La célebre Anatomía de Gray es otro de los libros es los que parece difícil valorar más su importancia en el curso de la ciencia (la medicina, en este caso) o sus cualidades estéticas. Los trazos sin los cuales, quizá, la repercusión de esta obra no habría sido el mismo fueron responsabilidad del artista Henry Vandyke Carter.

 

  • Traité élémentaire de chimie, Antoine Lavoisier, 1789

La sistematización más ordenada y rigurosa que se hiciera jamás en la ciencia química, fue obra de Antoine Lavoisier, cuyo Tratado sepultó falsas concepciones que se tenían en este campo de conocimiento y de donde se extendían también a otros, sembrando la confusión y la ignorancia. 

 

 

  • Principios de química, Dmitri Mendeleev, 1868–1870

Como si encarnarse uno de esos taxonomistas de la antigüedad, un obsesivo clasificador de las cosas del mundo, el ruso Mendeleev desarrolló la tabla periódica de los elementos químicos mientras se encontraba escribiendo sus Principios de química. Para desgracia suya, su labor no fue reconocida sino hasta varios años después de su muerte, cuando sus pronósticos a propósito de nuevos elementos que, según su clasificación, se descubrirían, se revelaron acertados.

 

A Treatise on Electricity and Magnetism, James Clerk Maxwell, 1873

Esta lista termina con una pareja fuerzas físicas que se encuentran entre las más enigmáticas de la naturaleza: la electricidad y el magnetismo, que el escocés James Clerk Maxwell descubrió íntimamente ligadas entre sí, como nacidas de un mismo corazón a pesar de sus manifestaciones tan divergentes. Las ecuaciones expuestas en su Tratado tiene fama de ser poco comprensibles aun para los especialistas.

[Wired]