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22 de junio: Día Mundial de las Mujeres sin Ropa Interior

Sociedad

Por: pijamasurf - 06/22/2012

Este 22 de junio se celebra, espontánea y un tanto inexplicablemente, el día sin panties, las bragas que habitualmente llevan las mujeres como prenda íntima, acaso un gesto simbólico que invita a sentir la libertad de, literal y figuradamente, no llevar nada debajo.

Ha circulado en Internet una intensa campaña ―colectiva, anónima, generosa― que invita a señalar este sábado 22 de junio como el día sin pantys, aquel en que las mujeres dejen de utilizar las bragas que habitualmente llevan como prenda íntima inferior.

Luego de una intensa búsqueda la redacción de Pijama Surf ha sido incapaz de encontrar los orígenes o la historia de tan peculiar efeméride. Sin embargo, ello no nos impide comprender su posible justificación: la necesidad que se tiene de consagrar un día del año, a la desobediencia de la convención y los dictados sociales. Y en esta ocasión alrededor de uno de los aspectos más cotidianos, la manera de vestir, pero en su faceta más íntima: la ropa interior –restricciones que, por cierto, históricamente han sido mucho más severas en el caso de las mujeres.

Por otro lado quizás la fecha seleccionada tenga que ver con que el solsticio de verano generalmente se celebra el 21 de junio (aquí una lista de los festejos solsticiales más extraños), fecha que marca el arribo del verano y de su característico calor, el cual invita a despojarse de la ropa.

Y aunque posiblemente esto pueda pasar por un placebo, un sucedáneo ilusorio que satisface por un momento fútil nuestro anhelo innato de libertad, igualmente puede ser un atisbo definitivo que proyecte lo que se siente, literal y figuradamente, no llevar nada debajo.

Si te gusta el nudismo, aquí una serie de consjeos para disfrutar de tu experiencia

Entre la nostalgia y la modernidad de Kilamba: la nueva ciudad fantasma en África (VIDEO)

Sociedad

Por: pijamasurf - 06/22/2012

Como si se tratase de un broma de mal gusto, en Angola, en la ciudad de Kilamba, se ofrecen apartamentos por precios muy elevados en zonas semivacías donde escasea la comida y la gente.

Algunos experimentos sociales resultan novedosos para la población mundial; otros, simplemente, un desastre. Éste es el caso de Kilamba, una ciudad fantasma localizada a 30 kilómetros de Luanda, la capital angoleña construida por una empresa china llamada China International Trust and Investment Corporation.

Kilamba es una ciudad de 5 mil hectáreas de extensión total que se considera uno de los proyectos más ambiciosos en el continente africano. Sin embargo, todo resultó ser un engaño que terminó en una ciudad semivacía con toques nostálgicos llenos de tristeza. Los precios elevados de las bienes resultan inalcanzables para la población africana de la zona que, generalmente, subsiste con $2 dólares al día.

La publicidad de Kilamba es un timo: en ella se muestra a gente feliz, a familias conviviendo sanamente en un entorno pacífico y confortable, pero la realidad es diametralmente opuesta a estas escenas. Los supuestos habitantes son sólo actores.

Las postales de Kilamba se repiten por toda la ciudad: miles de apartamentos vacíos, algún auto que circula esporádicamente, los vacíos y enormes caminos de asfalto, el hormigón pálido en el que se refleja la soledad de la ciudad. Así es Kilamba.

Sólo existe un lugar para comprar comida, un pequeño supermercado que, debido a la lejanía del lugar, esta desabastecido constantemente. 

La infancia, paradójicamente, al menos para Sebastiao Antonio, un joven de 17 que asiste a la única escuela de Kilamba, asegura que es el lugar ideal para jugar futbol y baloncesto, ya que, a comparación de Luanda, es mucho más tranquila y menos violenta. Aunque asegura que jamás se mudaría a Kilamba por la falta de empleo que impera en la ciudad fantasma. 

Lo mismo sucede con Jack Francisco, quien recientemente comenzó a trabajar barriendo las calles de la ciudad, pero que, debido a los altos costos de manutención, le es imposible vivir en ella. Aun así, asegura que es un lugar seguro y tranquilo.

Un piso en Kilamba oscila entre los 120 mil y 200 mil dólares. Un precio imposible para la mayor parte de los habitantes de Angola. Pero quizá éste no sea el principal problema, lo es el difícil acceso a un crédito hipotecario. 

Un fenómeno que sucede en Dubái, sucede aquí. El contraste entre la población es notablemente marcado. Por una parte están los ricos que pueden costear el estilo de vida Kilambés, mientras el otro sector poblacional sólo trae unos centavos en la bolsa.

Así es Angola, así es Kilamba, así es el contraste social en esta región africana que bien podría ser escenario de un video juego como Silent hill o Resident Evil.

[BBC]