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Un puente luminoso entre la realidad y la memoria: lomografía fotográfica de Takeshi Suga

Arte

Por: pijamasurf - 05/26/2012

Utilizando al cerezo, uno de los símbolos más emblemáticos de Japón, y otras nostálgicas escenas, el fotógrafo Takeshi Suga empleó la técnica de la lomografía para tender un puente de luz y filtros entre la realidad y la manera en que esta se registra en nuestra memoria.

El cerezo, conocido mundialmente como el árbol nacional de Japón, es una de las plantas más hermosas de la naturaleza, dueña de una humilde majestuosidad y frágil belleza que, inmediatamente, despierta el deseo de admirarlo y protegerlo.

Quizá por estas cualidades, para el fotógrafo Takeshi Suga el cerezo puede convertirse con facilidad en un habitante del mundo onírico, un ser que reside por igual en los reinos de la ensoñación y la psicodelia que en este mundo que llamamos realidad.

Para conseguir estas imágenes, el fotógrafo aplicó filtros especiales que, en los juegos de luz obtenidos, despiertan distintas impresiones: a veces de una dorada nostalgia por un paraíso perdido y quizá nunca existente, en otras las de un sopor opiáceo o también las de una escena que el olvido está a punto de cubrir con su piadoso, inevitable manto.

Asimismo, Suga utilizó una técnica conocida como “lomografía”, la cual consiste en superponer dos imágenes distintas, una descriptiva (enfocada) y otra sugestiva (fuera de foco), esto, según el fotógrafo, con el objetivo de “presentar simultáneamente la descriptiva claridad de la fotografía con la confusión de la memoria, creando una vislumbre del mundo que nos rodea”

Visita la galería de Takeshi Suga en Flickr

Cuando las palabras no bastan: dibujos y pinturas de grandes escritores (IMÁGENES)

Arte

Por: pijamasurf - 05/26/2012

Dueños de un gran talento para la literatura, grandes escritores como Kafka, Proust, Goethe o Kerouac, tuvieron en cierto momento la inquietud, la curiosidad o la distracción para aventurarse en el campo totalmente desconocido e indómito de los trazos y la pintura.

(De los cuadernos de Kafka)

 

 

Pasa con cierta frecuencia que un talento oculta los otros que pudiera tener una persona, sobre todo cuando este se desarrolla a niveles que destacan y distinguen a su poseedor. En el caso de los escritores, por ejemplo, su genio convertido en literatura termina opacando habilidades que posiblemente tuvieron para otras disciplinas: en este caso, por ejemplo, la pintura.

Se trate de pinturas de grandes ambiciones —como las de Goethe o las de Víctor Hugo— o de garabatos más o menos elaborados y probablemente hechos en un momento de distracción o de ocio —como los de Proust y Kafka— esta muestra mínima da cuenta de la capacidad que grandes escritores tuvieron para la pluma, el lápiz o el pincel, quizá también de la necesidad sentida por expresare más allá de su recurso predilecto pero también el más cómodo —las palabras— y ensayar otras técnicas, aventurarse en un medio desconocido, inexplorado, indómito en comparación con la servidumbre impuesta al lenguaje escrito.

 

"La Tumba de Trout", Kurt Vonnegut (2005)

 

"Times Square, 1944", Zelda Fitzgerald (1945)

 

“Dr. Sax”, Jack Kerouac (1952)

  

"Autorretrato", Flannery O’Connor (1953)

 

“Mt. Chocorua”, e. e. cummings (1938)

 

"Ciudad junto a un lago", Víctor Hugo (1850)

 

“Chin Chin”, de la serie Insomnia de Henry Miller (1965)

 

(sin título), Herman Hesse (1917)

 

(Dibujo a tinta), Marcel Proust (1910)

 

"Viajeros con paisaje", Goethe (1787)

 

"Maria Nys Huxley en la siesta", Aldous Huxley (1920)

[Melville House]