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Matemáticos revelan método para ganar en la ruleta de un casino

Ciencia

Por: pijamasurf - 05/13/2012

Aunque se trata de un evento sumamente caótico en el que incluso el factor más ínfimo decide la victoria o la derrota, matemáticos aseguran haber encontrado un método para derrotar a un casino jugando a la ruleta.

Hace casi cuarenta años, en la década de los 70, un joven universitario de nombre Doyne Farmer, derrotó a “la casa” jugando a la ruleta en un casino de Nevada, y esto no por buena suerte ni por casualidad, sino porque entonces Farmer poseía ya los suficientes conocimientos en matemáticas y computación como para realizar los cálculos que a la postre le otorgarían la victoria.

En aquella época, sin embargo, Farmer se negó a revelar su secreto, hasta ahora y a raíz de la publicación de un artículo en el que dos colegas suyos aseguran que basta una computadora portátil e incluso un teléfono inteligente para revertir las probabilidades de ganar en la ruleta a favor del jugador.

Según Michael Small y Michael Tse ―de las universidades del Oeste de Australia en Perth y la Politécnica de Hong Kong, respectivamente― la clave de la victoria está en registrar el momento en que la pelota y la rueda giratoria pasan por un punto señalado de antemano. Este modelo divide al juego en dos: por un parte, lo que sucede cuando la pelota rueda por la circunferencia de la ruleta y luego cae (lo que es altamente predecible) y, por otra, lo que sucede después de la pelota comienza a saltar (lo que es caótico y difícil de predecir). Partiendo del primer aspecto, Small y Tse pudieron calcular dónde aproximadamente la pelota comenzará sus saltos erráticos y, por lo tanto, en que parte de la ruleta es más probable que se detenga.

Los investigadores utilizaron un dispositivo de recuento similar al de Farmer, acertando en qué mitad de la ruleta caería la pelota en 13 de 22 eventos; por otra parte, en 3 intentos el modelo predijo exactamente la casilla ganadora. Con esto, las probabilidades pasaron de 2.7% a favor de la casa, a 18% a favor del jugador (en ruletas de estilo europeo). Estas pruebas se realizaron otras 700 veces utilizando un sistema automatizado de grabación.

En opinión de Farmer, los cálculos de sus colegas se distinguen de los suyos en que estos suponen que la principal fuerza que detiene el movimiento de la pelota es la fricción en la ruleta, aunque según él la verdadera responsable es la resistencia del aire.

Sea como fuere, Small piensa que los dueños de los casinos saben de esta multitud de ínfimos factores que determinan la victoria o la derrota de alguien, el jugador o la casa. Incluso Holger Dullin, experto en mecánica y teoría del caos de la Universidad de Sydney, piensa que las casas de juego podrían prevenir el desfalco simplemente cerrando las apuestas antes de que, en el caso de la ruleta, la pelota haya girado lo suficiente como para realizar los cálculos mínimos que el asunto requiere.

Con todo, el investigador de Perth dice saber de personas que además de intentar este truco, les ha funcionado.

Si tú, lector, quisieras probar suerte, puedes empezar consultando el artículo de Small y Tse haciendo clic en este enlace (INGLÉS/PDF).

[New Scientist]

TOP 8: inventores muertos por sus propias creaciones

Ciencia

Por: pijamasurf - 05/13/2012

Aunque emplearon lo mejor de su talento con sus intenciones más ambiciosas, estos desafortunados inventores vieron truncados sus días nada menos que a manos de aquello mismo a lo que sacrificaron su tiempo y su voluntad —y al final su vida misma.

Franz Reichelt: sastre de profesión, el franco-austriaco Franz Reichelt diseñó el primer paracaídas portátil, el cual sin embargo le falló cuando lo probó arrojándose de la Torre Eiffel en 1912

 

Aunque la innovación científica y tecnológica casi siempre posee un sentido positivo de avance y progreso, existen en la historia de la ciencia y la tecnología algunas excepciones a esta regla no escrita, situaciones atípicas que además resultaron fatales para los involucrados, cobrándoles la vida a manos de sus propias invenciones.

En este top 8 presentamos a igual número de inventores que terminaron sacrificándose, literalmente, a aquello mismo que entregaron su tiempo y su talento con la esperanza, quizá, de mejorar su mundo y trascender en la historia. Y probablemente lo hicieron, solo que por las razones equivocadas.

 

Otto Lilienthal: aviador alemán que inventó 18 modelos distintos de aeronaves, entre estas la precursora de la llamada "ala delta". Al probar el que sería el último de sus modelos cayó desde una altura de 15 metros.

 

Marie Curie: es célebre el caso de Marie Curie, cuyo contacto con materiales radioactivos (cuando todavía no se conocían con certeza las consecuencias de esta manipulación) desencadenó en ella una enfermedad de la médula espinal conocida como anemia aplástica. Murió en 1934.

 

Horace Hunley: inventor del primer submarino que hundió una nave enemiga —el H.L. Hunley que se utilizó en la Guerra Civil de Estados Unidos— este ingeniero naval se hundió con su propia invención durante un ejercicio de pruebas en 1863.

 

Wan Hu: cuenta que la leyenda que en el siglo XV hubo en China un hombre que intentó alcanzar los cielos amarrando a una silla 47 cohetes. Luego de la explosión que provocaron estos, los testigos no encontraron nada ni de la silla ni de Wan Hu.

 

Alexander Bogdanov: aunque no se trata estrictamente de un inventor, Bogdanov fundó el primer banco de sangre en Rusia en 1925; el contacto con este mundo le llevó a creer que realizándose transfusiones sanguíneas de personas sanas obtendría la tan deseada eterna juventud. En 1928, sin embargo, se inyectó sangre de alguien contagiado con malaria y tuberculosis, lo cual le significó la muerte.

 

Perillo: este legendario inventor de la antigüedad (se dice que vivió en el siglo V a. C.) diseñó para el tirano ateniense  Agrigento Falaris un dispositivo de tortura consistente en un toro broncíneo en el que cabía una persona; el animal metálico se ponía a la brasas con el sujeto del suplicio en su interior; los gritos de dolor se confundían entonces con el bramido del semoviente. En recompensa a su ingenio, Agrigento Falaris probó por primera vez el artilugio con su creador mismo. Entre otros, Dante cuenta esta historia en el canto XXVII del Infierno.

 

Valerian Abakovsky: ingeniero ruso que en 1917 diseñó un carro de rieles con un motor de avión que, esperaba, alcanzara en tierra las velocidades de este. Al probarlo en 1921, yendo de Moscú a Tula, el vehículo resultó satisfactorio, pero en el viaje de vuelta se descarriló, matando a todos los tripulantes —Abakovsky incluido.

[Huffington Post]