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En EEUU la obesidad también afecta a los vagabundos: 1 de cada 3 es obeso

Salud

Por: pijamasurf - 05/26/2012

De acuerdo con Paul Montgomery, profesor en Oxford, la obesidad en Estados Unidos también afecta a los vagabundos, pues 1 de cada 3 personas sin hogar sufren este padecimiento.

La obesidad es una de las enfermedades más comunes de nuestra época, tanto que algunos incluso la consideran una epidemia de urgente atención pública. Sin embargo, a diferencia de otros padecimientos, en este caso mucho tienen que ver los hábitos culturales ligados con la alimentación. De ahí que la obesidad sea un problema en países muy específicos.

Estados Unidos es, como sabemos, la capital mundial de la obesidad, título que viene a confirmarse en un estudio llevado a cabo por Paul Montgomery, profesor en Oxford, y según el cual 1 de cada 3 personas sin hogar (vagabundos) son obesos.

Este dato sorprende por la evidente contradicción que expresa: por un lado la imagen que tenemos de una persona viviendo en la mendicidad es la de alguien que, por esta misma situación precaria, luce enfermizamente delgado, obligado como está a alimentarse únicamente de lo que puede encontrar.

Pero esto en Estados Unidos cambia radicalmente porque muchos vagabundos tienen acceso a alimentos ricos en sodio, grasas y azúcar, frecuentemente los de menor precio, lo cual genera su problema de obesidad. Asimismo la poca o nula actividad física, la falta de sueño y el estrés pueden incidir en este curioso fenómeno.

[Disinfo]

28 años de sol sobre un rostro: impactante fotografía muestra los efectos de la exposición solar

Salud

Por: pijamasurf - 05/26/2012

Esta impresionante fotografía muestra a un hombre de 69 años que trabajó buena parte de su vida como conductor de camiones, exponiendo al Sol una mitad de su rostro más que la otra; un ejemplo casi increíble de lo que la radiación solar provoca en la piel humana.

En años recientes hemos atestiguado el surgimiento y la popularización de campañas que nos previenen contra los efectos del Sol sobre nuestra piel, particularmente cuando nos exponemos a sus rayos durante un periodo prolongado y sin la protección necesaria. Y si bien nuestro cuerpo también necesita de la luz solar para funcionar correctamente y cumplir ciertos procesos elementales (por ejemplo, la fijación del calcio en los huesos), en este, como en otros casos, cabe la consabida consigna de que todo en exceso se vuelve perjudicial.

Prueba de esto es la fotografía que acompaña esta nota. Como se puede ver, el rostro retratado está visiblemente dividido en dos: por un lado, una faz que si bien manifiesta ya las señales propias del envejecimiento natural (arrugas en los ojos y en las comisuras de la boca, en la frente, etc.), posee un aspecto inmejorablemente saludable en comparación al otro extremo, en el cual las grietas observadas hacen pensar de inmediato en alguno de esos eriales castigados por una sequía inclemente.

Esta dualidad, que parecería producto del maquillaje que se aplica en la fabulación cinematográfica, es sin embargo totalmente real. El rostro pertenece a un hombre de 69 años que prefirió mantenerse en el anonimato, pero de quien se sabe que durante 28 años trabajó como conductor de camiones, oficio que, entre otras particularidades, le valió exponer al sol una parte de su rostro más que la otra. 

El caso ya fue retomado por investigadores de la Northwestern University de Chicago, como un ejemplo insigne del efecto que los rayos ultravioleta del Sol ejercen en los procesos de envejecimiento y deterioro de la piel humana.

[Daily Mail]