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¿Una ciencia ficción capaz de crear el futuro?

La disyuntiva entre dirigir la ciencia y la ficción hacia senderos proactivos y optimistas que contribuyan a la creación de un “mejor futuro“ o de dejarlas fluir sin un cauce predeterminado, en la danza del caos.

Por: Alejandro Martinez Gallardo - 01/04/2012 a las 00:04:49

Uno de los autores de ciencia ficción más reconocidos de los últimos tiempos, Neal Stephenson, ha hecho un reciente llamado a generar una ciencia ficción más optimista, que vaya más allá de los recurrentes escenarios apocalípticos y las distopias deletéreas que dominan el género, para imaginar las futuras grandes empresas del hombre y dilucidar posibles soluciones al predicamento existencial. Stephenson incluso ha creado el proyecto Hieroglyph cuyo fin es estimular la creación de obras de sci-fi que avancen en esta vertiente, con la esperanza de ver nuevos Julio Verne.

La propuesta de Stephenson puede resultar un tanto ingenua desde el punto de vista del gran arte, el cual supuestamente no acepta ninguna limitante o constricción además de su propia naturaleza e inquietud –y si estos escenarios decadentes y cataclísmicos permean es porque esto es lo que atañe al intelecto actualmente, esto es lo que transmite el mundo para ser reproducido en el gran espejo de la mente. Una realidad inescapable, una fidelidad a la peripecia humana. Asimismo, se puede argumentar que presentar con lucidez estos mundos que se precipitan hacia el abismo, es una forma de evitar, en una conciencia madura, que sucedan. No sólo lo que ocurrió con el nazismo, de igual forma novelas como 1984 y un Un Mundo Feliz hacen que estemos más atentos a disolver prontamente cualquier amenaza latente de control totalitario.

Pero hay que tomar todas las partes, siguiendo la filosofía del físico John Wheeler, que coqueteó, mirando desde el ojo del electrón, con la omnijetividad, la realidad desde todos los ángulos. Y entonces la visión de Stephenson también tiene sentido. Especialmente si consideramos que una de los factores que determina la realidad –y el futuro– es la intención y la imaginación humana. “La mejor forma de predecir el futuro es crearlo”, se ha dicho con cierta fama, a lo que podemos añadir que predecir el futuro es ya en gran medida crear el futuro, puesto que existe una tendencia, que lo mismo se mueve dentro de la magia que dentro de la física cuántica, a materializar el pensamiento. Los optimistas nos pueden parecer estúpidos, pero su alta dosis de placebo neural hace que en la gran mayoría de los casos sus resultados reflejen el optimismo con el cual hacen sus experimentos –es decir su vida o sus proyectos.

In dreams begins responsability“, es la memorable frase con la cual W.B. Yeats, poeta laureado y miembro del Golden Dawn junto con Aleister Crowley, prologó uno de sus poemarios. En los sueños empieza la responsabilidad porque esta veta mental cruza fácilmente el litoral entre mundos, lo onírico se eterrealiza. La ciencia ficción es un sueño despierto dirigido. ¿Hacia dónde lo queremos dirigir? ¿Queremos aurigas que lleven al mundo, como el alma consciente de sí a un cuerpo? ¿O queremos seguir a los caballos del caos, y vernos en el espejo tal cual somos, aunque el agua de ese espejo esté en constante movimiento y con elementos enrarecidos? Sinceramente no encuentro una respuesta contundente. Estamos siempre entre Parménides y Herácilito, entre Apolo y Dionisio, divididos por un fuego indómito que contiene los números sagrados. ¿Dejaremos que el fuego haga sus propias figuras incandescentes o intentaremos conducirlo para que construya motores diseñados ex profeso para la realización de la gran utopía?

Se me ocurre que existe un punto en el que puedes dejarte llevar por el río y a la vez dirigir el río en la dirección que quieres que siga. Es el punto en el que tú eres el río. Entramos aquí de nuevo en el terreno espectral de la metafísica (una debilidad un tanto ineludible para el autor de esta reflexión). Convertirte en el río es ser el universo, ser un vehículo, en neutral, del flujo universal. Cuando el director se convierte en la película y viceversa (cuerpos interpentrados por fotogramas). Supongo que en este punto ya no hay división ni fractura entre imaginar y hacer.

Twitter del autor: @alepholo

 


  1. Jordi Mar dice:

    Tienen razón Luis y Sombra si el presente es negativo no puedes ser optimista en el futuro, para ser optimista en el futuro tienes que tener un presente optimista.

  2. sombra dice:

    Cuando construyes una obra (especialmente ciencia ficción) debes estar en constante mutación junto con ella. Las personas no logran mutar fácilmente, el cerebro se hace inerte y vago ante los cambios. Para imaginar nuevos y mejorados mundos, necesitamos re imaginar nuestro intelecto, re imaginarnos en nuestros actos, desobedecer patrones, etcétera. Imagino que en estas circunstancias la psicomagia podría ser útil. En este caso el escritor puede auto recetarse acorde con lo que va imaginando. Se necesita romper con la imagen del escritor neurótico sentado en una silla esperando el surgir de ideas. Debe salir a buscarlas, rodeándose de lo que quiera plasmar. Si es un futuro generoso, que salga a practicar la generosidad, si es un futuro lleno de bondad, que salga a practicarla, y así sucesivamente. Muchos veces, el artista hace esto inconscientemente, logra aplicar a la realidad ese pedazo de sueño que inspirará la mutación de su obra. En este caso, para imaginar el mejor futuro posible, esta mutación (imagino) debe ser constante. Convertir la realidad actual del ser humano a un futuro posible derivaría en sequías, muertes, destrucción. Para percibir un futuro donde predomine la belleza, debemos empezar por nuestra realidad primero. Mejorar nuestros actos equivaldría a llenarnos de buenos recuerdos y así con ellos enriquecer nuestras obras.

  3. sombra dice:

    La realidad es que es difícil. Destruir siempre ha sido más fácil que construir.

  4. Luis dice:

    Nada más alejado a una Ciencia Ficción “optimista” que los dos libros que mencionas: 1984 y Un Mundo Feliz. La Ciencia Ficción, como el buen arte, no puede ser un mecanismo de evasión de su realidad. Si tenemos una cantidad de textos distópicos y apocalípticos no es por nuestra incapacidad de pensar un futuro mejor, sino porque nuestro propio presente es el que está produciendo estos textos y estos futuros tal vez sean una metáfora o una amplificación del infierno presente. La ciencia ficción es capaz de crear el futuro, al igual que cualquier otro género o expresión artística, eso no es nada novedoso: el hoy hace el mañana. Prefiero pensar que el escritor de CiFi hace el mañana para entender el presente.

  5. Lobo7922 dice:

    ¡Finalmente! La verdad es que estoy harto del post-apocalipsis y de las distopias, ya está fuerte. Es hora de que los creadores de Ciencia – Ficción dejemos de arrastrarnos por este pensamiento derrotista y nos decidamos a inventar soluciones, esperanzas, futuros.

  6. Jhean Pashe Vigra dice:

    Ha habido como una especie de parada de tiempo,desde la “primera creacion”hasta este tiempo en donde ha habido una especie de_bloqueo del pensamiento_por poderes interesados en la _opresion_del pensamiento humano,pero que a medida ha pasado el tiempo hay una tendencia a liberar ese mismo pensamiento,el ejemplo es visible:nuevos conceptos,visiones,fenomenos que en un pasado no se explicaban,etc.

  7. Christian Bronstein dice:

    Muy interesante artículo. Ojalá la propuesta de Neal Stephenson represente el signo de un punto de ruptura en el alma posmoderna respecto del fúturo, una apertura imaginativa hacia nuevos e inesperados horizontes.

  8. caco dice:

    siempre que leo sobre críticas al arte en sí (y no a obras de arte), termino en la misma conclusión: el arte no puede ser controlado. Me hace pensar que probablemente sea la manifestación humana más pura que puede haber.