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La música de las esferas: ondas sonoras dieron forma a las galaxias

Ciencia

Por: pijamasurf - 04/02/2012

La antigua y esotérica noción de la “música de las esferas” podría encontrar su confirmación astronómica en el descubrimiento de que las galaxias se formaron a partir de ondas sonoras.

En diversas tradiciones la música está asociada a la creación del mundo y del cosmos y también a su persistencia como un todo ordenado armónicamente. El concepto de musica universalis, por ejemplo, da cuenta de esto: un fino hilo sonoro manteniendo la justa proporción de los cuerpos celestes y de su movimiento.

Ahora estas ideas podrían encontrar una confirmación mucho más seria gracias las observaciones realizadas por el Estudio Espectroscópica de Oscilación de Bariones (Baryon Oscillation Spectroscopic Survey, BOSS), según el cual unos 30,000 años después del Big Bang la materia colapsó en torno a densas cantidades de materia oscura. La presión externa de los fotones hizo que la materia colapsada se recuperara, generando ondas acústicas que, como las que se forman en un cuerpo de agua cuando se arroja un objeto sólido, se expandieron en el universo hasta que este alcanzó una temperatura que terminó por fijarlas. Asimismo, en tanto había más materia en el centro y las orillas de estas ondas, también se formaron más galaxias en estas partes.

Para llegar a estas conclusiones el equipo del BOSS examinó 265,000 galaxias, encontrando que un número excesivo de estas (organizados además en parejas) están separadas por una constante de 500 millones de años, que es justamente el radio esperado de las ondas de sonido predichas. Invocando la constante cosmológica, este modelo sugiere que la cantidad de energía en un volumen de espacio dado no varía con el tiempo.

Así las cosas, quizá la noción de la “música de las esferas” formulada hace miles de años con nada más que especulación o intuición metafísicas podría ser, después de todo, cierta.

[New Scientist]

Auroras en la atmósfera de Urano captadas por primera vez en la historia

Ciencia

Por: pijamasurf - 04/02/2012

El célebre telescopio espacial Hubble, que se acerca ya al final de su vida útil, registra por primera vez en la historia un par de auroras ocurridas en la atmósfera de Urano.

Las auroras no son fenómenos atmosféricos exclusivos de nuestro planeta. Desde hace algunos años se sabe y en ciertos casos incluso se han registrado manifestaciones de estos fenómenos en los cielos de Júpiter y Saturno (en los archivos de Pijama Surf hay constancia de las auroras jupiterinas y también de las saturnales).

Ahora el célebre telescopio Hubble vuelve a aportar material para el asombro al dar cuenta de auroras ocurridas en Urano, de las cuales, si bien ya desde 1986 la sonda espacial Voyager 2 recogió pruebas que apuntaban a su existencia, nunca hasta hace unos meses se habían presentado las condiciones necesarias para captar una de estas en toda su presencia.

Fue en septiembre del año pasado cuando un equipo dirigido por Laurent Lamy, astrónomo del Observatorio de París, se enteró que una tormenta solar se cernía sobre Urano, por lo cual los científicos se apresuraron a hacer coincidir el atisbo del Hubble con el momento en que esta tormenta sobreviniera sobre el planeta.

Los resultados, por fortuna, fueron exitosos, y seis semanas después el telescopio espacial registró las primeras tomas de auroras en Urano. En ambas imágenes, las auroras son los dos puntos blancos que destacan sobre la superficie de la esfera. 

Además, la observación sugiere a los astrónomos nuevos indicios de que dichos fenómenos atmosféricos podrían estar relacionados también con la inclinación de cada planeta, pues la mínima duración que las auroras tienen en la atmósfera de Urano podría deberse a que dicho planeta posee un eje magnético a 60 grados de su eje de rotación, además de que este tiene una inusitada inclinación de 98 grados en relación con su órbita en torno al Sol (como si Urano fuera dando piruetas conforme se traslada).

Por otro lado, este podría ser uno de los últimos descubrimientos del Hubble, cuya vida útil está a punto de expirar.

[io9]