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Científicos construyen computadora cuántica al interior de un diamante

Ciencia

Por: pijamasurf - 04/12/2012

Equipo multinacional de científicos consigue construir una computadora cuántica al interior de un diamante, dando una primera demostración del enorme potencial de cálculo que en tan reducido tamaño pueden tener estos dispositivos.

Los diamantes poseen propiedades físicas que, por fortuna, los vuelven apropiados no solo para sortijas de compromiso matrimonial, y así lo demuestra un desarrollo reciente realizado por un grupo multinacional de científicos, quienes han construido una computadora cuántica al interior de una de estas piedras preciosas.

El equipo dio a conocer la viabilidad de computadoras cuánticas en estado sólido, las cuales, a diferencias de los primeros sistemas en estado gaseoso y líquido, podrían representar el futuro de la computación cuántica porque se puede aumentar su tamaño con mayor facilidad. Y si bien de momento estos dispositivos no pueden competir en velocidad con las computadoras tradicionales, quizá con estos acercamientos pueda conseguirse finalmente una máquina que combine las dimensiones reducidas con una gran capacidad.

Por el momento los científicos de la Universidad del Sur de California, la Universidad de Tecnología de Delft (Países Bajos), la Universidad de Iowa y la de California en Santa Bárbara, han construido esta computadora diamantina que se compone de dos bits cuánticos (llamados “qubits”) hechos de partículas subatómicas, los cuales, a diferencia de los bits binarios tradicionales que codifican únicamente el valor 0 o el valor 1, admiten ambos valores simultáneamente, una capacidad del estado cuántico conocida como “superposición” que se espera sea la base para convertir a las computadoras cuánticas en los dispositivos más veloces de cálculo.

En cuanto a la elección del material, los diamantes, esta obedeció a que su estructura molecular previene contra la “decoherencia”, una especie de “ruido” atómico que genera retraso temporal en los cálculos realizados por los electrones.

Los cálculos detrás de esta innovación computacional son un tanto complejos, pero se puede decir que el gran atractivo de las computadoras cuánticas es que ante un escenario en el que un evento éxito se divide en varias probabilidades, llegará a este siempre en el primer intento.

Se trata, en suma, de una primera demostración que augura ya la enorme capacidad de estos dispositivos.

Para información más técnica sobre este dispositivo, te sugerimos el reporte que del mismo se hace en Science Daily

¿Qué pasaría si cayeras en un agujero negro?

Ciencia

Por: pijamasurf - 04/12/2012

Si fuera posible, la experiencia de abismarse en un agujero negro no podría compararse con ninguna otra, pues además de sentir en carne propia su destructiva densidad, el cuerpo alcanzaría la velocidad de la luz y sería testigo de la caótica recombinación del espacio-tiempo.

El poder destructivo de los agujeros negros es legendario, esos violentos vórtices en los que el espacio y el tiempo se curvan y se deforman y en cuyo centro incluso la luz queda atrapada.

Todas estas características hacen de los agujeros negros los abismos por antonomasia y teniendo en cuenta que, según la fórmula filosófica-literaria, existen los llamados “enamorados del abismo”, esas personas que no resisten atisbar y experimentar una posible caída en estos pozos infinitos de sombra y destrucción, igualmente parece coherente preguntarnos qué pasaría si cualquiera de nosotros cayera, como Alicia, en una de estas madrigueras sin fondo ni límites visibles.

Por principio de cuentas, es obvio que nadie sobreviviría ni siquiera el primer segundo de contacto con un agujero negro. El cuerpo de cualquiera sería como “la pasta de dientes sacada a la fuerza del tubo”, de acuerdo con la metáfora bastante explícita de Charles Liu, astrofísico en el Museo de Historia Natural del Planetario Hayden, en Nueva York. O una “espaguetificación” según el término acuñado por el astrofísico británico Martin Rees.

Según Liu, cuando un objeto cruza el “horizonte de eventos” de un hoyo negro —su punto exterior después del cual ya no hay retorno— se pone en marcha un fenómeno conocido como “interacción de mareas”, nombre que recibe por ser el mismo que en la Tierra provoca dichos movimientos marítimos: la fuerza de gravedad se reduce con respecto a la distancia entre dos cuerpos y se manifiesta sobre todo en materia fluida como el agua del océano, que resiente mucho más estos cambios.

Así, en el caso del cuerpo humano, dicha interacción afectaría primero los miembros menos sólidos, esto es, las puntas de los pies, mucho menos gravitacionales que, por ejemplo, la cabeza, convirtiéndose en una corriente de partículas subatmómicas remolineando en el etéreo mar oscuro de un agujero negro.

Y si hubiera una forma de evitar la destrucción instantánea y mantener la conciencia más allá del primer impacto fulminante, sería posible experimentar en carne propia la curvatura del espacio-tiempo predicha por Einstein en su teoría de la relatividad, además de una aceleración próxima a la velocidad de la luz que sería cada vez más cercana conforme se avanzara en la caída.

¿Con qué ganancia? Nada menos que con la posibilidad, nos dice Liu, de atestiguar la dilatación del tiempo, asistir al surgimiento del caos temporal y ver, por ejemplo, objetos cayendo en el pasado y también todo lo que caerá en el futuro. Y, en caso de durar lo suficiente, una proyección cuasi fílmica y simultánea de la historia misma del universo, desde el Big Bang hasta el futuro distante.

Sin duda una experiencia en la que, de ser factible, parece justo el equilibrio entre todo lo vivido y lo que se daría a cambio —nada menos que la integridad personal.

[Huffington Post]