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¿Son los 33 la edad más feliz de la vida?

Salud

Por: pijamasurf - 03/30/2012

Estudio estadístico revela que la edad de 33 años está considerada como la feliz en la vida, al parecer porque es una especie de punto medio entre la inocencia infantil, el salvajismo adolescente y la decadencia de la madurez.

Aunque la felicidad, casi por naturaleza, es uno de los estados más volátiles que puede experimentar el ser humano, sus reminiscencias y evocaciones nos hacen pensar de continuo que es posible fijarla en un punto específico del que, a la vuelta del tiempo, podemos decir que efectivamente fuimos felices. Así, la infancia es una de las etapas predilectas de quienes encomian la felicidad de las cosas pasada, o la primera juventud y sus momentos iniciáticos.

Pero avanzando en dicha progresión temporal parece ser que ahora la etapa de la vida que se considera la más feliz se cifra en los 33 años, una edad que en nuestro tiempo parece oscilar entre la juventud y la adultez sin mucha voluntad de quedarse en esta.

De acuerdo con una investigación estadísticas llevada a cabo por Friends Reunited, una red social inglesa por Internet, la población británica asegura no haber sido realmente feliz sino hasta que alcanzó los 33 años de edad, respuesta que dio un 70% de los encuestados, todos más allá de los 40.

La psicóloga Donna Dawson explica esto haciendo notar que en los 33 ha pasado suficiente tiempo como para despojarse de la ingenuidad infantil y el salvajismo de la adolescencia, pero sin perder ni la energía ni el entusiasmo de la juventud. En suma, una especie de punto medio en que las fuerzas vitales, intelectuales y acaso anímicas se encuentran en perfecto equilibrio.

[Huffington Post]

Tatuador restituye pezones en sobrevivientes de cáncer de mama

Salud

Por: pijamasurf - 03/30/2012

Vincent "Vinnie" Myers, tatuador profesional en Baltimore, diseña pezones en mujeres cuyos cuerpos quedan marcados por el cáncer de mama, ayudándolas en su convalecencia anímica.

El cáncer de mama es uno de los males que, en años recientes, ha ganado una notable atención pública no solo por la incidencia de los casos sino también por las nocivas y letales consecuencias que genera en quienes lo desarrollan.

Pero incluso las mujeres que afortunadamente sobreviven a dicho mal con cierta frecuencia quedan marcadas, pues uno de los pocos remedios casi definitivos es la amputación total del seno, la llamada masterectomía que para algunas mujeres representa una intromisión al nivel del trauma en su propio cuerpo.

Y aunque no se trata de un sucedáneo íntegro y natural para dicha parte perdida del cuerpo femenino, desde hace unos años el tatuador profesional Vincent "Vinnie" Myers se ha especializado en la restitución pictórica del pezón en las mujeres que han pasado por una cirugía contra el cáncer de mama.

Su establecimiento se encuentra en un centro comercial de Finksburg, más o menos cercano a la ciudad estadounidense de Baltimore. Ahí, utilizando una mezcla muy precisa de pigmentos, Vinnie ha sido capaz de diseñar pezones y aureolas con los que las mujeres que acuden a él sienten restituida su condición femenina. Ilusiones tridimensionales que restituyen parcial, simbólica o imaginariamente lo que la cirugía cercenó.

“Es, de lejos, lo más gratificante que he hecho nunca”, declaró al respecto Myers, quien de sus 49 años lleva 28 como tatuador y diez trabajando con dichas mujeres en específico. En este tiempo asegura que han estado en sus manos y su talento por lo menos 3,000 de ellas, muchas de las cuales han llegado por recomendación misma de médicos pertenecientes a prestigiosos hospitales como el Johns Hopkins.

Esta labor de Vinnie Myers se vuelve encomiable por el proceso de renovación anímica que impulsa en las sobrevivientes de una masterectomía, quienes al ver su tatuaje, dice Myers, se dan cuenta que por fin todo terminó.

[Courier Mail]