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El hecho más asombroso del universo: somos polvo de estrellas (VIDEO)

Ciencia

Por: pijamasurf - 03/07/2012

Un épico video insemina la conciencia de ser polvo de estrellas en nuestras células (una resonancia cósmica).

El físico Nel DeGrasse Tyson comparte en este inspirador video lo que considera es el hecho más asombroso del universo --nuestra propia esencia cósmica. Una especie de experiencia religiosa científica:

El hecho más asombro  [del universo] es saber que los átomos que constituyen la vida en la Tierra, los átomos que componen el cuerpo humano, son rastreables al crisol que cocinó y transformó elementos ligeros en elementos pesados en su núcleo bajo temperaturas y presiones extremas. Estas estrellas, las de mayor masa, se volvieron inestables al final de su existencia, colapsaron y luego explotaron y desperdigaron sus entrañas enriquecaidas a lo largo de la galaxia, entrañas hechas de carbón, nitrógeno, oxígeno y todos los ingredientes fundamentales de la vida. Estos ingredientes se convierteron en nubes de gas que se condensaron y colpasaron y formaron la siguiente generación de sistemas estelares. Estrellas con planetas en órbita y estos planetas ahora tienen los ingredientes para la vida. Asi que cuando volteo a ver la bóveda celeste... y sé que somos partes de este univero y estamos en este universo, pero quizás más importante que esos hechos, es que el universo está dentro de nosotros... mis atomos vinieron de esas estrellas, hay un nivel de conexion.

Tal vez un poco demasidado empalague astral en el video --especialmente por la música. Pero no hay duda que la conciencia de este solo hecho nos otorga un sentido de pertenencia tan hermoso como misterioso. Entendemos literalmente la frase crística: "El reino de los cielos está dentro de vosotros". Especialmente si jugamos a especular --y podemos hacerlo justo porque somos polvo de estrellas y nuestras mismas neuronas son herederas de esa luz original. ¿Podría existir un efecto de entrelazamiento cúantico debil que permanece más allá del paso del tiempo? Puesto que de haberlo, ya que cada partícula que ha estado en contacto entre sí es parte de un sistema de interconexión que transmite estados físicos, podríamos estar cuasi eternamente entrelazados con todos lo átomos del universo: y lo que sucede en las estrellas estaría fluyendo por nuestro cuerpo, en este instante.  Por otro lado si existe una memoria en la materia, que no depende exclusivamente del ADN (el cual sería sobre todo un sintonizador de esa memoria que los hinduistas llaman Akasha) es posible (aunque esto es una especulación seudo científica: con la libertad de ser polvo de estrellas e imaginación) que nuestros átomos almacenen aún la información de aquel crisol prístino en el que se cocinó lo que sería la vida en un estallido de luz. Memoria, en suma, de todo el universo, de todos los instantes: en la conciencia inaccesible de un electrón.

Para terminar con esta reflexión recordamos aquella frase de Shakespeare, dicha por el mago Prospero "We are such stuff/ As dreams are made on". Y me preguntó si no hay una conexión entre ese ser sustancia de sueños y ser polvo de estrellas. Un enigma profundo sobre la ontología compartida de todos los seres de este universo. Una última frase:

"Los iroqueses tienen, propiamente hablando, una sola Divinidad --el sueño", Father Jacques Frémin, 1669-70

[Daily Grail]


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Los machos de las moscas de la fruta beben hasta la embiaguez cuando una hembra los rechaza

Ciencia

Por: pijamasurf - 03/07/2012

Investigación revela que por causa del neuropéptido F, un químico cerebral también presente en los humanos, la cópula y el alcohol son similares en el sistema de recompensa de las moscas de la fruta.

Un neuroquímico en el cerebro de las moscas de la fruta (que el ser humano también posee) que provoca una reacción idéntica cuando se bebe alcohol que cuando se conquista sexualmente a una pareja, podría ser la razón por la cual dichos insectos, especialmente los machos, se emborrachan cuando una hembra desdeña sus galanteos.

O al menos ese sugiere un estudio científico llevado a cabo por Galit Shohat-Ophir, del Instituto Médico Howard Hughes con sede en Virginia, Estados Unidos, en colaboración con otros colegas del laboratorio Ulrike Heberlein en la Universidad de California en San Francisco.

Shohat-Ophir y su equipo descubrieron que las moscas de la fruta poseen un químico cerebral de nombre neuropéptido F (NPF) que tiene una estrecha relación con su comportamiento, particularmente con el sistema de recompensas asociado a la alimentación y el apareamiento (y, por ende, vital para la supervivencia).

El experimento con el que los científicos llegaron a estas conclusiones consistió en una caja en cuyo interior situaron varios machos de moscas de la fruta con 5 hembras vírgenes y receptivas a las tentativas de reproducción de aquellos; en otra caja las hembras ya habían copulado antes y, por lo tanto, rechazaban invariablemente a los machos. En ambos casos se puso al alcance de los insectos dos fuentes de alimento distintas: una suspensión normal y otra cargada con un 15% de alcohol. Sorpresivamente, los machos que tuvieron éxito en su conquista sexual evitaron el alcohol mientras que aquellos que se quedaron sin el placer del fornicio ingirieron la sustancia hasta la embriaguez.

Según los investigadores, ambos comportamientos tan disímiles tienen en común el NPF: una presencia elevada en el caso de los machos que copularon y una disminuida en el caso de los que se embriagaron. “Lo que pensamos”, explica Shohat-Ophir, “es que estos niveles de NPF son una especie de ‘firma molecular’ de la experiencia”.

Por otra parte y en vista de que el ser humano también posee el mismo neuroquímico, los investigadores se preguntan si no condicionará nuestro comportamiento de una manera parecida.

“Lo que esto nos lleva a pensar es que el cerebro de la mosca —y presumiblemente también el de otros animales y el del humano— tienen un tipo de sistema para controlar su nivel interno de recompensa: una vez que este haya descendido, se dispare un comportamiento que lo restaure de nuevo”, sugierió Shohat-Ophir.

[BBC]