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El caso Bamu y el maltrato infantil en los rituales africanos de brujería

Sociedad

Por: pijamasurf - 03/08/2012

Asociaciones contra el maltrato infantil buscan erradicar prácticas de este tipo que se presentan en naciones africanas con la supuesta justificación de formar parte de rituales religiosos; la reciente muerte de un congolés de 15 años ha llamado la atención del mundo entero.

Con 15 años de edad, Kristy Bamu y sus 4 hermanos dejaron a sus padres en París para ir a pasar la Navidad en Londres con su hermana y su novio, sin saber que serían víctimas de un brutal maltrato que terminaría en asesinato.

Magalie Bamu y su novio Eric Bikubi, de origen congolés, fueron declarados culpables de matar a Kristy, quien fue encontrado en el baño del departamento de su hermana mutilado, sin dientes y con severas cortadas en todo el cuerpo, producto de un supuesto exorcismo que duró casi 4 días.

Aunque en un primer momento todos los niños fueron golpeados, se centraron finalmente en el adolescente después de que se orinara en los pantalones y animaron a sus demás hermanos a que participaran en los maltratos.

Durante el proceso, el jurado escuchó horrorizado cómo la víctima fue torturada durante varios días con cuchillos, palos, barras de metal y un martillo, hasta el punto de llevarlo a rogar para que lo matasen.

Según la fiscalía, Magalie y su novio golpearon a Kristy como parte de un ritual de “liberación”, ya que aseguran que había lanzado “hechizos” a otro niño de la familia y es que, poco después de llegar, Bikubi los acusó de llevar la brujería al hogar. Privados de alimentos y agua, los demás hermanos fueron obligados a rezar por su liberación, al mismo tiempo que lo torturaban.

Ante el terror que despertó en la comunidad internacional, Debbie Ariyo directora de Africanos Unidos contra el Abuso de los Niños, declaró que “el maltrato infantil en cualquiera de sus manifestaciones (incluida la basada en creencias religiosas o espiritistas), es un crimen inaceptable que sobrepasa barreras culturales”.

Dicha asociación y la Fundación Victoria Climbie, iniciarán en abril una campaña en las escuelas de Londres para advertir a los niños y adolescentes sobre el abuso que se incita en rituales de brujería y otros de carácter religioso.

Un trabajador con más de 30 años de experiencia en comunidades africanas en Londres, dijo haber presenciado por lo menos 83 casos de maltrato infantil en rituales, tanto al margen de iglesias pentecostés como dentro de ellas; “los pastores son personas muy poderosas y con mucha influencia en la gente, si llegan a acusar o dar la pauta de que una persona practica brujería o está bajo el influjo de algún espíritu maligno, logra que decenas de personas se enfrasquen en su aniquilación cueste lo que cueste”, dijo.

[Guardian]

Presentamos algunos hábitos de consumo que, al practicarse, generan consecuencias nocivas en el mundo, sosteniendo realidades deplorables como la explotación laboral o el fraude al trabajo de otros.

Para algunos el consumo es uno de los elementos más nocivos de nuestra realidad contemporánea; otros, menos radicales, piensan que esta es una actividad inevitable y no totalmente dañina que si se practica con informada, consciente e inteligentemente, es posible revertir dichos efectos negativos para convertirla en un motor de cambio.

Lauren Kelley, en el sitio Alternet, ha enlistado 3 hábitos de consumo que contribuyen a sostener situaciones de inequidad social, abuso laboral y otros escenarios que sería preferible que no existieran más. A continuación ofrecemos los señalamientos de Kelley.

 1. Comprar a minoristas en línea que tratan a sus almacenistas como basura

Algunos negocios pequeños por Internet intentan ganar clientes y compras con atractivos descuentos en los gastos de envío, en ocasiones incluso liberando al comprador de estos con tal de que adquiera las mercancías que ofrecen. Sin embargo, se ha documentado que en buena parte de estos casos, dichas rebajas son posibles gracias a una situación laboral deplorable de sus almacenistas: trabajadores temporales, bajos sueldos, ninguna prestación (seguro médico, pensión, pago de tiempo extra, etc.) y horarios extenuantes. Al menos en Estados Unidos, el Buró de Estadísticas Laborales registró que más del 15% de recolectores, empacadores y en general empleados de empresas de envíos tienen trabajos temporales en los que ganan menos de 3 dólares por hora con respecto a los empleados permanentes, una situación que puede mantenerse por años.

2. Comprar con empresas y sitios de Internet de descuento que arruinan a negocios pequeños

Empresas del tipo Groupon engullen a pequeños negocios con la promesa de ofrecer increíbles rebajas en los precios de consumo, cupones válidos en restaurantes más o menos lujosos, salones de belleza, centros de espectáculos y otros lugares de esparcimiento.

Y aunque en este caso la idea parece buena, pues da a conocer negocios pequeños a muchas personas, la realidad es más decepcionante. No han sido pocas las personas que han tenido una mala experiencia al implementar esta estrategia, sobre todo porque las personas que utilizan dichos cupones lo hacen con cierta frecuencia de un modo abusivo para el negocio, por ejemplo, llevando varios a la vez e intentando que su consumo sea prácticamente gratuito.

3. Comprar a empresas de “moda accesible” que estafan a los diseñadores y explotan a los trabajadores de sus fábricas

Vestir “bien” parece ahora posible gracias a tiendas como H&M, Zara, Forever 21 y otras similares, cuyas prendas se venden a precios más o menos accesibles para la mayoría de la clase media —uno de los sectores más abundantes de la pirámide poblacional. Pero, como en el primer caso, dicha generosidad también tiene su origen tanto en la consabida explotación de los trabajadores que maquilan la ropa como en la alevosa reformulación de diseños textiles realizados por otros.

La pregunta, como bien dice la editorialista, es qué hacer con esta información. La primera opción parece ser el resignado alzar de hombros de quien conoce una realidad pero no se siente muy inclinado a cambiarla. O evitar estos hábitos hasta erradicarlos. Por último Kelly plantea el camino de la exigencia: pedir, por ejemplo, a los sitios de ventas por Internet que tengan una especie de "certificación ética" de sus políticas laborales.

[Alternet]