*

X
Chakras y sustancias: La investigadora mexicana. Karina Malpica, detecta los cambios en el campo energético humano al consumir sustancias psicoactivas

relación entre chakras drogas y el campo energético

Karina Malpica, creadora del proyecto Mind-Surf, se define a sí misma como investigadora de la conciencia. Especializada en temas como los sueños, el chamanismo, los animales de poder y las sustancias psicoactivas, actualmente desarrolla una innovadora investigación sobre el impacto y la relación que existen entre las diferentes drogas y el campo energético humano. 

Inspirada en los estudios de Barbara Brennan, Danna Cunningham y Andrew Ramer, ésta investigadora de nacionalidad mexicana propone que con los aparatos que existen actualmente para medir los cambios energéticos en el cuerpo humano es posible identificar la influencia que las sustancias psicoactivas tienen sobre los distintos chakras.

La evidencia sobre la existencia del campo energético humano, conocido también como aura, se ha hecho cada vez más concreta por medio de estudios científicos como los del Dr. Konstantin Korotkov, quien se ha especializado en técnicas avanzadas de fotografía con cámara Kirlian. Es importante aclarar que la llamada “aura” no es, como claman algunos creyentes del new age, una remanente energética del alma. En realidad es posible definirla, de una manera científica carente de dogmas y supersticiones, como una manifestación de la electricidad que se desprende de cualquier ser vivo y objeto que posea un campo electromagnético. 

 

 

Tomando en cuenta que el aura es una manifestación de la interacción total de los 7 chakras, entonces éstos no son en realidad más que los centros principales de energía que poseen los seres vivos, centros definidos por órganos vitales cuya constante labor está inmersa en una mayor actividad eléctrica, calorífica y bioenergética. La teoría de chakras induce que estos centros en nuestro cuerpo se relacionan directamente con el estado mental y espiritual de las personas, tomando en consideración que las variaciones de intensidad en los centros energéticos de cada sujeto pueden relacionarse con la priorización que se le da inconscientemente a cada centro y que termina moldeando el estado anímico, el bienestar físico e incluso definir las distintas personalidades.

Karina Malpica ha utilizado distintos aparatos para medir los efectos que las sustancias psicoactivas tienen sobre el campo energético, siendo los más representativos la cámara Kirlian y un aparato de diagnóstico bioenergético denominado AV o Visión Aura, cuyo software mide la temperatura corporal, la humedad, la imperancia (coeficiente de tensión y relajación de la piel), y otros factores que permiten visualizar de manera numérica las alteraciones que surgen al consumir cualquier sustancia. Este aparato ha sido utilizado por el Dr. Xavier Rosique en la medición del aura cromática de más de 7,000 personas, obteniendo resultados bastante convincentes.

Sin embargo sólo Malpica ha utilizado este aparato para medir los cambios energéticos antes, durante y después del consumo de sustancias psicoactivas, demostrando que existen múltiples cambios y alteraciones en los diferentes centros energéticos asociados a las diferentes sustancias consumidas. Una de las primeras cosas que salta a la vista es el hecho de que las drogas no parecen ser ni malas ni buenas, sino que dependen de la dosis y la circunstancia en que se tomen. Así, consumir el LSD puede ser perjudicial para algunos campos energéticos, bloqueando el paso de energía entre unos centros y otros, mientras que en algunos usuarios puede desbloquear la corriente energética e incentivar el correcto flujo de bioenergía.

Cada chakra tiene una función específica, y esa función puede acelerarse o ralentizarse ante el consumo de sustancias. El estudio muestra que la marihuana, por ejemplo, tiene la tendencia de aumentar la actividad de los chakras superiores, dedicados al pensamiento, a la percepción y a la creatividad, mientras que puede disminuir la actividad en los chakras inferiores, encargados del control de la voluntad, la sociabilidad y los sentimientos de pertenencia. Esto implica que a una persona que requiera aumentar la actividad en sus chakras superiores se le podría “recetar” el consumo de marihuana, mientras que en alguien con patrones crónicos de fatiga y apatía podría estar contraindicada.

Lo importante en estos estudios no es la épica proclamación de la existencia de los chakras, asunto que lleva discutiéndose por décadas y que no pensamos que valga la pena llevar al escéptico escenario de la comunidad científica, sino que esto representa un fuerte avance en el conocimiento sobre los distintos efectos que tienen las drogas sobre cada persona, permitiendo así abrir poco a poco un nuevo campo de estudio que podría dedicarse a realizar tratamientos efectivos por medio de sustancias psicoactivas, así como la posibilidad de investigar más a fondo el verdadero funcionamiento que los psicoactivos desempeñan sobre cada individuo, colaborando con la destrucción de los estigmas tan establecidos alrededor de las drogas y que nos han llevado a un ingenuo escenario de prohibicionismo bélico.

Las investigaciones completas de Karina Malpica no han sido publicadas aún, siendo ésta una entrevista exclusiva para Pijama Surf. Si te interesa el tema te recomendamos que surfees por la página de Mind-Surf, y nosotros te seguiremos manteniendo al tanto sobre las novedades en las investigaciones de este interesante y controversial tema.

  

Timothy Leary, el profesor de Harvard que se convirtió en popstar promotor de las drogas psicodélicas cumpliría hoy 22 de octubre 92 años de edad.

Timothy Leary, la figura central en la popularización de las drogas psicodélicas en la década de los sesenta, nació un día como hoy hace 92 años en Springfield, Massachusetts. Pocas vidas más interesantes, polémicas e influyentes que la de este picaresco psicólogo de Harvard que se holgó en las mieles dionisiacas del LSD y  convirtió en "el hombre más peligroso de Estados Unidos" según Nixon y después de coquetear con el budismo abrazó el transhumanismo, la exploración interestelar y la realidad virtual para morir en 1996: pero, como dice la banda Moody Blues, Timothy Leary no está muerto "está afuera mirando hacia adentro".

Fue la influencia de Aldous Huxley y curiosamente de Cary Grant la que hizo que Leary se interesara por los psicodélicos. En lo que se conoció como Divinity Lane, en la Universidad de Harvard, Leary entusiasamado por el potencial de estas sustancias sus empezó a realizar experimentos con mescalina, LSD y psilocibina. Sin embargo, este pequeño movimiento intrauniversitario hizo que algunos alumnos, como Andrew Weil, empezaran a experimentar con psicodélicos por su propia cuenta lo que acabó con los experimentos de Leary y produjo su cese de Harvard. Esta tónica seguiría en su carrera, su proselitismo a favor de los psicodélicos, demasiado atractivo para las masas,  provocaría la prohibición del LSD e imposibilitaría la realización de estudios científicos y uso terapéutico con sustancias psicodélicos. El gran promotor del LSD fue también su némesis.

Tim Leary se convirtió en el primer popstar contracultural, con su famoso mantra "Tune in, turn on, drop out", el cual en realidad fue ideado por Marshall McLuhan, quien "estaba muy interesado en las ideas y en el marketing y empezó a cantar algo así como "Los psicodélicos le dan al blanco/500 microgramos, eso es algo" a la tonada de un comercial de Pepsi", lo cual se desdobló en el famoso slogan, comenta Leary. Su mayor aportación seguramente fue azuzarnos a explorar nuestra propia mente: que esta diseñada "para diseñar realidades" y a cuestionar a la autoridad con el fin de individuarnos. Leay encontró en los psicodélicos, con el entusiasmo desbordado de lo nuevo,  su gran herramienta para desprogramarse e internarse en los billones de estrellas y galaxias que también giran dentro del cerebro humano.

Una experiencia psicodélica es un viaje a una nueva dimensión de conciencia. La amplitud y el contenido de la experiencia es ilimitada, pero sus características cardinales son la trascendencia de conceptos verbales, de dimensiones de espacio-tiempo, y del ego o identidad. Muchas experiencias de conciencia aumentada pueden ocurrir de diversas formas: privación sensorial, yoga, meditación disciplinada, éxtasis religioso o estético o espontáneamente. Recientemente se han vuelto disponibles para cualquiera a través de la ingesta de drogas psicodélicas como el LSD, la mescalina, la psilocibina, el DMT, etc.  Claro que la droga no produce la experienca trascendente. Solo actúa como la llave química --abre la mente, libera el sistea nervioso de patrones y estructuras.

El gran problema de que estas experiencias, anteriormente solo disponibles a personas con una práctica espiritual trabajada, se volvieran relativamente accesibles a las masas a través de las drogas, es que muchas de estas personas que pudieron viajar a estas "nuevas dimensiones" no tenían la conciencia necesaria para asimilarlas y llevarlas de manera  armónica a la realidad cotidiana.  Y aunque Leary habló de la necesidad de un "set and setting" (un ambiente físico y mental apropiado), su radical entusiasmo ciertamente hizo, en una cultura propensa a la propaganda,  que abusara de estas poderosas drogas psicodélicas --que  por otro lado tenían una clara apliación medicinal.

Tim Leary se vio seducido por la fama y el poder. Encarnando el arquetipo del trickster o del rascal gurú (una gurú bandido o gandalla en slang mexicano) su malabareo de la realidad lo llevó a una vida de desmesura. En su mansión de Milbrook se llevaron numerosas fiestas orgiásticas en las que se consumía todo tipo de drogas y se mezclaban ligeramente conceptos de tradiciones religiosas milenarias con filosofía new age y teoría de medios. Leary frecuentó los círculos intelectuales y artísticos de su época, codeándose con personas como John Lennon y más tarde, en su faceta de gurú del viaje espacial y la inmortalidad tecnológica, con Johnny Depp, Winona Ryder o Susan Surandon. Pocas personas inseminaron pensamientos más estimulantes en la mente colectiva y las mentes más brillantes de su tiempo que Leary (gran amigo de Robert Anton Wilson y mentor de Douglas Rushkoff, el heredero de McLuhan).

Leary vivió saliendo y entrando a la cárcel en los setenta (logró escaparse en alguna ocasión). Su hija vivió la misma trayectoria pero fuera y dentro de instituciones mentales y terminó suicidándose --lo cual revela una profunda sombra en su personalidad. Acusado de en realidad ser un doble agente y trabajar para la CIA, la figura de Leary es casi indescifrable, pero ciertamente poseedora de un magnetismo y un poderoso lado oscuro. Según Oswald Stanley, ingeniero de audio de Grateful Dead y uno de lo más grandes dealers de LSD de la historia:

Leary fue un tonto. Borracho de ego y celebridad, se convirtió en un payaso mediático --y discutiblemente fue el actor principal y más dañino en la destrucción del movimiento social evanescente de los 60. Tim, con su exhortaciones públicas a los niños a que se sintonizaran, encendieran y desmatricularan, es la inspiración para todas las actuales leyes draconianas en Estados Unidos en contra de los psicodélicos. No nos escuchaba cuando le pedíamos por favor que se calmara, amaba la atención y su notoriedad... Yo no era muy su fan.

Sin duda, un poco más de discreción le habría venido bien a Leary, quien más allá del bien y el mal, seguramente será recordado como una de las mentes más brillantes de su tiempo.

Twitter del autor: @alepholo