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Antropólogos hallan nueva especie humana en China

Ciencia

Por: pijamasurf - 03/14/2012

Científicos australianos y chinos descubren restos humanos que podrían pertenecer a una especie hasta ahora desconocida, los “hombres del ciervo rojo” que sobrevivieron en China a la Edad de Hielo.

Investigadores australianos y chinos han conmovido al mundo de la ciencia por anunciar el descubrimiento de una nueva especie humana hasta ahora desconocida en nuestra genealogía, el llamado “hombre del ciervo rojo” que sobrevivió a la Edad de Hielo en el suroeste de China hace 14 mil u 11 mil años.

De acuerdo con Darren Curnoe, profesor en la Universidad de Nueva Gales del Sur, los restos fósiles de al menos cuatro individuos hallados en Maludong, cerca de la ciudad de Mencio, en la provincia de Yunnan, “podrían representar una migración muy temprana y desconocida hasta ahora de los humanos modernos fuera de África, una población que pudo no haber contribuido genéticamente a los humanos modernos”.

Aunque estos cuerpos fueron hallados hace casi 23 años, en 1989, fue solo en 2008 cuando un grupo de colaboración de seis instituciones australianas y cinco chinas comenzaron las investigaciones. Antes, en 1979, un geólogo chino había localizado un cuarto esqueleto parcial en una cueva cerca del pueblo de Longlin, en la región de Guangxi Zhuang. Estudios posteriores demostraron el parentesco entre todos los restos. Según reporta el diario ABC, los cráneos y dientes de Maludong y Longlin son muy similares entre sí y muestran una rara mezcla de rasgos anatómicos arcaicos y modernos, así como algunas características nunca antes vistas.

El curioso nombre de estos ancestros obedece a que al parecer cazaban una especie de ciervo ahora extinta y también a que el nombre del lugar donde sus fósiles fueron hallados, la cueva de Maludong, significa “la cueva del ciervo rojo”.

[ABC]

Los machos de las moscas de la fruta beben hasta la embiaguez cuando una hembra los rechaza

Ciencia

Por: pijamasurf - 03/14/2012

Investigación revela que por causa del neuropéptido F, un químico cerebral también presente en los humanos, la cópula y el alcohol son similares en el sistema de recompensa de las moscas de la fruta.

Un neuroquímico en el cerebro de las moscas de la fruta (que el ser humano también posee) que provoca una reacción idéntica cuando se bebe alcohol que cuando se conquista sexualmente a una pareja, podría ser la razón por la cual dichos insectos, especialmente los machos, se emborrachan cuando una hembra desdeña sus galanteos.

O al menos ese sugiere un estudio científico llevado a cabo por Galit Shohat-Ophir, del Instituto Médico Howard Hughes con sede en Virginia, Estados Unidos, en colaboración con otros colegas del laboratorio Ulrike Heberlein en la Universidad de California en San Francisco.

Shohat-Ophir y su equipo descubrieron que las moscas de la fruta poseen un químico cerebral de nombre neuropéptido F (NPF) que tiene una estrecha relación con su comportamiento, particularmente con el sistema de recompensas asociado a la alimentación y el apareamiento (y, por ende, vital para la supervivencia).

El experimento con el que los científicos llegaron a estas conclusiones consistió en una caja en cuyo interior situaron varios machos de moscas de la fruta con 5 hembras vírgenes y receptivas a las tentativas de reproducción de aquellos; en otra caja las hembras ya habían copulado antes y, por lo tanto, rechazaban invariablemente a los machos. En ambos casos se puso al alcance de los insectos dos fuentes de alimento distintas: una suspensión normal y otra cargada con un 15% de alcohol. Sorpresivamente, los machos que tuvieron éxito en su conquista sexual evitaron el alcohol mientras que aquellos que se quedaron sin el placer del fornicio ingirieron la sustancia hasta la embriaguez.

Según los investigadores, ambos comportamientos tan disímiles tienen en común el NPF: una presencia elevada en el caso de los machos que copularon y una disminuida en el caso de los que se embriagaron. “Lo que pensamos”, explica Shohat-Ophir, “es que estos niveles de NPF son una especie de ‘firma molecular’ de la experiencia”.

Por otra parte y en vista de que el ser humano también posee el mismo neuroquímico, los investigadores se preguntan si no condicionará nuestro comportamiento de una manera parecida.

“Lo que esto nos lleva a pensar es que el cerebro de la mosca —y presumiblemente también el de otros animales y el del humano— tienen un tipo de sistema para controlar su nivel interno de recompensa: una vez que este haya descendido, se dispare un comportamiento que lo restaure de nuevo”, sugierió Shohat-Ophir.

[BBC]