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Nuestro lenguaje nativo determina la manera en que consideramos el futuro, dice investigador

Ciencia

Por: pijamasurf - 02/13/2012

En un estudio en curso, investigador de Yale propone que la especificidad de los lenguajes en relación con el tiempo futuro determina la manera en que determinada cultura se enfrenta a este, propiciando problemas tan variados como la obesidad o las deudas.

Es hasta cierto punto obvio, incontrovertible quizá, que nuestra lengua materna moldea o incluso determina la manera en que pensamos. Las singularidades de cada idioma los convierten en obstáculos que la mente aprende a sortear, realizando maniobras que no parecen las mismas para alguien que nace en un medio lingüístico específico y no en otro.

Pero más allá de las implicaciones de este fenómeno en desarrollos muy señalados —en la filosofía, cierto género literario, las expresiones religiosas, la música, etc.— un investigador de Yale se preguntó recientemente si nuestra lengua nativa afecta directamente la manera en que percibimos el futuro.

Al advertir las distintas maneras en que cada idioma percibe el futuro, Keith Chen se preguntó por el efecto que el tiempo gramatical del futuro tiene en el comportamiento de cada cultura orientado justo hacia el futuro.

Chen parte de que algunos idiomas tienen reglas muy claras para la conjugación del futuro, en algunos distinguiendo incluso entre varios tipos de este (en francés, por ejemplo, existen el futuro simple, el anterior y el “próximo”) y en otros haciendo las cosas mucho más simples. Con esto en mente, el investigador propone que las personas nacidas en una lengua con fuertes referencias al tiempo futuro (RTF) son más proclives a tomar malas decisiones al planear el futuro, lo cual lleva a problemas tan variados como altos índices de obesidad, deudas, tabaquismo, alcoholismo y más.

La idea, por supuesto, es atractiva, aunque quizá imprecisa. Algunos la rebaten diciendo que no es tan fácil clasificar a los idiomas según sus “referencias al tiempo futuro” sean fuertes o débiles. Asimismo, se dice que las correlaciones hechas por Chen son un tanto arbitrarias y no necesariamente ciertas.

Sea como fuere, la intención de Chen no es para nada errada: el lenguaje nos forma y nos programa tanto individual como socialmente, aunque casi siempre lo pasemos por alto.

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38 años del Mensaje Arecibo, la secuencia binaria para establecer comunicación extraterrestre

Ciencia

Por: pijamasurf - 02/13/2012

En 1974 el astrónomo Frank Drake, célebre por idear una ecuación para calcular la posibilidad de existencia de civilizaciones extraterrestres, lanzó en colaboración con Carl Sagan un mensaje en código binario con datos básicos sobre la humanidad y sus logros.

(Clic en la imagen para verla en tamaño completo)

Hace 38 años los intentos por establecer contacto con algún tipo de civilización extraterrestre se cristalizaron en un objeto muy particular: el mensaje Arecibo, escrito en código binario y bautizado así en honor al observatorio homónimo que se encuentra en Puerto Rico, que cuenta hasta ahora con el radiotelescopio más poderoso del mundo.

En 1974 el astrónomo Frank Drake era famoso ya por haber ideado la llamada ecuación Drake, un método matemático para calcular el número de civilizaciones alienígenas en el universo que toma en cuenta factores como la formación de estrellas en la galaxia, el número de planetas en torno a determinada estrella, cuántos de estos permiten el desarrollo de vida y el número de civilizaciones que han desarrollado la tecnología necesaria para emitir señales de su existencia, entre otras circunstancias.

Entonces, quizá para probar en la práctica dicho desarrollo, en colaboración con Carl Sagan grabó un mensaje en una frecuencia de 2380 megahertz y una potencia de 1000 kilowatts, dirgido hacia el cúmulo globular M13 (un cúmulo globular es una reunión de estrellas que gira en torno al corazón de una galaxia como si se tratara de un satélite).

210 bytes de información codificados en una red de 1679 dígitos binarios; este número, por cierto, no es casual, sino que también forma parte del mensaje, pues se trata de un semiprimo, uno que es el resultado de la multiplicación de dos números primos: 23 y 73. Según esto, la civilización que recibiera el mensaje sabría por esto que solo habría dos formar de descifrar el mensaje.

En cuanto al contenido, se trata de un compendio básico sobre la humanidad y sus logros: de derecha a izquierda, los números del 1 al 10; la estructura de algunos átomos como el hidrógeno y el carbón; algunas moléculas; la estructura del ADN; el dibujo de un ser humano con descripción adjunta; datos básicos sobre el Sistema Solar y lo mismo del telescopio que transmitió la información.

Lo curioso, sin embargo, es que el punto de destino se encuentra a 25,00 años luz de distancia, por lo cual la posible respuesta al mensaje llegará en el año 51974.

Solo como dato adicional, unos años después Carl Sagan echó al espacio su propia iniciativa de comunicación, el llamado “Disco Dorado” de la sonda espacial Voyager, en donde se reprodujo, entre otras cosas, una grabación del pianista canadiense Glenn Gould interpretando a Bach.

 

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